lunes, 24 de abril de 2017

Ante el cambio climático, no podemos mirar a un costado
huffingtonpost.es

Imagen de la recientes inundaciones en Piura, Perú


Al escribir este blog, me preguntaba qué tienen en común la avalancha en Mocoa, en Putumayo, Colombia, que arrojó un saldo de 254 muertos, con las inundaciones de la ciudad de Comodoro Rivadavia, en Argentina, y las que se registraron en Piura y otras regiones de Perú con miles de damnificados.

No cabe duda de que hay un elemento, un hilo conductor que amplifica los fenómenos climáticos que en el pasado se percibían solo como variabilidad climática. Es el cambio climático.

En mi reciente participación en la Reunión Anual del BID, en Paraguay, coincidí con organismos de desarrollo de Europa, Asia, Estados Unidos y, por supuesto, de América Latina. Independientemente de los temas tratados en mis conversaciones, en todas parecía estar como constante la preocupación por el calentamiento global y el cumplimiento con los Acuerdos de París.

Es que cada inundación, cada lluvia torrencial se potencia con el cambio climático y acarrea la pérdida de vidas, infraestructuras y bienes, que nos obligan a invertir muchos años y cuantiosos recursos económicos en reparar los daños.

Fenómenos como "El Niño", "La Niña", junto a los efectos del cambio climático, nos hacen reconsiderar las políticas de desarrollo para que las mismas sean amigables con el medio ambiente y consecuentes con el cambio climático.

Las políticas de mitigación, es decir, reducir en la medida de lo posible las causas del efecto invernadero y el calentamiento global, tienen en la región un desarrollo histórico de avanzada. Es la región con mayor uso de fuentes alternativas de energía (solar, eólica, hidroeléctrica), por lo que es la que menos contribuye también a la generación de los gases que afectan el medio ambiente. Los países miembros de FONPLATA son claro ejemplo de ello.

El cambio climático y sus efectos estarán con nosotros un largo tiempo. Ojalá que esta voluntad de hacerles frente sea cada vez mayor.


Bolivia, por ejemplo, tiene una matriz energética diversificada, que aprovechando la producción de gas natural incorporó termoeléctricas. Así se produce el 70 por ciento de la generación eléctrica y el 30 restante proviene de energía hidroeléctrica junto a otras alternativas.

Según cifras oficiales de Paraguay, el 57% de su energía es hidroeléctrica, mientras que más del 20 por ciento es biomasa, siendo el resto petróleo y derivados, aunque hay espacio para renovar la matriz, dado el potencial del país para sostener energía eólica, solar y gas natural.

En Uruguay, la matriz energética está compuesta casi en su totalidad por energías renovables, en un modelo inédito incluso a nivel mundial. La energía eólica provee un 25% de la energía eléctrica de ese país, mientras que casi el 60 por ciento es hidroeléctrica y el 15 restante es una mezcla de solar y biomasa.

La matriz energética en Argentina está dominada en más de un 50% por el gas natural. El petróleo está en segundo lugar, con un 37 por ciento, y el resto son fuentes alternativas de energía. La energía eólica tiene un tremendo potencial para incorporarse a la matriz.

Brasil, el gigante latinoamericano, tiene un 50% de energía renovable, donde el etanol es protagonista principal.

También en la región se han logrado diseñar y poner en práctica políticas que privilegien el uso del transporte público sobre los automóviles particulares.

En materia de políticas de adaptación, es decir, aceptar que el cambio climático es una realidad y ajustarnos a los impactos que sabremos que tendrá en el desarrollo de los países, vamos más atrasados, en parte porque muchos fondos prometidos por los países desarrollados aún no llegan.

La adaptación implica ajustes sistémicos de importancia. Se trata entonces de, por ejemplo, modificar las regulaciones para la infraestructura crítica de manera que sea resistente al cambio climático, la generación de nuevas redes de alcantarillado que puedan contener un mayor volumen de agua o implementar planes de reforestación para evitar o minimizar los deslaves en las laderas de las montañas.

