viernes, 18 de agosto de 2017

Glaciares: el país tiene el segundo reservorio de agua de América del Sur
lanacion.com.ar

Sólo lo supera Chile; la Argentina posee 15.691 áreas estratégicas, según cifras preliminares del Inventario Nacional de Glaciares; son 5748 km2 de hielo permanente; es 28 veces la superficie de la ciudad

Glaciar Horcones Superior. Mendoza
Glaciar Horcones Superior. Mendoza. Foto: IANIGLA

Dejó de ser una cuestión de límites difusos o un debate por aproximación para rechazar actividades extractivas en áreas estratégicas. Siete años después de la promulgación de la ley de glaciares (26.639), que dispone la creación del Inventario Nacional de Glaciares (ING), la Argentina puede ahora certificar, con validación científica, que atesora al menos 15.691 glaciares a lo largo de la cordillera de los Andes y que es el segundo país de América del Sur, después de Chile, entre los de mayores reservas estratégicas de agua dulce en estado sólido.

También puede jactarse de haber individualizado y situado por primera vez en el mapa el grueso de los glaciares argentinos y su ambiente periglaciar, a partir de un relevamiento inédito que no sólo contribuye a preservarlos y a controlar las actividades en los territorios, sino también a estudiarlos y monitorearlos para comprender los alcances del cambio climático.Según datos preliminares del ING, el conjunto de cuerpos de hielo de más de una hectárea de superficie presentes en nuestro suelo suman una superficie de 5748 km2 y representan un 22,5% del total de la masa glaciar de América del Sur (25.550 km2).

Chile, por caso, triplica esa extensión. Baluartes paisajísticos, cumplen un rol clave como proveedores de agua para la recarga de las cuencas hídricas en épocas de sequía, lo que garantiza el desarrollo de las actividades humanas.

El total de las masas de hielo permanente, producto de la recristalización de las precipitaciones de nieve en invierno, combinado con bajas temperaturas en verano, equivale en su conjunto a 28 veces el tamaño de la ciudad de Buenos Aires.

Así surge del estudio iniciado en 2012 por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla-Conicet), que también confirmó lo que se sospechaba: los glaciares argentinos exhiben un retroceso generalizado, por efecto del cambio climático y de otras variables. Esa constricción se alinea con lo observado en los glaciares a nivel mundial.

El inventario, que pocos países en el mundo han concluido, cumple un rol fundamental en el planeamiento estratégico de 12 provincias con presencia de glaciares y ambiente periglaciar que, ahora, ya relevados y localizados, deberán restringir toda actividad minera en esas cuencas y monitorear otras que puedan afectarlos.

El ING contribuirá también a la base de información del World Glacier Monitoring Service de la Unesco, para estudiar a gran escala el estado de la criosfera y la dinámica del calentamiento global.

Para entender la dimensión de este logro científico basta decir que mediante expediciones a la Cordillera se han estudiado y relevado in situ más de 1000 glaciares desde Jujuy hasta Santa Cruz y se han descubierto cuerpos de hielo (de escombros, cubiertos o descubiertos) desconocidos hasta ahora.

"El aporte del Ianigla al país y al Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente es una contribución a la ciencia a nivel mundial que coloca a la Argentina en el selecto grupo de 38 países que alimentan esa base de datos", dijo Sergio Bergman, ministro de Medio Ambiente, órgano nacional de aplicación de la ley de glaciares.

"Hoy podemos saber en qué lugar exacto se encuentran, qué extensión tienen y sus especificidades. Utilizamos una misma metodología para todo el país, por lo que el estudio es considerado uno de los mejores inventarios de glaciares a nivel mundial", explicó Roig a LA NACION.

Dividido en cinco grandes regiones (Andes desérticos para Jujuy Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan; Andes centrales: San Juan y Mendoza; Andes del norte de la Patagonia: Río Negro y Chubut; Andes del sur de la Patagonia: Santa Cruz, y Andes de Tierra del Fuego e islas del Atlántico Sur), el ING muestra que la Patagonia austral concentra casi el 60% de la superficie de glaciares argentinos (3422 km2), pero sólo el 15,4% en cantidad de glaciares (2420).

Los Andes centrales albergan el 31,2% de la superficie de hielo (1767 km2) y el 51,4% del total de los glaciares (8078), precisa el informe.

