martes, 7 de julio de 2015

MEDIO AMBIENTE

Por primera vez en Europa las renovables superan a la nuclear

La energía solar multiplicó por 100 su potencia en 15 años

CARLOS FRESNEDA
| Corresponsal Londres |elmundo.es

China y Japón tiraron del carro mundial, mientras en Europa el liderazgo por potencia instalada lo ha asumido el Reino Unido






La potencia de energía fotovoltaica mundial alcanzó en el 2014 los 178 gigavatios, cien veces más de la existente en el año 2000, según datos de SolarPower Europe difundidos esta semana.

China y Japón (en torno a los diez gigavatios cada uno) tiraron del carro mundial, mientras en Europa el liderazgo por potencia instalada lo ha asumido el Reino Unido, con 2,4 gigavatios, por delante incluso de Alemania (1,9 GW).

"Por primera vez en Europa, las renovables han producido más energía que la nuclear, y eso ha sido posible gracias sobre todo al avance de la solar fotovoltaica", asegura Michael Schmela, asesor de SolarPower Europe.

En conjunto, sin embargo, Europa pierde terreno en el contexto global con un total de 7 gigavatios instalados en el 2014, frente a los 21 instalados en el 2011.
La marcha atrás de España

La marcha atrás de varios gobiernos europeos (con España a la cabeza), la penalización del autoconsumo y la disrupción causada por los paneles solares made in China son algunas de las razones del estancamiento del sector en el viejo continente, frente a la pujanza de Asia y de Estados Unidos, con una potencia instalada de 6,5 GW en el 2014.

El Reino Unido, que ha acogido a decenas de "emigrantes solares" españoles, ha sido la gran excepción al letargo fotovoltaico europeo. El cambio en la política de subsidios desde finales de abril ralentizará seguramente el crecimiento en el 2015, que podría sin embargo llegar a los tres gigavatios.

Según James Watson, al frente de SolarPower Europe, el éxito de la fotovoltaica en el Reino Unido -de los paneles en los tejados de Bristol a la huerta solar de 46 megavatios inaugurada el año pasado en Oxfordshire- ha servido para demostrar "la versatilidad y la eficiencia de la fotovoltaica en cualquier tipo de clima".

lunes, 6 de julio de 2015

Asisten a poblaciones rurales para que tengan agua segura
lanacion.com.ar

La Fundación Plurales impulsa el desarrollo local y regional de las comunidades postergadas; el objetivo es mejorar su calidad de vida