Pero los fenómenos meteorológicos no conocen fronteras, y el efecto invernadero que producen los gases emanados por un país genera desastres naturales en otro. Se trata, por lo tanto, de una tarea mundial en la que todos debemos estar involucrados.

El cambio climático y sus efectos estarán con nosotros un largo tiempo. Ojalá que esta voluntad de hacerles frente sea cada vez mayor y que en el futuro las duras realidades que hoy viven los sobrevivientes y los damnificados de Mocoa, Piura y Comodoro Rivadavia queden como duras lecciones aprendidas en el camino hacia una relación más armónica con el planeta.

viernes, 21 de abril de 2017

ARGENTINA

Los humedales, barreras contra las inundaciones, están amenazados
lanacion.com.ar

Así se desprende de un informe del Ministerio de Ambiente de la Nación; sostiene que la expansión inmobiliaria y la extensión de las tierras para la agricultura son las principales causas


Los Esteros del Iberá, uno de los humedales más importantes del país
Los Esteros del Iberá, uno de los humedales más importantes del país. Foto: Archivo / Fernando Gutiérrez


La presión sobre los humedales, la deforestación, el aumento de la temperatura y las lluvias provocadas por el cambio climático son los problemas ambientales más acuciantes que sufre la Argentina. Así se desprende de un extenso y detallado informe presentado ayer por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. El área potencial que ocupan los humedales es de cerca del 23% de la superficie del país y es uno de los ecosistemas más degradados. Estas extensiones de agua sirven como grandes amortiguadores ambientales, por ejemplo, para las inundaciones.

"En las últimas décadas, la principal causa de la pérdida de humedales continentales fue la conversión o el drenaje para el desarrollo de la agricultura, en tanto que para los humedales costeros, específicamente, la amenaza más grave es la conversión asociada a la expansión urbana y suburbana", se sostiene en el Informe del Estado del Ambiente, que debe ser presentado anualmente. Sin embargo, el último había sido presentado en 2012.

La región más afectada del país, según se desprende del diagnóstico oficial, es el corredor fluvial de los ríos Paraná y Paraguay, en donde se encuentran emplazadas grandes obras hidráulicas y viales y centros urbanos.

"Las intervenciones para la generación de electricidad, el abastecimiento de agua, el control de inundaciones y la construcción de vías de transporte pueden generar efectos como la fragmentación, la pérdida de conectividad, la destrucción de hábitats, cambios en la dinámica hidrológica, de flujos geoquímicos y la pérdida de especies, tanto en los sitios donde se emplazan las obras como en los que están aguas abajo", se lee en el trabajo.

Y detalla que el secado de humedales por la construcción de terraplenes, endicamiento y drenado, para su conversión en tierras agropecuarias o forestales, constituye un claro ejemplo de su transformación en sistemas con propiedades terrestres.

"Este verdadero incumplimiento de las obligaciones del Estado privó a la ciudadanía de información vital durante más de una década", explica el ministro Sergio Bergman en el prólogo del estudio. "Esta decisión estratégica dio inicio a una verdadera política de Estado en materia ambiental, inexistente hasta entonces, que posibilita hoy, en nuestro primer año de gestión, no sólo dar cumplimiento en tiempo y forma al mandato establecido por la ley marco de la política ambiental nacional, sino también para transparentar e informar debidamente a la sociedad sobre la situación del ambiente en la Argentina", agrega.

Críticas

En la presentación hubo referentes de la sociedad civil, representantes políticos y se destacó la presencia del vicejefe del gabinete nacional, Mario Quintana.

Varios ONG, como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ante el incumplimiento del Estado, comenzaron a hacer sus propios relevamientos.