Si bien la ley exige publicar el ING completo, la falta de delimitación geográfica con Chile en el área de los hielos continentales -unos 200 km que van desde el monte Fitz Roy hasta el cerro Daudet- ha obligado a la Cancillería a retener y a no difundir el relevamiento que se ocupa de un lugar sensible: la cuenca del río Santa Cruz.


El Glaciar Perito Moreno
                El Glaciar Perito Moreno.

"Hasta que se consensuen los límites fronterizos, la ley especifica que no pueden divulgarse", dijo una fuente de la Cancillería. Añadieron que una comisión binacional deberá trazarlos con técnicos y peritos de campo, según el acuerdo de divisoria de aguas en las altas cumbres suscripto por ambos países en 1998.

Recién entonces se podrá difundir esa parte del ING, que reclaman ONG ambientalistas y expertos para poder evaluar con exactitud los impactos del cuestionado proyecto hidroeléctrico Kirchner-Cepernic.

Los hielos continentales, también llamados campo de hielo sur, ocupan unos 12.100 km2, de los cuales unos 3055 km2 corresponden a territorio argentino. Esa área, la más extensa en glaciares del país, situada en la cuenca del río Santa Cruz, posee 1089 glaciares.

El dato -desconocido hasta ahora- es relevante por las represas. El estudio de impacto ambiental no pudo sopesar esa información.

Esa cuenca también atesora los glaciares de mayor tamaño de la Argentina -consigna el ING-, como Upsala (786 km2), Viedma (737 km2), Perito Moreno (244 km2), Spegazzini (127 km2) y Agassiz-Bolados (78 km2).

La extensión, sin embargo, no determina la importancia estratégica de las reservas hídricas, explica Fidel Roig. Hay "pequeños glaciares en los Andes áridos que pueden tener mayor importancia en ese sentido por presentar una gran variabilidad climática (alternancia de años húmedos con años muy secos), y es allí donde los glaciares cumplen un papel trascendental como reguladores interanuales del escurrimiento hídrico", dice el Ianigla.

"El agua es almacenada en estado sólido durante los años húmedos (superávit hídrico) y es entregada a los sectores más bajos de la cuenca en los años secos, cuando los caudales de los ríos son muy reducidos y la demanda por el agua es mayor".

Glaciar cubierto del Tunuyán. Mendoza
               Glaciar cubierto del Tunuyán. Mendoza. Foto: IANIGLA


Cambio climático

Considerados la voz de alarma del calentamiento global, la retracción de su masa en diversas regiones del planeta fue la primera expresión ambiental detectada por los científicos para señalar cambios en las temperaturas a escala global. Sin embargo, "no es sencillo señalar un glaciar que esté siendo afectado por cambio climático y otro que no, ya que los impactos en el balance de la masa de hielo obedecen a una convergencia de factores que van desde el aumento de la temperatura hasta la variabilidad del clima y precipitaciones, la geometría de la cuenca montañosa donde se ubican, la altitud y pendiente, entre otros factores", explicaron los investigadores.

Analizados los cambios climáticos en la Cordillera, el Ianigla observó que los aumentos de la temperatura han sido más intensos a mayores elevaciones, por lo que los glaciares ubicados en los sectores altos de las montañas han sido fuertemente afectados.

También detectaron "retracciones marcadas en sectores de los Andes centrales y en el norte de la Patagonia, donde la temperatura ha aumentado y las precipitaciones han disminuido". El informe señala también que "los glaciares ubicados a más bajas elevaciones y que terminan en cuerpos de agua, como el Upsala o el Ameghino, han sufrido retracciones de varios kilómetros durante las últimas décadas".

Para cuantificar los retrocesos, el Ianigla dispuso el monitoreo constante con el máximo nivel de detalle de cinco glaciares accesibles y transitables en las distintas regiones para estudiarlos en su relación con el clima. "Al conocer el funcionamiento de un glaciar representativo por región -detalló Roig- es posible generalizar los resultados a otros similares. Para ese fin se seleccionaron los glaciares Agua Negra (30°10'S), Azufre (35°17'), Alerce (41°10') y De los Tres (49°16')". Allí se instalarán estaciones meteorológicas. Mientras resta definir el del extremo sur, los glaciares antárticos, que junto con Groenlandia constituyen las mayores reservas de agua del planeta, quedan fuera del inventario, ya que su monitoreo está sujeto a los compromisos ambientales del Tratado Antártico.