Por   | Fundación LA NACION


"Nunca habíamos vivido una sequía tan larga. Duró siete años, se secó todo", cuenta Miriam Vilcay, del paraje Los Socavones, una comunidad rural integrada por 30 familias a 150 km de Córdoba capital. "Usábamos el agua a cuentagotas y llegó un momento en que no teníamos ni para bañarnos. Lo sufrimos bastante y la naturaleza nos hizo aprender muchas cosas", asegura esta mujer de 50 años, de pelo negro y tez morena.
"Aprendimos que el agua es un recurso que hay que cuidar y, además, un derecho -agrega-. Porque sin agua no podés vivir, no podés producir, no tenés salud. Primero hay que luchar para tenerla; segundo, hay que cuidarla, y tercero, contra viento y marea, hay que protegerla."
La sequía, que duró hasta 2013, afectó seriamente a Los Socavones, donde muchos de los residentes se dedican a la cría de cabras, ovejas y cerdos, elaboran dulces artesanales o se alimentan de lo que producen en sus huertas. "Teníamos que reorganizarnos -explica Miriam-. La mamá que hacía dulces se quedó sin frutales. La que tenía lechuga, ya no la podía cultivar. Acá, un cabrito es igual a un par de zapatillas para tu hijo. Tenés que criar un animal para sobrevivir. Que los animales se murieran significaba aguantar la pobreza."
Frente a la imposibilidad de acceder a agua segura, algo que padecen más de 100.000 hogares rurales en nuestro país, Miriam pudo contar con la ayuda de Fundación Plurales, que, desde 2001, fomenta el desarrollo regional y sustentable. Eso le permitió incorporarse a uno de los proyectos que le cambiaron la vida a su comunidad: la construcción de cisternas, un sistema de captación de agua de lluvia que posibilita el almacenamiento de agua precipitada para utilizar más adelante.
La fundación ya está construyendo 100 cisternas (una por familia) en once comunidades del norte de Córdoba y 30 en Santiago del Estero.
El proyecto, que es parte del Programa SedCero y la campaña Unidos por el Agua, aporta los materiales de construcción, las herramientas y un albañil. Cada familia cava el pozo, participa en la construcción y consigue ayudantes para la obra. Esto también crea lazos comunitarios.
"En Socavones estamos viviendo una revolución. Prácticamente todos tienen una cisterna en su casa, la están construyendo o la van a construir. La gente mayor está sorprendida y los jóvenes están entusiasmados. Se destapó la curiosidad por aprender", relata Miriam.
La iniciativa cuenta también con la participación de otras instituciones y voluntarios. Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba relevan los techos de las viviendas, mientras que la Universidad Tecnológica Nacional diseñó el manual de limpieza de las cisternas y el cuidado del agua; el INTA capacitó a los albañiles y supervisa las cisternas, y los alumnos de una escuela cercana construyen e instalan las bombas.
Por un brote de enfermedades infecciosas que sufrieron los animales, la Fundación Plurales con estudiantes y profesores de ciencias agropecuarias empezaron a visitar el campo para revisar a los animales. Así surgió una campaña de vacunación para prevenir enfermedades animales.
"Tenemos mayores conocimientos, producimos con más ganas y además entendimos cómo mejorar la huerta", señala Miriam, que también participa de las actividades para fortalecer a los grupos de mujeres, como en los encuentros del Chaco Americano.
En estos espacios de diálogo se comparten problemáticas comunes y experiencias y se generan redes a partir de las cuales nacen numerosos proyectos individuales y grupales.
Finalmente Miriam concluye: "Es importante el trabajo que hace Plurales porque hemos estado abandonados y aislados por mucho tiempo. Con las posibilidades de educación que ellos nos dan, la comunidad crece. Si tenés ganas de superarte, éste es el lugar indicado."
La Fundación necesita una camioneta o un auto 2x4 para poder llegar a las familias que viven en lugares de difícil acceso, además de colaboradores del área de diseño gráfico y voluntarios que quieran sumarse en la construcción de cisternas (no hace falta tener conocimientos previos). Los interesados en sumarse pueden escribir a plurales@plurales.org o comunicarse por teléfono al (0351) 4246604. Para más información, consultar online en www.plurales.org .

viernes, 3 de julio de 2015

El genoma repara la mala fama del eucalipto
JAVIER SAMPEDRO Madrid |  sociedad.elpais.com

El árbol más plantado del mundo posee una rápida capacidad de adaptación genómica al entorno.

 Es fuente de energía, biomateriales y aceites industriales de uso industrial y médico


