martes, 18 de mayo de 2021

La OMS llama a cuidar la naturaleza para evitar nuevas pandemias
cuerpomente.com

La Organización Mundial de la Salud se suma al llamamiento de las organizaciones conservacionistas y ecologistas: el futuro de la humanidad depende en primer lugar de la protección de la naturaleza. Cambiar nuestra relación con ella es necesario para prevenir nuevas pandemias, el cambio climático y la contaminación.

Volver a la normalidad no es suficiente. La Organización Mundial de la Salud hace un llamamiento a los gobiernos nacionales de todos los países del mundo para que destinen las inversiones destinadas a reactivar la actividad económica a transformar nuestra relación con la naturaleza. Esta es la mejor manera de que no se sucedan las pandemias y a la vez luchar contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza y la contaminación.

Los expertos que han trabajado para la OMS en la redacción de un manifiesto aseguran que las enfermedades infecciosas procedentes de la fauna silvestre se suceden cada vez con más frecuencia: la COVID-19 ha seguido el patrón marcado por el VIH/sida, el SARS o el ebola, y los medios sanitarios no han sido suficientes para atajar la enfermedad ni para ofrecer los tratamientos adecuados a la mayoría de los pacientes, víctimas tanto de la enfermedad como de la pobreza.

"PRESERVAR LA FUENTE DE LA SALUD HUMANA: LA NATURALEZA"

"El mundo no puede permitirse nuevas catástrofes de la dimensión de la COVID-19, ya sea a causa de la próxima pandemia o por los daños medioambientales y el cambio climático, cada vez más devastadores", se afirma en el manifiesto dado a conocer por la OMS. Su primera recomendación es proteger y preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza.

Las economías y las sociedades humanas dependen del entorno natural: la fuente original de todo el aire puro, el agua y los alimentos. Estos bienes están amenazado por la deforestación, las prácticas agrícolas intensivas y contaminantes o el consumo de especies silvestres.

Los planes de recuperación tras la COVID-19 y los destinados a reducir el riesgo de futuras epidemias no deben quedarse en la detección precoz, ni en el control de los brotes, sino que deben minimizar el impacto de la actividad humana en el medio ambiente.

ABANDONAR LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

Para reducir este impacto es necesaria una transición energética hacia las energías renovables y seguras. Es la única manera de evitar que el 90 por ciento de las personas respiran aire en el exterior con niveles de contaminación que superan los valores de referencia establecidos en las directrices de la OMS sobre la calidad del aire, lo que produce más de siete millones de fallecimientos al año.

Los expertos de la OMS pide a los gobierno que dejen de subvencionar los combustibles fósiles y que apuesten definitivamente por las energías renovables limpias.

El manifiesto de la OMS pide otras medidas, como promover sistemas alimentarios sanos y sostenibles, construir ciudades sanas y habitables, con más zonas peatonales y restringidas a las bicicletas, e invertir en servicios esenciales, como el suministro de agua.

"Más del 70% de las enfermedades humanas en los últimos 40 años han sido transmitidas por animales salvajes. Los casos más conocidos son los de la gripe aviar, el ébola, el sida y la del coronavirus COVID-19", explica Juan Carlos del Olmo en una entrevista en La Vanguardia.

Esta transmisión de enfermedades tiene que ver con la destrucción de los ecosistemas naturales.
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana que causa el sida) procede de chimpancés y pasó a los humanos que los cazaban y comían.

El virus de la fiebre Lassa se contagió a través de roedores que huyeron de bosques destruidos y acudieron a zonas habitadas del oeste de África.

El ébola, el SARS, el MERS y ahora el coronavirus SARS-CoV-2 proceden de murciélagos, animales que cobijan 500 coronavirus y el conjunto de animales podría hospedar 1,7 millones de virus desconocidos que podrían infectarnos.

LA PANDEMIA ACTUAL ERA MUY PREVISIBLE

Lo explica el ecólogo de enfermedades Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance. Hace tres años, él y otros especialistas advirtieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que un virus desconocido de origen animal podría extenderse como la gripe y con una mortalidad mayor. La COVID-19 ha cumplido la profecía.

"En hábitats bien conservados y con variedad de especies los virus se distribuyen, hay especies que bloquean su dispersión y predadores que eliminan a los enfermos. En cambio, la destrucción de los ecosistemas, y sobre todo de los bosques tropicales, facilita la propagación de patógenos", explica Del Olmo.

Por otra parte, el cambio climático también está favoreciendo la expansión de las enfermedades infecciosas. Al derretirse los glaciares, por ejemplo, pueden liberarse virus potencialmente infecciosos para los seres humanos. Otro riesgo son los mosquitos que pueden ser vectores, que llegan ahora a latitudes más amplias. En España, el mosquito tigre ya puede transmitir el dengue, una enfermedad tropical.