Consultados sobre la incidencia de la mina de Veladero, operada por Barrick Gold, que produjo un derramamiento de cianuro en la cuenca del río Jachal, fue el Mayds el que aseguró tras revisar el inventario que "la mina no se encuentra sobre ningún glaciar o geoforma periglaciar".

Y aclaró: "Sí surge que hay cuerpos con hielo en sus cercanías, por lo que se interpusieron consultas ambientales a la provincia de San Juan que al no ser contestadas derivaron en una medida cautelar de la actividad minera. Se espera una resolución de la justicia federal.

Glaciar De Los Tres. El Chaltén. Santa Cruz
               Glaciar De Los Tres. El Chaltén. Santa Cruz. Foto: IANIGLA

jueves, 17 de agosto de 2017

Encuentran casi 100 nuevos volcanes debajo de la capa de hielo de la Antártida
actualidad.rt.com

La altura de los recientemente descubiertos volcanes va de 100 a 3.850 metros.

Encuentran casi 100 nuevos volcanes debajo de la capa de hielo de la Antártida
El volcán Wannabe en la isla Aspland, Antártida.


Científicos de la Universidad de Edimburgo (Escocia, Reino Unido) han llevado a cabo una investigación y descubrieron que la mayor región de volcanes en la Tierra, con 91 volcanes que se encuentran dos kilómetros debajo de la superficie de la inmensa capa de hielo que cubre la zona oeste de la Antártida. Estos volcanes se unen a los 47 ya encontrados en el mismo sector durante el siglo anterior.

Los picos activos se encuentran en una región conocida como el sistema de grietas del oeste de la Antártida, que se extiende por 3.500 kilómetros desde la barrera de hielo de Ross hasta la península Antártica. Además de tener una altura de entre 100 y 3.850 metros, los volcanes recientemente descubiertos están cubiertos de hielo, con capas de más de 4 kilómetros de espesor.

Aunque las erupciones volcánicas pueden no llegar a la superficie, podrían derretir el hielo desde abajo. "Si uno de estos volcanes entrara en erupción, podría desestabilizar aún más las capas de hielo del oeste de la Antártida", afirmó el experto en glaciares Robert Bingham, uno de los autores del estudio, según recoge el diario 'The Guardian'



Los científicos sostienen que hay aún más volcanes en el fondo del mar que se encuentra bajo la barrera de hielo Ross. "Creo que es muy probable que esta región se convierta en la más densa de volcanes en el mundo", señaló el autor.

La actividad de estos volcanes podría tener consecuencias para el resto del planeta. Si uno de ellos entrara en erupción, podría desestabilizar aún más algunas de las capas de hielo de la región, que ya han sido afectadas por el calentamiento global. "Solo no sabemos qué tan activos han sido estos volcanes en el pasado", subrayó Bingham.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La migración estival por el Estrecho de Gibraltar alcanza ya un paso semanal de 40.000 aves
larazon.es

La cigüeña blanca y el milano negro son las especies ornitológicas que en mayor número siguen esta ruta migratoria
Resultado de imagen para cigueña blanca y milano negro

La migración estival de aves por el Estrecho de Gibraltar, denominada postnupcial porque la realizan especies que se han reproducido en primavera en Europa y que ahora bajan a África para invernar, ha alcanzado en agosto su ritmo de crucero con el paso de unos 40.000 ejemplares a la semana.

La cigüeña blanca y el milano negro son las especies ornitológicas que en mayor número siguen esta ruta migratoria, una de las más importantes del mundo, pues suman en cada migración censos de más de cien mil individuos, según los datos que diariamente toman los observadores de la Fundación Migres desde 1997.

En la semana del 24 al 30 de julio se censó el paso de 28.365 cigüeñas blancas y de 12.139 milanos negros; entre el 31 de julio y el 6 de agosto, de 17.688 y de 22.813 ejemplares, respectivamente, y entre el 7 y el 13 de agosto, de 10.211 y de 24.720 ejemplares de cada especie, según los datos de la Fundación Migres analizados por Efe.

Águila calzada, con casi mil ejemplares en las tres últimas semanas, Águila culebrera, con más de quinientos y buitre leonado, con más de cuatrocientos individuos son otras de las especies con un mayor flujo migratorio hacia África en esta época del año.