"Celebramos que se presente este informe. Pero en este año de gestión del nuevo gobierno uno de los principales obstáculos es la ausencia de un actor institucional que lidere la agenda ambiental. Vale decir que pueda obrar como garantía de control de aquellas políticas que puedan afectar al ambiente", dijo Andrés Nápoli, director ejecutivo de la FARN. La ONG se refiere a la tensión que existe entre las carteras productivas como Energía, Agricultura y Minería. Esos ministerios enviaron a funcionarios de segunda línea porque los titulares acompañaron al presidente Mauricio Macri en otra presentación, según la explicación oficial.

El trabajo hace hincapié en el estado del agua. Además de los humedales incluye el estado de las cuencas hídricas y los glaciares. "En la Argentina se registra una tendencia a un consumo creciente de agroquímicos, algunos de los que contienen sustancias químicas como los clorados y fosforados, nitritos, nitratos y fosfatos." Por primera vez hay un intento de comenzar a medir la cantidad de agroquímicos que se usan porque, hasta el momento, se desconoce.

"El uso indebido de agroquímicos puede generar efectos no deseados sobre diversos ecosistemas, los cursos de agua y la salud de la población. Por ello, desde hace ya muchos años, se reclamó la necesidad de contar con un marco regulatorio integral que considere la responsabilidad de los distintos actores que actúan en la cadena de producción, comercialización y aplicación de dichos productos", indicó Nápoli.

Respecto de la deforestación, el informe da cuenta de la emergencia. "El porcentaje de la superficie del país cubierto con bosque nativo (tierras forestales) era de 11,26% en 1998 y bajó al 9,77% en 2015. En términos de área absoluta, el país pasó de contar con 31,4 millones de hectáreas en 1998 a 27,3 millones en 2015. Esto representa una disminución de 4.150.000, a una tasa anual de deforestación de 0,83%." La buena noticia es que el año pasado la tasa de deforestación bajó un 16%, aunque no hay detalles de ese relevamiento.

jueves, 20 de abril de 2017

Un impresionante iceberg sorprende a una pequeña ciudad en Canadá
cnnespanol.cnn.com

El iceberg Alley está atrayendo a los turistas a la pequeña ciudad de Ferryland, en Canadá, para ver al gigante de hielo que apareció en la costa

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El iceberg se eleva sobre la pintoresca ciudad, que está aproximadamente una hora al sur de St. John's en la costa este de Terranova y Labrador. Las autoridades canadienses lo clasificaron como "grande", lo que significa que tiene una altura de entre 45 y 70 metros y una longitud de entre 120 y 200 metros.

Kaelam Power practicaba ciclismo a lo largo de la costa el martes y se detuvo para tomar fotos del enorme iceberg.

"Es muy poderoso verlo", dijo. "Oyes las olas romperse contra la línea de agua. De vez en cuando, puedes oír un crujido".

Esta está siendo una temporada de icebergs particularmente buena.Las autoridades dijeron que 648 icebergs fueron vistos en los carriles transatlánticos hasta esta semana. Normalmente, en un año típico, se ven un promedio de 212 icebergs durante ese período.

miércoles, 19 de abril de 2017

En el 2050 habrá más plástico que peces en el mar
eluniversal.com.mx

La advertencia es de Naciones Unidas que lanzó una campaña para limpiar los océanos

En el 2050 habrá más plástico que peces en el mar


El océano se ha convertido en un contenedor gigante de basura. Más de ocho millones de toneladas de plástico llegan a este cada año, cifra que equivale a verter un camión de basura de plástico cada minuto, de acuerdo con un reciente estudio publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Unep, su sigla en inglés).

Los gobiernos y varias organizaciones internacionales han empezado a tomar medidas para contener la contaminación de las bolsas plásticas, que son el elemento principal de este daño ecológico que amenaza a unas 600 especies de animales marinos.

Debido a la preocupación que genera la presencia de plástico en los mares, en febrero de este año la Unep lanzó la campaña Clean Seas (mares limpios), una iniciativa global que busca atacar las principales fuentes de basura marina para el 2022. La idea es que tanto los gobiernos como las industrias y los consumidores se alineen para reducir la producción y el uso excesivo de plástico.