Plantaciones de Eucaliptos en Brasil. / VERACEL, BRAZIL

Australiano de origen, rápido de crecimiento, feo de aspecto y explotado por la industria más sospechosa –la farmacéutica— o por la más contaminante –la del papel—, el eucalipto parece un buen candidato a la especie biológica más odiada del planeta. Entonces, ¿por qué leer su genoma? Primero, porque es difícil ignorar al árbol más plantado del mundo. Segundo, porque es un generador evolutivo de novedades capaz de adaptarse a todo tipo de entornos. Y tercero, porque su vertiginoso crecimiento le convierte en una fuente renovable de papel, biocombustible y aceites esenciales con usos medicinales e industriales.
El genoma del eucalipto, revela una macroinvestigación internacional, lleva el mayor número conocido hasta ahora de duplicaciones en tándem, o genes repetidos cabeza a cola, lo que explica su rápida producción de madera; y también su gran capacidad de adaptación, ya que duplicar y modificar un gen siempre es mucho más rápido que inventarse uno desde cero. Los genes para los aceites esenciales también han experimentado un brote de repetición y diversificación en tiempos no muy lejanos. El genoma, en cierto modo, repara la pésima fama del odiado árbol.
Produce aceites esenciales para la industria, la perfumería y la para farmacia
El eucalipto secuenciado es el más común (Eucalyptus grandis). La comparación de su genoma con el de otra variedad silvestre (Eucalyptus globulus) y varias cepas comerciales ha demostrado dos hechos importantes: que la selección artificial de la agricultura se basa en la rápida dinámica del genoma que ya poseía este árbol, con particular énfasis en la mencionada duplicación de genes en tándem; y que la depresión endogámica –lo contrario del vigor híbrido— se debe a fenómenos del ADN que también son lo contrario de la variedad genética. La endogamia también es perjudicial al nivel molecular, o más bien debe su carácter perjudicial al nivel molecular: al de las secuencias de ADN (gatacca) similares pero no idénticas que aportan las duplicaciones de genes.
El genoma del eucalipto es obra de un consorcio internacional de 70 científicos, coordinado por Jeremy Schmutz, jefe del programa de plantas del Instituto Genómico del Departamento de Energía de Estados Unidos, con sede en Walnut Creek, California. Los genetistas sudafricanos, brasileños y australianos se han implicado a fondo en el proyecto, como corresponde a las mayores superficies plantadas de eucaliptos del planeta.
Cubre 20 millones de hectáreas, un marca imbatible fruto de su poderosa adaptación
Presentan su trabajo en el artículo principal de Nature, con la intención de “expandir nuestro conocimiento de la singular biología de los grandes árboles de hoja perenne, y proveer una poderosa herramienta para acelerar su biología comparativa, su cultivo y su biotecnología”. Los autores sostienen que el conocimiento profundo del fundamento molecular del crecimiento rápido y la adaptación eficaz de los árboles es la gran oportunidad que tiene abierta, en amplias zonas del mundo, una economía basada en los biomateriales y la energía sostenible.
Pese a su mala fama, las grandes ventajas del eucalipto se han traducido en su adaptación para el cultivo forestal en más de 100 países de los cinco continentes, donde cubre ahora mismo 20 millones de hectáreas (una hectárea viene a ser un campo de fútbol), una marca imbatible entre los árboles. Sus defensores arguyen que su plantación mitiga la presión humana sobre otras especies arbóreas más delicadas.
Uno de los grandes valores de los eucaliptos es su producción de casi todos los aceites esenciales usados en la industria, la parafarmacia y la perfumería. Estos productos forman una familia química esencial para nuestra biología: los terpenos.
Los terpenos son muy variados y complejos, pero constituyen una familia química homogénea porque todos se derivan de un ladrillo muy simple, el isopreno (C5H8), uno de los módulos de construcción más comunes e importantes de la naturaleza. Las esenciales hormonas esteroides del cuerpo humano no son más que derivados de los terpenos, como también lo es la vitamina A. Deben su nombre a la palabra inglesa para el aguarrás o la trementina (turpentine), y dan su consistencia y olor a la resina de los pinos y demás coníferas.
Su fuerte olor –que no siempre es tan agradable como el de la resina— les confiere su carácter de defensa biológica, pues repugna a los parásitos comunes de la planta en cuestión. Los parásitos evolucionan rápido para superar esa zancadilla, y de ahí que también lo haga la bioquímica de los terpenos, generando nuevas configuraciones moleculares que vuelvan a espantar a sus evolucionados visitantes. Ley de vida. Y muy útil para la agricultura en este caso.

jueves, 2 de julio de 2015

Las plantas energéticas emitirán más de 300.000 millones de toneladas de Co2
por UniversoCanario/Agencias | universocanario.com