Esta ruta migratoria es seguida dos ves al año -el paso migratorio prenupcial, para reproducirse en Europa, de febrero a mayo, y el postnupcial, para invernar en África, entre julio y octubre- por centenares de miles de ejemplares de medio centenar de especies ornitológicas, tanto de aves planeadores, las de gran tamaño que vuelan aprovechando las corrientes térmicas -cigüeñas, buitres y rapaces- como de pequeños pájaros paseriformes.

También una docena de aves marinas migran anualmente a través de Gibraltar, pero en vez de cruzar entre Europa y África, su ruta las lleva del Atlántico al Mediterráneo y viceversa.

La existencia de fuertes vientos en el Estrecho, que apenas dista 14 kilómetros entre África y Europa en su punto más corto, causa un efecto embudo que concentra miles de aves en la zona, lo que facilita su observación y censo.

Además de los cientos de miles de ejemplares de cigüeña blanca y milano negro, también se censan anualmente varias decenas de miles de abejeros europeos y de águilas culebreras y calzadas.

Cigüeñas negras, gavilanes, alimoches, buitres leonados, aguiluchos laguneros y cenizos, águilas pescadoras y cernícalos primillas completan la lista de principales especies ornitológicas que cubren esta migración.

Fue Francisco Bernis, considerado uno de los padres de la ornitología española, quien a mediados del siglo pasado comenzó a anotar el paso de aves por el Estrecho de Gibraltar desde diversos observatorios, que hoy día siguen siendo punto de observación de este fenómeno.

Estos conteos diarios del paso de miles de aves por el Estrecho de Gibraltar, empleando siempre los mismos observatorios y el mismo horario, se han consolidado como una de las mayores bases de datos ornitológicas del mundo y como una potente herramientas para el estudio de fenómenos como el impacto del cambio global, ya que las aves son muy sensibles a las alteraciones derivadas del cambio climático o de la alteración de hábitats.

Los observadores de la Fundación Migres disponen ya de series históricas que evidencian cambios en los patrones de la migración de casi todas las especies de aves, descontados los efectos de la variabilidad climatológica de cada año.

Y también han constatado en los últimos años la cada vez más frecuente observación de especies típicamente africanas que se adentran con mayor frecuencia y en mayor cantidad en la orilla española del Estrecho como el busardo moro, el buitre moteado o el halcón borní, de los que se han identificado cuatro, cinco y siete ejemplares en las res últimas semanas, respectivamente. EFE

miércoles, 9 de agosto de 2017

“La agroecología busca cambiar la pobreza y la inequidad en el campo”
sostenibilidad.semana.com

Un diplomado de la Universidad Nacional busca acercar esta ciencia ambiental a todos los ciudadanos. Este conocimiento podría solucionar los problemas estructurales de la ruralidad colombiana.

“La agroecología busca cambiar la pobreza y la inequidad en el campo”



Los problemas del campo colombiano son tan viejos como complejos. A pesar de que se han escrito miles de páginas tratando de entenderlos y proponiendo opciones para solucionarlos, lo cierto es que las condiciones de desigualdad, pobreza y atraso se mantienen casi intactas. Ahora, con la firma del acuerdo de paz con las Farc, se abre nuevamente una oportunidad para transformar esa realidad.

Según la bióloga y profesora universitaria Cindy Córdoba, esta ciencia ambiental puede brindar muchas claves para lograrlo. Como coordinadora del Diplomado en agroecología de la Universidad Nacional desde hace nueve años, Córdoba es una voz autorizada para analizar la situación del campo colombiano y las condiciones que permitirían transformarlo para bien. De eso se trata esta entrevista con Semana Sostenible.

SEMANA SOSTENIBLE: ¿Qué es la agroecología?

CINDY CÓRDOBA: La agroecología es una ciencia ambiental. A veces se entiende que la agroecología solamente tiene que ver con lo biológico o lo agronómico, pero lo cierto es que también tiene que ver con político, lo económico, lo cultural y lo simbólico. En suma, es una ciencia ambiental que estudia los agroecosistemas en sus interacciones complejas, teniendo en cuenta todos esos factores que mencioné anteriormente.

S.S.: ¿Cuál es el panorama de la agroecología en Colombia?