Un estudio, adelantado en el marco de esta campaña, revela que este material está causando graves daños, los cuales, al ser convertidos en dinero, cuestan unos US$ 8.100 millones cada año. Los principales afectados son los ecosistemas marinos, la pesca y el turismo.

El impacto del plástico es tan grave que, según estimaciones hechas por la Unep, para el 2050 los océanos tendrán más plástico que peces y aproximadamente el 99% de las aves marinas lo habrán ingerido en sus sistemas digestivos. De hecho, en la actualidad, se calcula que más del 60% de todas las especies marinas tienen rastros del material en sus intestinos.

Malas prácticas

Las bolsas plásticas son la médula del asunto, porque son usadas por un corto tiempo y, muy a menudo, una sola vez. Lo dramático es que después de utilizadas, pueden permanecer hasta mil años en el medioambiente sin degradarse.

A la larga vida del material se suma su capacidad de flotar fácilmente en el aire y el agua: “Las bolsas plásticas son confundidas con alimentos por los animales, especialmente cuando llevan residuos de comida”, asegura un estudio de la Autoridad de Protección Ambiental del Territorio del Norte de Australia (NTE EPA), que proporciona asesoramiento y servicios de regulación para fomentar la gestión eficaz de los desechos y las prácticas sostenibles.

Esta entidad advierte que una gran variedad de animales terrestres y marinos pueden ahogarse hasta morir con las bolsas de plástico que consumen, ya sea por inanición al quedar bloqueadas sus vías digestivas o por infecciones.

A pesar de que el plástico ha sido reportado desde 1970 como un problema en el medioambiente marino, hasta hace poco fue identificado como un asunto mundial. En el 2014, la Unep anunció su preocupación por el crecimiento de residuos plásticos en los océanos, y varias ONG, como The Ocean Conservancy, han llevado a cabo investigaciones, estudios y campañas para promover la concientización de los usuarios.

Los gobiernos del mundo han lanzado estrategias para limitar la venta de bolsas de plástico, como cobrárselas a los clientes o cargar con impuestos (como ha sucedido en Europa) a productores y tiendas que las distribuyen. Un estudio reciente de la Universidad de Dalhousie, en Canadá, indica que en África y Asia ya hay países que las prohibieron por completo.

Lo que resalta en este estudio es que en Sudamérica las políticas de regulación de las bolsas de plástico son limitadas. De acuerdo con la investigación, no son muchos los países que se han ocupado en atender el problema, entre ellos Colombia, que planea reducir el uso de bolsas de plástico en un 80 por ciento para el año 2020 y eliminar su uso para el 2025. Argentina es otro ejemplo, ya que Buenos Aires prohibió a los supermercados emplear bolsas plásticas a partir de este año.

El estudio recomienda a los países latinoamericanos comenzar a implementar estrategias para reducir el uso de bolsas plásticas ligeras y pequeñas en las tiendas y reemplazarlas por bolsas reutilizables. Aunque este tipo de medidas han marcado un progreso, todavía abundan las naciones que carecen de estrategias de implementación, sobre todo en los países de Norteamérica y Sudamérica. Hasta hoy, la mayoría de los avances, aparte de África y Asia, han estado impulsados por Oceanía.

Los ecologistas sostienen que el océano es la sangre de nuestro planeta y que contaminarlo despiadadamente es algo que tarde o temprano terminará afectando nuestra salud. Lo positivo es que en estos casos es posible comenzar a dar una mano por voluntad propia, usando bolsas biodegradables (que ya empiezan a ser fabricadas) o las llamadas "bolsas verdes", que son lavables y pueden reutilizarse hasta 100 veces. Todo esto sin nombrar la alternativa de las bolsas de tela. Estos pueden ser un pequeño pero efectivo paso para reducir los peligros de la vida silvestre y, en especial, de los animales marinos.

jpe

martes, 18 de abril de 2017

Energías renovables: serán la fuente de energía más barata del mundo en 10 años
cronista.com

Esta tendencia a la baja en los precios de las energías limpias se mantendrá durante los próximos años.