LA INVASIÓN DE LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA INSOSTENIBLES

La principal causa de destrucción de los ecosistemas es la extensión de cultivos como la palma, la soja y otras plantas que se utilizan para alimentar a los animales que proporcionan carne. Por tanto, para revertir la situación es necesario reducir el consumo de carne en el planeta y organizar un sistema alimentario basado en la agricultura sostenible.

La destrucción de los hábitats naturales, el crecimiento de las ciudades, el cambio climático y la globalización del transporte han contribuido al número creciente de brotes epidémicos desde 1980, según el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Puedes descargarte su informe al respecto:

ES NECESARIO TRANSFORMAR EL MODELO ECONÓMICO

"Hay que darle la vuelta a este modelo de desarrollo en el que vivimos basado en una relación muy depredadora de la naturaleza", advierte Del Olmo.

"Gracias a la COVID-19 –añade– nos hemos dado cuenta de que no tenemos capacidad para abordar una crisis global, nos faltan organizaciones internacionales fuertes y con políticas claras, y no gobiernos cortoplacistas que no están dispuestos a tomar las medidas necesarias". "El gran negocio de futuro de la humanidad es proteger la naturaleza. El gran desafío de la sociedad mundial es darle la vuelta al sistema económico, y le toca a nuestra generación", asegura Del Olmo.

lunes, 12 de abril de 2021

Científicos experimentan nuevos sistemas para comunicarse con la vegetación
elsoldemexico.com.mx

Según los científicos, vigilando las señales eléctricas de las plantas, podríamos ser capaces de detectar posibles señales de socorro y anomalías



Plantas carnívoras manipuladas a distancia o vegetales que avisan cuando se ven afectados por una enfermedad. No es una película de ciencia ficción sino obra de científicos que experimentan nuevos sistemas para comunicarse con la vegetación.

En Singapur los investigadores conectaron plantas a electrodos capaces de detectar las bajas señales eléctricas que los vegetales emiten de forma natural.

Utilizaron esta tecnología para que una dionea atrapamoscas -una planta carnívora- cierre sus "mandíbulas", formadas por dos lóbulos, cuando un teléfono inteligente emite una señal.

Después unieron uno de los lóbulos a un brazo robótico para agarrar un alambre de medio milímetro y después un objeto pequeño mientras caía.

La tecnología está en ciernes, pero los investigadores creen que podría servir en el futuro a concebir "robots-plantas" capaces de manipular objetos demasiado frágiles para los brazos rígidos de los robots.

"Estas especies de robots naturales podrían interrelacionarse con otros robots artificiales para crear sistemas híbridos", declaró a la AFP Chen Xiaodong, autor de un estudio publicado por la universidad tecnológica Nanyang (NTU) de Singapur.

Quedan muchos problemas por resolver. Por ejemplo, los científicos pueden estimular las "mandíbulas" de las dioneas papamoscas para que se cierren, pero no son capaces de abrirlas, un proceso que en la naturaleza dura 10 horas o más.

Alerta contra enfermedades

El sistema también puede detectar las señales débiles emitidas por las plantas. Esto a la larga podría permitir que los agricultores fueran alertados en una fase precoz cuando las plantas están enfermas.

"Vigilando las señales eléctricas de las plantas, podríamos ser capaces de detectar posibles señales de socorro y anomalías", afirma Chen.

"Los agricultores podrían darse cuenta de que una enfermedad se propaga, incluso antes de que aparezcan síntomas claros".

Hace tiempo que los científicos conocen la existencia de las señales eléctricas emitidas por las plantas, pero su superficie irregular y blanda dificulta la instalación de sensores.

Los investigadores de la universidad NTU han concebido electrodos con una textura flexible que se pueden ajustar alrededor de una planta para detectar señales de forma más fiable.

Se pegan con un "termogel", que es líquido a baja temperatura pero se convierte en gel a temperatura ambiente.

Otros investigadores van por el mismo camino

En 2016, un equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) utilizó hojas de espinaca como detectores capaces de enviar correos electrónicos a los científicos cuando se detectaban explosivos en el subsuelo.

Los investigadores colocaron nanotubos de carbono que podían emitir una señal fluorescente cuando las raíces de las plantas detectaban compuestos nitroaromáticos, una sustancia que suele usarse en los explosivos. Una cámara infrarroja leía la señal y enviaba un mensaje a los científicos.

lunes, 29 de marzo de 2021

Educación ambiental: escuelas latinoamericanas donde aprender en armonía con la naturaleza es posible
infobae.com

Entenderse como parte de la naturaleza es un primer paso fundamental a la hora de aprender a cuidar el entorno, y la infancia es el mejor momento para incorporar hábitos y conductas saludables para el planeta


Extraer la clorofila de una hoja, germinar una semilla en un frasquito o reciclar papel con un tamiz son algunas de las actividades que se relacionan inmediatamente con el concepto de Educación Ambiental en las escuelas, y parte de los recuerdos que los adultos tienen de haber recibido estas enseñanzas. Y si bien son interesantes, y por algo quedaron grabadas en la memoria de casi todos los que fueron alumnos, están muy lejos de ser suficientes y de estar a la altura de la educación que la crisis ambiental requiere.