CINDY CÓRDOBA: Está muy poco desarrollada, entre otras cosas porque hay muy pocos incentivos estatales para la investigación y las facultades de agronomía aún manejan perspectivas muy convencionales. Además, hay poca credibilidad en la agricultura ecológica, somos tildados como yerbateros y cosas así. Sin embargo, hay un soporte cada vez más amplio, tanto científico como desde el vínculo con otros conocimientos indígenas y campesinos, que han fortalecido la agricultura ecológica. En países como Argentina, México, Brasil, España y Alemania hay una producción académica muy seria sobre la agroecología y los beneficios que trae frente al cambio climático, la fertilidad de los suelos, el manejo ecológico de plagas y la asociación de cultivos, entre otros aspectos. Aquí todavía estamos lejos de ese nivel.

S.S.: ¿Cómo analiza la situación de la agricultura en el país?

CINDY CÓRDOBA: La agricultura en Colombia ha perdido diversidad con el paso del tiempo. También autonomía. No se produce para las necesidades del país, sino para satisfacer intereses extranjeros. Estamos importando cerca del 30 por ciento de los alimentos, muchos de los cuales se podrían cultivar perfectamente acá mismo. Además, es una agricultura que se hace bajo relaciones de poder desiguales: pocas personas dueñas de gran cantidad de tierras que sueles ser las de mejor calidad y montones de personas con poca tierra en condiciones fisicas y ecosistemicas muy pobres, tierras de ladera, poco fértiles y de difícil acceso.






S.S.: ¿Y qué decir sobre el paquete tecnológico basado en insumos químicos?
CINDY CÓRDOBA: La agricultura convencional ha marginalizado los conocimientos tradicionales y ese es un factor muy importante, pero las condiciones económicas y políticas son las que están en la estructura de los problemas agrarios de este país. Eso es lo que hay que resolver, porque si seguimos pensando que solo con que las fincas sean diversas y cultiven utilizando fertilizantes orgánicos no va a cambiar nada. Las multinacionales ven en lo orgánico un gran campo de negocio y de hecho ya venden fertilizantes, humus y controladores biológicos de origen natural. El quid del asunto es lo que subyace a la desigualdad de este país.


S.S.: ¿Por qué dice que usted es una agroecóloga antiagroecólogos?
CINDY CÓRDOBA: Porque muchos agroecólogos que he leído hablan de las relaciones sociales y culturales, pero en los momentos de aplicar sus conceptos en campo solo miden factores ecosistémicos y agronómicos: cuán fértil es el suelo, cómo hacen el control biológico, cuánta biodiversidad tiene una finca, entre otros. Entonces cuando se ven solo esos factores, los otros se naturalizan y en parte se justifican porque no se cuestionan. En la agroecología hay que meter las cuestiones de poder, equidad y pobreza. Eso hay que discutirlo. Las prácticas en la agricultura ecológica son importantes, pero lo que está en el centro es lo político y lo económico.

S.S.: ¿Qué posibilidades le ofrece la agroecología a un país como Colombia?
CINDY CÓRDOBA: Podría ofrecer muchas posibilidades, pero sin políticas públicas, sin incentivos, sin acceso a tierra, pues van a ser limitadas. La agroecología podría servir para atenuar los efectos de la variabilidad y el cambio climático. Se puede cultivar diverso y al tiempo los conocimientos de la gente se mantienen vivos. La diversidad biológica y cultural van de la mano. También ayudaría a tener una producción de ganado más amigable en espacios menores. La agroecología ofrece posibilidades ecosistémicas impresionantes para un país con problemas de degradación de suelos, contaminación de aguas, de salud de la población, pero se va a ver restringida por los problemas estructurales que siguen sin resolverse. Puede que la gente cultive orgánicamente, pero si no tienen dónde venderlos a un precio justo porque se importan alimentos más baratos de otra parte, pues no se logra el objetivo.

S.S.: ¿Es posible que todo un país produzca orgánicamente?
CINDY CÓRDOBA: Un país puede dedicarse a eso perfectamente. Se piensa que como es a pequeña escala y se producen “cosas chiquitas” esto es imposible. Pero la agricultura campesina familiar produce el 70 por ciento de los alimentos que consume la gente en Colombia. Eso es con producción convencional, pero también podría ser ecológica. Si así fuera, se resolverían un montón de problemas. La agroecología aumenta la productividad, que no es lo único, pero sí es muy importante que la gente viva de eso, que no tenga que regalar sus productos. Además serviría para conservar semillas, para proteger la diversidad, para mantener la fertilidad de los suelos, para cuidar el agua. Existe la posibilidad, pero no la disposición política. Y los intereses económicos que no dejan que eso sea una realidad.