Energías renovables: serán la fuente de energía más barata del mundo en 10 años


En los últimos tiempos, las mejoras tecnológicas contribuyeron a la puesta en marcha de nuevos proyectos renovables. La energía solar fotovoltaica y la eólica fueron las que se vieron más beneficiadas por una baja de costos que permitió obtener una mayor capacidad 'verde' pagando menos.

De esta forma, las inversiones destinadas a financiar instalaciones renovables duplicó la que se destinó a las de combustibles fósiles

De hecho, en 2016 se invirtió menos en instalaciones de este tipo en todo el mundo que en 2015 (un total de 227.575 millones de euros, lo que supone un descenso del 23%) y, sin embargo, se sumó más potencia renovable que cualquier otro año previo de los que se tienen registros (138,5 GW, un 9% más que en 2015), según los datos de un informe elaborado por la ONU, la Frankfurt School of Finance & Management y Bloomberg.

Otro estudio, también firmado por la ONU, confirma que esta 'positiva' tendencia a la baja de los precios de las energías limpias se mantendrá durante los próximos años y que, en apenas una década, resultará más barato apostar por ellas que por cualquier otro tipo de fuente en todo el mundo.

Enormes diferencias

Esto no implica que la 'fiebre verde' contagie a todo el planeta. En el informe se señala que lo más probable es que los mercados emergentes -como India o la mayoría de los países de África- , estén tan centrados en crecer económicamente que sólo tengan como meta abastecer toda su demanda energética lo más rápido posible, sin pararse a pensar dos veces si lo hacen o no con renovables o si sus elecciones en este campo tendrán una repercusión negativa en el medio ambiente.
La ONU también considera que habrá bastantes diferencias entre Europa y Australia, volcadas completamente con las fuentes 'limpias', y EEUU y Japón, más "reticentes".

En el caso del país nipón, el problema principal es el espacio, ya que cuenta con poca superficie para instalar plantas eólicas o solares y, mucho menos, para albergar las voluminosas centrales hidroeléctricas. Además, señala el estudio, es poco probable que la "tradicional" industria eléctrica japonesa se decida a apoyar un viraje 'verde' de buenas a primeras.

EE.UU. también sufre este último problema, potenciado, a día de hoy, por la ideología del partido que ostenta el poder -recordemos que el presidente Donald Trump que, incluso, negó el cambio climático, emprendió una particular cruzada anti-renovable-.

Por su parte, China , aunque vive una situación parecida a la de India en cuanto a su creciente economía y a su gran población en constante aumento, decidió marcar la diferencia, apostar por una red energética más 'limpia' y alejarse, en la medida de lo posible, de los combustibles fósiles.

miércoles, 12 de abril de 2017

El poder del contacto con la naturaleza
lanacion.com.ar

Para el año 2050 se proyecta que tres cuartas partes de las personas viviremos en ciudades. Las costumbres y las rutinas cotidianas provocan una disminución de la vida al aire libre que, aunque consideramos importante, relegamos ante otras actividades puertas adentro.



 En el libro The Nature Fix, why nature makes us more happy, healthier and more creative, la escritora best seller del New York Times Florence Williams explora mediante investigaciones, entrevistas y viajes cómo está evolucionando (o no) nuestra relación con la naturaleza en todo el mundo y expone varios puntos para repensar ese contacto esencial.