 Las plantas generadoras de energía existentes hoy en todo el mundo expulsarán más de 300.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al cabo de su vida operativa estimada. Esto aumentará significativamente los niveles atmosféricos de los gases que provocan el calentamiento climático, según alertan científicos de la Universidad de California Irvine (UCI) y la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.
   Sus hallazgos, que se publican este martes en la revista 'Environmental Research Letters', son los primeros en cuantificar la rapidez con la que estas "comprometidas" emisiones están creciendo, en alrededor de un 4 por ciento al año, a medida que se construyen más plantas de energía que queman combustibles fósiles.
   Asumiendo que estas estaciones operarán durante 40 años, las centrales eléctricas construidas a nivel mundial sólo en 2012 producen alrededor de 19.000 millones de toneladas de CO2 durante su existencia, calculan los investigadores de este estudio.
   "Reducir las emisiones de carbono significa retirar instalaciones que queman más combustibles fósiles de las que construimos --afirma Steven Davis, profesor asistente de Ciencias de la Tierra en UCI y autor principal del estudio--. Pero en todo el mundo, se han construido más plantas que queman combustibles en la pasada década que en ninguna otra y el cierre de plantas antiguas no va a la par de esta expansión". "Lejos de resolver el problema del cambio climático, estamos invirtiendo fuertemente en tecnologías que empeoran el problema", agrega.
   Según los resultados de este estudio, las emisiones de CO2 que provienen de las plantas de energía existentes representan una parte sustancial del presupuesto de emisiones para que la temperatura del planeta no se caliente más de 2 grados centígrados respecto a la era preindustrial, lo que es el objetivo internacional actual.
   Las plantas de energía que operan en Estados Unidos y Europa suponen  alrededor del 11 y el 9 por ciento de las emisiones acordadas, respectivamente, pero estos compromisos se han estancado o han ido decreciendo en los últimos años. Por lo tanto, el aumento de los compromisos en todo el mundo refleja el rápido crecimiento del sector de energía de China desde 1995, así como nuevas instalaciones en países en desarrollo como India, Indonesia, Arabia Saudita e Irán. Las plantas en China e India representan el 42 y 8 por ciento de las emisiones futuras acordadas, respectivamente.

LAS INSTALACIONES DE QUEMA DE CARBÓN, CULPABLES

   Alrededor de dos tercios de estas emisiones del sector de la energía se deben a las estaciones que queman carbón. La proporción de los compromisos relacionados con las generadoras de gas natural, que emiten menos CO2 por unidad de energía que el carbón, ha aumentado de alrededor de un 15 por ciento en 1980 a un 27 por ciento en 2012, a medida que más de estas plantas se están poniendo en uso.
   Davis y el coautor Robert Socolow, de la Universidad de Princeton, sugieren que los políticos podrían utilizar los resultados de su investigación para evaluar los impactos climáticos a largo plazo de las actuales inversiones en infraestructuras.