S.S.: Si el contexto es tan adverso para la agroecología, ¿cuál es el objetivo de su trabajo?
CINDY CÓRDOBA: Mi idea es vincular el conocimiento científico con las comunidades. Que las investigaciones no partan de la iniciativa del académico que se le ocurrió que un tema podría ser importante, sino ir a las comunidades y tratar de entender qué aporte se puede dar. No pensando en darles las soluciones a sus problemas, sino en un traspaso de conocimientos, desarrollando investigación participativa que no vea a la gente como un objeto, sino como la protagonista del proceso.

S.S.: ¿Qué puede aportar la agroecología en la adaptación y la mitigación del cambio climático?
CINDY CÓRDOBA: Hay muchas prácticas probadas que sirven para disminuir los efectos del cambio y la variabilidad climática sobre los cultivos. Prácticas como el manejo de la biodiversidad y el manejo orgánico de los suelos hacen que retengan más agua y eso hace que sean más fértiles. Estudios comparativos en fincas agroecológicas y convencionales muestran que las primeras resisten mejor la erosión, no se ven tan afectadas por las plagas y evitan que fluctúen demasiado la temperatura y la humedad.

martes, 8 de agosto de 2017

PLANTAN 66 MILLONES DE ÁRBOLES EN MENOS DE UN DÍA EN INDIA
naturahoy.com

66 millones de árboles

Ser el hombre más alto del mundo, o el más pequeño, aguantar el mayor tiempo sin respirar debajo del agua o tener la lengua más larga del mundo. Estos son solo algunos de los récords Guinnes más peculiares del mundo. Ahora bien, si hay un récord que se podría sumar a la larga lista de este famoso libro es el de plantar el mayor número de árboles en el menor tiempo posible. Esto es precisamente lo que ha ocurrido en India, donde se han plantado 66 millones de árboles en tan solo doce horas.

Esta iniciativa tiene como objetivo cumplir con los compromisos del Acuerdo de París. Hay que recordar que India es el tercer mayor emisor de dióxido de carbono del mundo. Por esto mismo, se han propuesto aumentar la reforestación y así disminuir la contaminación.

TRABAJANDO EN EQUIPO

Tanto las autoridades como los ciudadanos han querido formar parte de este proyecto. El evento fue promovido por el propio gobierno del estado de Madhya Pradesh, que consiguió reunir a más de 1.500.000 voluntarios. A todo esto hay que añadir también los esfuerzos económicos del país. Una gran suma de dinero será destinada a este acuerdo para que otros estados se unan a esta ecológica campaña.

UN CLARO EJEMPLO

Además de un contribuir a la reforestación de forma masiva, lo que ha ocurrido en esta nación debe servir como llamada de atención para otros países para que asuman responsabilidades. Por su parte, India ya se ha comprometido a aumentar la superficie de bosques a 95 millones de hectáreas para el año 2030.

A pesar de lo espectacular de la noticia, no es la primera vez que en el país asiático se lleva a cabo una misión tan ecologista. Ya el año pasado se plantaron 49,3 millones de árboles en 24 horas en el estado de Uttar Pradesh.

¿Serán capaces el resto de países de sumarse a una acción como ésta?


lunes, 7 de agosto de 2017

Agricultura y alimentación sin transgénicos 
ecoticias.com

Los organismos modificados genéticamente (OMG) o transgénicos no son una extensión de la agricultura tradicional, ya que sobrepasa las barreras entre especies. Además, los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir su evolución e interacción con otros seres vivos fuera de un ambiente confinado.

Agricultura y alimentación sin transgénicos

¿Qué son los transgénicos? Los transgénicos se obtienen a través de la modificación de genes de plantas, animales y microorganismos con el fin de generar nuevos seres que nunca hubiesen existido en la naturaleza sin manipulación genética. 

Los organismos modificados genéticamente (OMG) o transgénicos no son una extensión de la agricultura tradicional, ya que sobrepasa las barreras entre especies. Además, los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir su evolución e interacción con otros seres vivos fuera de un ambiente confinado. 

Desde su aparición hace más de 15 años, los cultivos y alimentos transgénicos no han demostrado los supuestos beneficios prometidos por la industria biotecnológica. Sin embargo han experimentado una rápida expansión en un número limitado de países, debido a las estrategias agresivas de su sector. Está ampliamente documentada la cercanía de esta industria con los centros de decisión política, por ejemplo en Europa. 