Sufrimos una dislocación epidémica del aire libre, sostiene la autora, y esto es destructivo para la salud física y mental. La terapia que propone es una droga mágica, legal y recomendada por el médico: más vida lejos del sillón. Algunos de los estudios científicos que expone muestran cómo tan sólo 15 minutos de caminata por el bosque reduce los niveles de cortisol (la hormona del stress) y que, aumentando esta dosis a 45 minutos, la mayoría de las personas experimentan mejoras cognitivas y de productividad. Otro de los beneficios que se observan son socioeconómicos, por ejemplo, cómo el acceso a espacios verdes disminuye las disparidades de salud mental relacionadas a los ingresos de las personas.

Para entender este superpoder verde, la autora trabajó con neurocientíficos y algunas de las principales hipótesis que exponen son que los olores del bosque nos excitan; los aerosoles presentes en los bosques siempre verdes actúan como sedantes suaves mientras que también estimulan la respiración. Tal vez sea el paisaje sonoro, ya que el agua y, especialmente, el canto de los pájaros han demostrado mejorar el estado de ánimo y el estado de alerta. O los beneficios de la naturaleza pueden deberse a algo tan simple como el hecho de que los paisajes naturales son, literalmente, fáciles para los ojos: muchos de los patrones de la naturaleza -gotas de lluvia que golpean un charco de agua o el montoncito de hojas- se organizan como fractales, y la retina humana se mueve en un patrón fractal mientras que forma una visión. Tal congruencia crea ondas alfa en el cerebro, la resonancia neuronal de la relajación.

Todo suma a la hora de aumentar los minutos en contacto con el verde. Experimentar pequeñas dosis de naturaleza en una plaza, armando una huerta (en la empresa Globant los empleados hicieron una en su techo en San Telmo) o en el cuidado de las plantas del patio. Cinco horas al mes, es el número mágico para aprovechar los beneficios de la naturaleza según esta investigación. "Podemos sentir ese placer de ver una serie en Netflix, hacer un viaje o comer un helado, pero nos cuenta reconocerlo al salir", dice Williams.

Parecen opuestos el avance de las grandes ciudades y el disfrute de los parques, pero en su viaje a Singapur, Florence Williams probó que no necesariamente. En Singapur, el tercer país del mundo con más densidad poblacional, mientras la ciudad no para de crecer en rascacielos, en los últimos 15 años las zonas verdes crecieron del 35 al 50% a pesar de sumar dos millones de personas. Contar con políticas que integran a la naturaleza a la construcción urbana con jardines verticales y en las escuelas ofrece una comunión entre ambos mundos. En Finlandia, los chicos tienen 15 minutos de contacto con la naturaleza cada 45 minutos de trabajo escolar, fue la manera más eficiente que encontraron para que vuelvan a prestar atención. No hace falta sacar un pasaje a la selva amazónica, podemos empezar por pasar más tiempo junto a las plantas del patio o armando un nuevo camino al trabajo para aprovechar cada parque que haya en el camino.

martes, 11 de abril de 2017

ARGENTINA

Redefinir el uso del suelo, el gran desafío frente al cambio climático y las inundaciones
lacapital.com.ar

Funcionarios, productores y expertos de la provincia coinciden en que deben replantearse leyes y crear nuevas.

Cambio de paradigma. El fenómeno de las inundaciones llegó para quedarse


    La seguidilla de inundaciones que afectaron buena parte del territorio provincial en los dos últimos años así como la certeza de que el cambio climático es una realidad que llegó para quedarse encendieron las alarmas en el Ejecutivo santafesino, que busca maneras de repensar los usos del suelo productivo para que desarrollo y cuidado del ambiente dejen de estar parados en veredas opuestas.

    El agotamiento del modelo productivo de monocultivo y un nuevo clima con recurrencia de eventos extremos dejaron al desnudo la falta de actualización de los marcos normativos que regulan el uso del suelo en la zona. Un déficit que desde el Ejecutivo provincial quieren paliar cambiando la reglamentación de la Ley del Suelo vigente desde principios de los años ?90.