miércoles, 1 de julio de 2015

Un volcán en Marte con posible entorno habitable
breves24.com

  • Con casi el doble de alto que el Everest, es una de las montañas más grandes del Sistema Solar.
Gentileza 'La Vanguardia
  • El volcán marciano Arsia pudo haber sido el hogar de uno de los más recientes entornos habitables que se encuentran todavía en el planeta rojo, según determinó un estudio elaborado por geólogos de la Universidad de Brown, Estados Unidos.
    Según publicó el portal "La Vanguardia", la investigación explica que el calor de un volcán en erupción debajo de un inmenso glaciar habría creado grandes lagos de agua líquida en Marte en un pasado relativamente reciente.
    "Y, donde había agua, existe la posibilidad de la vida", recordaron los expertos.
    Además, el estudio calculó la cantidad de agua que puede haber estado presente cerca del volcán Arsia y el tiempo que puede haber permanecido.
    Este volcán, casi el doble de alto que el Monte Everest, es el tercero más alto en Marte y una de las montañas más grandes del Sistema Solar.
    Este análisis de los accidentes geográficos que rodean Arsia muestra que las erupciones a lo largo del flanco noroeste del volcán ocurrieron en el mismo periodo en el que un glaciar cubría la región, hace unos 210 millones de años.
    El calor de esas erupciones habría derretido grandes cantidades de hielo para formar lagos englaciales, es decir, cuerpos de agua que se forman dentro de los glaciares, como burbujas de líquido en un cubito de hielo medio congelado.
    Los lagos cubiertos de hielo de Arsia habrían tenido cientos de kilómetros cúbicos de agua de deshielo, según los cálculos de este trabajo, publicado en “Icarus”.
    Su autora principal, Kat Scanlon, explicó que estos resultados son "interesantes" porque "demuestran que existía una gran cantidad de agua líquida hace muy poco en Marte".
    Si bien hace 210 millones años no puede sonar terriblemente reciente, el volcán Arsia es mucho más joven que los ambientes supuestamente habitables inspeccionados con anterioridad por Curiosity y otros vehículos en Marte.
    En ese sentido, la científica indicó que "el hecho de que Arsia sea relativamente joven hace que sea un objetivo interesante para una posible futura exploración".
    "Si hay signos de vida pasada que se han encontrado en sitios de mayor edad, Arsia debería ser el próximo lugar al que ir a investigar", señaló.
    Desde la década de los 70, los científicos han especulado acerca de que el flanco noroeste de Arsia pudo haber estado cubierto de hielo glacial. Este punto de vista recibió un gran impulso en 2003, cuando el geólogo Jim Brown, de la Universidad de Boston, Estados Unidos, mostró que un terreno alrededor de Arsia había dejado huellas sorprendentemente similares a las registradas en el retroceso de los glaciares en los valles secos de la Antártida.
    Esta similitud también ha sido corroborada por Scanlon, que a lo largo de esta investigación buscó evidencias de que la lava volcánica caliente pudo haber fluido en la región en la misma época en la que el glaciar estaba presente y, según relató, halló "un montón".
    Usando datos del Orbitador de Reconocimiento de Marte de la NASA, Scanlon encontró formaciones de lava, similares a las que se forman en la Tierra cuando la lava entra en erupción en el fondo de un océano. También descubrió los tipos de crestas y montículos que se forman en la Tierra cuando un flujo de lava se ve limitada por el hielo glacial.
    La presión de la capa de hielo restringe el flujo de lava. El agua de deshielo glacial enfría la lava en erupción en fragmentos de vidrio volcánico, formando montículos y crestas con empinadas laderas y cimas planas.
    El análisis también se presentó en evidencia de un río formado en un Jökulhlaup, una inundación masiva que se produce cuando el agua atrapada en un glaciar se libera. Con base en los tamaños de las formaciones, Scanlon podría estimar cuánta lava habría interactuado con el glaciar.
    Mediante el uso de la termodinámica básica, la experta podría calcular la cantidad de agua de deshielo que produciría esta lava. Así, encontró que dos de los depósitos de agua creados contenía alrededor de 40 kilómetros cúbicos de agua cada uno.
    Otra de las formaciones habría creado alrededor de 20 kilómetros cúbicos de agua. A su juicio, incluso en las condiciones frías de Marte, la cantidad de agua cubierta de hielo habría permanecido líquida durante un período sustancial de tiempo.
    Concretamente, los cálculos se Scanlon sugieren que los lagos podrían haber persistido durante cientos o incluso varios miles de años.
    "Eso puede haber sido tiempo suficiente como para que los lagos pudieran ser colonizados por las formas de vida microbianas", indicó la investigadora.