Impactos en el medio ambiente 

Los impactos sobre el medio ambiente de estos cultivos son cada día más evidentes: un aumento drástico del empleo de agrotóxicos en el campo, una creciente resistencia por parte de insectos y malezas, contaminación del suelo, contaminación genética de especies silvestres o pérdida de biodiversidad, entre otros impactos. En este sentido, la agricultura no transgénica se encuentra en riesgo: es muy difícil proteger los cultivos tradicionales y ecológicos de la contaminación por OMG. Los continuos casos de contaminación de cosechas disuaden a los agricultores de sembrar maíz ecológico y la dificultad de encontrar piensos ecológicos frena el avance de este tipo de ganadería. 


¿Qué cultivos son y dónde están? 

Los principales cultivos que se producen son cuatro: maíz, soja, colza y algodón. Ninguno de ellos se destina a la alimentación directa de las personas, sin embargo terminan en nuestra alimentación, ya que se destinan a piensos para animales, además de contar con otros usos industriales como agrocombustibles, textiles, etc. El 99% de los cultivos transgénicos existentes están modificados genéticamente para ser tolerantes a herbicidas o resistir plagas. Pese a la publicidad no existen transgénicos más nutritivos, más productivos o adaptados al cambio climático. Según los últimos datos solo seis países cultivan más del 90% de los transgénicos en el mundo: Estados Unidos, Brasil, Argentina, India, Canadá y China.


¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos? 

Unas pocas empresas acaparan el 100% del mercado de semillas transgénicas: Dupont, Bayer, Monsanto, Syngenta, BASF y Dow. Pero además, controlan casi toda la investigación en biotecnología y el 76% de las ventas de herbicidas y pesticidas a nivel mundial. 


España, el paraíso transgénico de Europa 

España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala mientras la mayoría de nuestros vecinos han prohibido su cultivo. Sin embargo, la falta de información al respecto es tan grande que no se sabe cuántos transgénicos se cultivan en nuestro territorio ni dónde. Ya de por sí los datos de la administración estatal no coinciden con los de las Comunidades Autónomas. 

Por otro lado, España ha acogido durante años más de la mitad de los experimentos transgénicos en Europa. Además de ser las puertas de estos cultivos, somos su campo experimental. 


Transgénicos en la alimentación 

La rápida introducción de los transgénicos en la alimentación contrasta con la escasez de estudios científicos sobre sus impactos en la salud. Los transgénicos están presentes en nuestra alimentación ya que la mayoría del ganado se alimenta con piensos que contienen transgénicos. Además muchos productos preparados contienen lecitina, harina, almidón o aceite, la mayoría derivados de maíz y soja. Estos son los cultivos transgénicos más extendidos por lo que es probable que estos ingredientes sean también transgénicos. La aparición de nuevos tóxicos en los alimentos o de nuevas alergias son algunos de los riesgos. 

La mayoría de los estudios sobre transgénicos y salud son desarrollados por las propias empresas que los comercializan. Ninguno estudia los efectos a largo plazo. Algunos de estos cultivos llevan genes de resistencia a antibióticos, lo que disminuye la eficiencia de estos medicamentos. Diversas investigaciones realizadas en mamíferos demuestran cómo los transgénicos afectan a la fertilidad o aumentan la mortandad.


¿Son seguros los alimentos transgénicos?

No existen evidencias científicas de que los alimentos transgénicos sean inocuos para la salud humana o el medio ambiente. Durante años, la industria de los transgénicos y sus gobiernos afines han construido el mito de que los cultivos transgénicos son los alimentos más evaluados de la historia y tienen el visto bueno de comités científicos independientes y responsables. Sin embargo, al analizar la composición o el trabajo de estos comités, tanto a nivel español como europeo, se demuestra que las puertas giratorias y los conflictos de interés están muy extendidos y que la industria de los transgénicos tiene demasiado poder en las decisiones en torno a estos cultivos. 