   Las modificaciones que se están estudiando en esa ley se suman así al debate y envío para su tratamiento legislativo de la Ley del Arbol y a la reactivación de otro proyecto postergado por décadas como la Ley del Agua. Una batería legislativa que por ahora está en el plano de las palabras y la teoría, pero que constituye un primer paso hacia lo que algunos especialistas señalaron como un avance fundamental para cambiar el escenario: reconocer que así como está, el modelo productivo agropecuario es social y ambientalmente suicida.

   "Estamos en un punto de inflexión provocado por el cambio climático y por el profundo deterioro de las respuestas naturales de nuestro suelo" sintetizó Luis Contigiani, ministro de la Producción provincial y organizador de la jornada de debate "Santa Fe ante los nuevos desafíos hídricos y productivos", que el viernes pasado reunió a funcionarios, expertos y productores para debatir sobre uso del suelo.

   Para Contigiani, es imperativo que el Estado actualice su propia agenda de trabajo y enfoque de manera nueva el problema que significan suelos agotados y un clima extremo. "Tenemos una legislación y una manera de pensar generada en el corazón del siglo XX y precisamos cambiarla", agregó el ministro. A su juicio, el colapso que significan eventos como las inundaciones marca la crisis de una mirada "reduccionista" que propone una sola solución a problemas complejos. "Debemos construir una nueva relación con el ambiente, la realidad nos apura para construir un nuevo paradigma", agregó.

   ¿En qué consisten estos cambios normativos? Según explicó Gastón Huarte, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos, se propondrá modificar por decreto la reglamentación de la Ley de Suelos que está vigente, que es de principios de los 90. La idea es darle más voz y participación a las asociaciones de expertos y de productores, y vigorizar figuras normativas que ya existen pero que no han sido aplicadas de forma adecuada, como la comisión provincial de manejo del suelo.

   También se propondrá la creación de una red de laboratorios que trabajen sobre el tema, y darle más fuerza a áreas de conservación donde habrá sistema de manejo del suelo obligatorios. "El consenso es clave para abordar nuevos marcos jurídicos", sintetizó Huarte.

Arrendamientos
Una de las mayores dificultades para lograr un manejo sustentable del suelo es el sistema de arrendamientos preponderante. Con contratos ultra cortos que sólo privilegian la rentabilidad sobre cualquier otra cuestión y un porcentaje muy elevado (en Santa Fe cerca del 70 por ciento) de productores que trabajan en campos alquilados, pensar en gestión territorial a mediano y largo plazo es imposible.

   La necesidad de una nueva Ley de Arrendamientos está clara en las organizaciones que representan a pequeños y medianos productores como la Federación Agraria (cuyo presidente Omar Príncipe también participó de la jornada), así como en el Ministerio de la Producción y entre los ingenieros agrónomos.

   Así lo ven también desde el Inta, cuyo presidente zonal José Luis Spontón afirmó que la legislación que enmarca la actividad productiva y agropecuaria "es una responsabilidad que nos compete a todos". "Asegurar una mejor gestión es clave para las futuras generaciones, por eso sentimos un fuerte compromiso para decir que es necesario redefinir el sistema productivo en Santa Fe" aseguró el experto.

   Este nuevo futuro tendrá que estar regido por planes de ordenamiento que abarquen no sólo las zonas rurales, sino también los núcleos urbanos. Sergio Montico, experto en temas de ordenamiento territorial, lo dijo clarito: "No puede haber control total del mercado sobre los recursos naturales".
"El Papa invita a cuidar la casa"

Entre tanto funcionario y chacarero, hubo una figura que se diferenciaba del perfil de la mayoría de los asistentes a la jornada: era la del padre franciscano Luis Scozzina, quien a pedido del ministro Contigiani les recordó a todos el contenido de la encíclica papal Laudato Si. "El Papa nos invita a un nuevo diálogo para cuidar la casa común, no es sólo una nueva forma de producir, también es una nueva forma de espiritualidad", dijo con tono pausado el religioso.