martes, 30 de junio de 2015

Biodiversidad latinoamericana seriamente amenazada
diarioecologia.com

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El cambio climático y el desarrollo económico amenazan la biodiversidad de America Latina, una de las más ricas del mundo.
América Latina y el Caribe es la segunda región del mundo donde más ha descendido el Índice de Planeta Vivo (LPI, siglas del nombre en inglés) del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), según el último informe anual de esa organización.
El LPI, que refleja los cambios en la salud del ecosistema y, por tanto, es un indicador del estado de la biodiversidad, disminuyó en ese área regional un 55% de 1970 a 2013, mientras que el LPI global descendió un 30% en el mismo periodo.
Solo el área “indo-pacífica”, que incluye a China, India, Japón y Australia, entre otros países, supera a América Latina y el Caribe, con un descenso del 66% en el índice.
Según WWF, el descenso del LPI latinoamericano y caribeño es resultado de “cambios generalizados en el uso de la tierra y de la industrialización de esa región desde 1970″, pero también se debe a un “descenso catastrófico en el número de anfibios, causado en muchos casos por la propagación de enfermedades micóticas”.
La organización destaca también que las selvas tropicales de América Latina y el Caribe pierden alrededor de un 0,5% de su superficie al año, y que el área total perdida desde el año 2000 hasta el 2005 es de 3 a 4 millones de hectáreas por año.
Para elaborar el LPI global, tarea en la que han colaborado la Sociedad Zoológica de Londres y la Red de la Huella Global, WWF estudió 7.953 poblaciones de 2.544 especies de aves, mamíferos, anfibios, reptiles y peces, una muestra mayor que en anteriores informes.
Por grandes áreas geográficas, el LPI de las tropicales ha experimentado en esos 37 años un descenso del 60%, mientras que las áreas “templadas” (el resto del planeta) han registrado un aumento del 29%, lo cual no significa necesariamente, advierte WWF, que los ecosistemas de estas últimas estén en mejores condiciones que los de las primeras.
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El descenso del LPI se siente de manera similar en los animales terrestres y los marinos, pues en el primer caso la disminución fue de un 25% en 37 años y en el segundo de un 24%.
Sin embargo, también aquí es evidente las diferencias por áreas geográficas.
En las zonas tropicales, el LPI de animales terrestres disminuyó un 50% y el de animales marinos un 60%, mientras en las zonas templadas hubo aumentos del 5 y el 50%, respectivamente.
El amplio estudio de WWF, de 117 páginas, vincula el LPI con otros dos indicadores referidos a las demandas humanas de recursos naturales, a los que denomina la Huella Ecológica y la Huella Hídrica, y también dedica un capítulo a las relaciones entre biodiversidad y desarrollo y bienestar humano, y biodiversidad e ingresos de cada país, así como otro a la “economía verde”.
“Estos indicadores demuestran claramente que el rumbo de bonanza y bienestar sin precedentes de los últimos 40 años está ejerciendo presiones insostenibles sobre nuestro planeta. La Huella Ecológica muestra que nuestra demanda del mundo natural desde los años 60 se ha duplicado”, señala James P. Leape, director general de WWF Internacional.
El índice de la Huella Ecológica ha aumentado más del doble entre 1960 y 2013, con Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Dinamarca, Bélgica y Estados Unidos en los primeros puestos.
En cuanto a la Huella Hídrica, la India el país que más consume, seguido de China, Estados Unidos, Brasil e Indonesia.
Leape, en el prólogo del informe, señala que sus resultados indican que los países ricos deben aprender a vivir de una manera que suponga una carga “mucho más ligera” para la Tierra, y reducir notablemente su “huella”, en particular en lo que se refiere a su dependencia de los combustibles fósiles.
Las economías emergentes deben por su parte hallar un nuevo modelo de crecimiento que les permita continuar mejorando el bienestar de los pueblos de una manera que la Tierra pueda realmente soportar.
Para ilustrar la situación actual, WWF destaca en su informe una serie de hechos contradictorios:
“El año en que se siguen descubriendo nuevas especies, pero hay más tigres en cautividad que en la naturaleza, el año en que el 34% de los directores ejecutivos de compañías de la región Asia-Pacífico y el 53% de los de América Latina mostraron preocupación acerca del impacto que la pérdida de biodiversidad tendrá en las perspectivas de crecimiento de sus negocios, en comparación con solo un 18 % de los directores de Europa occidental”.
“El año en el que 1.800 millones de personas usan internet, pero 1.000 millones siguen sin tener un acceso en condiciones al suministro de agua potable”, señala el informe 

lunes, 29 de junio de 2015

El miedo a los transgénicos
FRANCIS NANG’AYO (AATF) | elpais.com

En la lucha de Kenia por alimentar a su gente, los trangénicos deberían verse como un aliado