Amigos de la Tierra con sus informes. Las Malas Compañías ha denunciado la falta de transparencia en las decisiones en torno a los cultivos transgénicos. No hay consenso científico en torno a la seguridad de los transgénicos. Multitud de científicos e instituciones científicas dudan de la seguridad de los transgénicos. La industria de los transgénicos y sus defensores promueven la idea de que el debate sobre su seguridad está superado. Sin embargo la mayoría de instituciones científicas reconocen importantes lagunas de conocimiento y la necesidad de seguir investigando sobre los efectos de los alimentos transgénicos en la salud. Informe: Scientific “Consensus” 

A nivel social y económico 

Muy lejos de aportar soluciones al hambre en el mundo, la introducción de la biotecnología en la agricultura incrementa las situaciones de pobreza, exclusión social e injusticia, como se ha demostrado por ejemplo en Argentina, Brasil y Paraguay con la soja, o en la India e Indonesia con el algodón. Avanzar hacia una agricultura más sostenible no pasa por la biotecnología, que en este caso está demostrando ser un instrumento en beneficio de unas pocas multinacionales que controlan buena parte de la agricultura y alimentación mundial. 

Desde un punto de vista económico, los transgénicos están siendo un fracaso. Estudios de Amigos de la Tierra demuestran que las prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura ecológica, estimulan en mayor medida la economía, crean empleo de calidad en el medio rural y cuentan con el apoyo de los consumidores. Desde la asociación llevamos denunciando los cultivos y alimentos transgénicos desde su introducción en España en 1998.

Fuente: Agricultura ecológica

viernes, 4 de agosto de 2017

Impulso de la bioeconomía
eltiempo.com.ec

Ecuador aspira a que la bioeconomía, ese concepto mediante el cual la gestión ambiental se inserta en la matriz productiva de una sociedad, represente “en unos cuantos años” el 20 por ciento de su Producto Interno Bruto, PIB, según el ministro de Ambiente, Tarsicio Granizo.

“Queremos llegar a que la bioeconomía, en unos cuantos años, sea el 20 por ciento del PIB, porque es una de las herramientas más importantes para salir del extractivismo”, comentó.
Ahora, la bieconomía solo representa en torno al 10-11 por ciento del PIB ecuatoriano.
Granizo, que lidera el Ministerio desde mayo pasado, dijo en una entrevista con EFE que quieren continuar y reforzar las gestiones de la administración anterior, pero “dar ese salto hacia la bioeconomía”.

El proceso ya está contemplado en la Estrategia Nacional de Biodiversidad y apuntó que lo que buscan es “darle impulso” e implementarlo.
“Es el momento de dar el salto hacia este nuevo tema de la bioeconomía porque (...) queremos ser el Ministerio que promueve y propone cosas nuevas y que se inserta en la matriz productiva del país”, dijo.

Entre los ejes de la bioeconomía está el reto a mediano y largo plazo, que es la biotecnología en todas sus formas: “esos análisis más a nivel molecular que permiten desarrollar productos biomédicos, cosméticos, alimenticios, colorantes, etcétera”.
En el eje de corto y mediano plazo, mencionó el utilizar productos de la biodiversidad, que no sean moleculares o genéticos y que puedan ser comercializados “de forma sostenible”.

De 55 años y biólogo de formación, Granizo añadió que la bioeconomía también puede aplicarse para convertir la basura en “un buen negocio” de forma que la gestión de residuos genere recursos en lugar de gasto.
En ese sentido, mencionó la fabricación de abonos orgánicos, o incluso, convertir el residuo orgánico del prensado de la caña de azúcar en “pellets”, es decir, pedazos de bagazo, que mediante un proceso físico-químico, se convierten en pequeñas bolas como de carbón para la combustión en calderas industriales.

Conocedor de que esta transformación requiere inversión, apuntó que, precisamente, el rol del Estado es identificar dónde se requieren inversiones y que estas, además, favorezcan a los más pobres.
“Los primeros objetivos de la bioeconomía tendrán que ser esas poblaciones pobres que viven en o alrededor de las áreas protegidas”, dijo.
“Aquí, para soñar hay mucho”, señaló Granizo que reconoció que aplicar completamente la bioeconomía es “difícil” porque requiere un cambio de mentalidad, empezar a repensar el modelo de desarrollo, los modelos productivos que se aplican, “empezar a realmente entender qué es esto de salir del extractivismo”.

El Ministro aseguró que “hay voluntad política” de parte del Gobernante para el desarrollo de la bioeconomía, y aseguró que “un montón” de organizaciones de la cooperación internacional “están absolutamente convencidas” de que “por ahí es el futuro”. (EFE) (O)