La prohibición de importar cultivos transgénicos aprobada en Kenia refleja una tendencia preocupante en un país que tradicionalmente ha sido considerado como innovador en materia agrícola. Es también un enorme retroceso para un continente que lucha para garantizar su seguridad alimentaria. Un enfoque racional y científico debe prevalecer sobre el prejuicio, el temor y la conjetura. Y Kenia puede dar el ejemplo.
La seguridad de los cultivos transgénicos (también llamados genéticamente modificados o biotecnológicos) está demostrada, y se usan con éxito en todo el mundo para mejorar la productividad agrícola. Pero la burocracia, la propaganda y la desinformación impiden a millones de agricultores africanos, incluidos los kenianos, acceder a una tecnología que puede mejorar sus economías y ayudar a remediar la escasez de alimentos.
Por la escasez actual de cereales en el país, más de un millón de kenianos dependen de ayudas alimentarias, laRed de Sistemas de Alerta Temprana de Hambrunas del país advierte que los precios del maíz —que ya son altos— seguirán creciendo hasta fin de año, lo que dificultará todavía más la seguridad alimentaria y el desempeño económico.
En la lucha de Kenia por alimentar a su gente y estabilizar su economía, la tecnología transgénica debería verse como un valioso aliado para aumentar la producción y los ingresos, con beneficios para los agricultores, los consumidores y el medio ambiente.
Los pocos países africanos que cultivan especies transgénicas han cosechado grandes réditos. Por ejemplo, la introducción de maíz, soja y algodón transgénicos en Sudáfrica ayudó a aumentar los ingresos de los agricultores en más de 1.000 millones de dólares de 1998 a 2012. Esto se debió, sobre todo, al maíz transgénico, que incrementó un 32% la cosecha anual y ahora representa casi el 90% de los cultivos de maíz sudafricanos. Pero a pesar del alza de la producción, las exportaciones de maíz de Sudáfrica todavía son insuficientes para la demanda global.
Los agricultores de Burkina Faso cultivan una variedad de algodón transgénico, con resistencia natural a un insecto perjudicial, que permite ahorrar en pesticidas. El cambio a la variedad transgénica ayudó a aumentar más de 18% la cosecha, aportó 61 dólares más de ganancia por hectárea a los agricultores y generó 1.200 millones de dólares en ingresos agrícolas, sólo en 2013.
Por ser Kenia un país pionero en el uso de tecnología agrícola, sus agricultores pueden sin duda lograr rendimientos similares. Tres cuartas partes de los alimentos de Kenia son producto de pequeños agricultores; la clase de agricultores que cultiva más del 90% de los transgénicos del mundo. Se espera que las nuevas variedades transgénicas en las que trabajan los científicos kenianos (por ejemplo, maíz resistente a insectos) aporten enormes beneficios a la población.
Además, Kenia es uno de los pocos países africanos con un sólido marco regulatorio para la revisión y aprobación de nuevas variedades de cultivo. En 2009 sancionó una ley de bioseguridad que estableció una Autoridad Nacional de Bioseguridad, uno de los primeros organismos de su tipo en el continente. Pero a pesar de los avances iniciales, la batalla por los transgénicos en Kenia se tornó innecesariamente política. En 2012, el gabinete de gobierno prohibió la importación de transgénicos sin siquiera consultar a la ANB. La decisión se basó en un estudio (ampliamente criticado y que más tarde fue retractado) que estableció falsamente una vinculación entre los alimentos transgénicos y el cáncer.
Se está desaprovechando una clara oportunidad de alimentar a la población por presiones políticas
Más recientemente, el gobierno de Kenia designó una comisión especial para investigar la seguridad de la biotecnología. Sus conclusiones no se publicaron, pero ciertos comentarios de quien preside la comisión, contrarios a los transgénicos, sugieren un aumento de la confusión que amenaza con dejar a los agricultores, los científicos y la opinión pública en el limbo justo cuando los cultivos transgénicos son más necesarios.
Una clara oportunidad de alimentar a la población se está desaprovechando por presiones políticas y burocráticas; y en este respecto, Kenia no está sola en África, lamentablemente. Por ejemplo, en Nigeria y Uganda está postergada la aprobación de leyes de bioseguridad urgentes.
El problema se relaciona en gran parte con un pequeño grupo de activistas antitransgénicos, que cuestionan la tecnología por razones “éticas” y afirman que los transgénicos son inseguros. Pero la comunidad científica viene rechazando esta idea tajantemente desde hace dos décadas. La Organización Mundial de la Salud también confirmó que “no se han demostrado efectos sobre la salud humana como resultado del consumo de dichos alimentos”. De hecho, cada variedad transgénica nueva debe cumplir con rigurosas normas sanitarias, ambientales y de eficacia.
Aunque tal vez con buenas intenciones, estos activistas y unos pocos funcionarios mal informados obstaculizan la productividad y el uso de la tecnología agrícola en toda África. Los transgénicos no son, por cierto, una panacea. Pero son una herramienta importante para lograr la seguridad alimentaria y la prosperidad económica.
Por eso, las decisiones respecto a la seguridad y salubridad de nuevas variedades transgénicas deben basarse en evidencia científica, no en discusiones políticas y argumentos “éticos” infundados. Adoptando una formulación de políticas basada en la evidencia, las autoridades kenianas pueden mejorar millones de vidas en el país y sentar un valioso precedente para todo el continente.
Francis Nang’ayo es director de asuntos regulatorios en la Fundación Africana de Tecnología Agrícola (AATF).
Traducción: Esteban Flamini.