Mientras en Argentina no hay aún una Ley de Educación Ambiental que exija su aplicación en las escuelas y delinee políticas y pasos a seguir para incorporar estos saberes en las nuevas generaciones —afortunadamente cada vez más interesadas en el tema—, sí brotan por el mundo y la región nuevos modelos de enseñanza que integran la relación con el ambiente en el día a día de la escolaridad, y se convierten en modelos a seguir.

“Usualmente se enseña que hay que cuidar la naturaleza como algo ajeno, externo, pero no. Nosotros somos parte de esa naturaleza, estamos insertos: si cuido la naturaleza me estoy cuidando a mi mismo”, dice a Carbono News Paola D’Alfeo, fundadora de la Escuela Tierra Viva en el Valle de Punilla, en la provincia argentina de Córdoba.




Relación con el entorno

“Para empezar el edificio de la escuela es todo vidriado, es como si estuvieran afuera”, cuenta D’Alfeo. “En la escuela tenemos energía solar, no usamos luz eléctrica, los chicos aprenden que la energía que estamos utilizando es la misma que la del sol. También reutilizamos el agua con la que nos lavamos las manos”, agrega.

“La relación con la naturaleza es constante. Tenemos muchos árboles autóctonos en el patio, casi no hay cemento. Hay pasto, hay tierra, hay barro. Las plantas autóctonas tienen muchas espinas, entonces aprendemos que si pinchan no las tocamos, pero no arrasamos con la vegetación para que el niño no se pinche. O a los árboles: no les decimos que no suban, pero les explicamos las consecuencias de caerse”, agrega.

“Los chicos saben que existe la energía eólica, cómo obtener energía hidráulica, en Ciencias Naturales trabajamos reciclado, saben leer las etiquetas, les enseñamos a saber cuáles materiales se pueden reciclar. Inclusive con la basura, la tenemos separadas, saben el proceso del compost para después ir a la huerta, y ellos tienen mucha conciencia”, cierra.




Educación alternativa en Costa Rica

Casa Sulá es tal vez uno de los referentes más destacados de Latinoamérica en lo que educación ambiental refiere. Y su popularidad creció desde la aparición en “Con los pies sobre la tierra”, la serie documental protagonizada por Zac Efron (Netflix, 2020).

Casa Sulá es una escuela privada de aprendizaje independiente y alternativo ubicada junto al río, en la Provincia de Alajuela, en San Mateo, Costa Rica. Allí los niños aprenden sin pizarras, pero con materiales para incentivar su curiosidad, y en contacto directo con la naturaleza a su alrededor, en una zona rural. Los contenidos —que van desde los básicos de la educación formal, hasta cocinar o hacer carpintería— se transmiten en forma de juego y parten de las necesidades individuales de cada estudiante.

Escuelas sustentables de Uruguay al mundo

Un grupo de amigos uruguayos dio inicio a la idea de Una Escuela Sustentable, basada en las de Michael Reynolds, y viaja por la región construyendo escuelas en base a seis conceptos fundamentales: sistemas de energía solar, recolección de agua de lluvia, tratamiento de aguas grises y negras, producción de alimentos, acondicionamiento térmico pasivo y utilización de materiales naturales y reciclados para la construcción.

Los propios estudiantes de y sus familias —además de voluntarios— participan activamente de la construcción de los edificios, lo que luego se retoma en la educación para integrar la sustentabilidad y la armonía con el ambiente en los contenidos que se aprenden.

La diversidad como base, en Bolivia

En la escuela Kurmi Wasi, en Achocalla, una valle entre las ciudades bolivianas de El Alto y La Paz, se enorgullecen de la variedad de culturas y arraigos de sus estudiantes. “Lo que es diferente es que las familias que son parte de la comunidad educativa son de realidades sociales, culturales y económicas totalmente diferentes, hay una diversidad grande: del campo, de la ciudad, ateas, cristianas, hare krishna…”, enumera Karin Boller, profesora de primaria y cofundadora del proyecto, en diálogo con Carbono News.

Los alrededor de 170 estudiantes —que van desde prekinder y kinder hasta sexto año de secundaria— trabajan cada año en un proyecto productivo diferente: los más chicos se ocupan de los patos y las gallinas, otros del huerto, y otros de las ovejas que se crían en el predio de la escuela. A medida que van creciendo realizan proyectos de formación técnica, en agroecología, cerámica o conservación de alimentos. “Para aprender a tener algún oficio que pueda servir en la vida”, dice Karin.

Lo que se cosecha en el huerto, y de los animales, alimenta el comedor del colegio, donde se sirve únicamente comida sana y natural.

La propia infraestructura del colegio está hecha con materiales nobles: barro, adobe, piedra y madera, evitando el cemento. Los baños ecológicos son secos, no hay alcantarillado y en su lugar se trabaja con aserrín y cal, que luego se utiliza como abono para la chacra.

Sobre la educación ambiental, Karin cuenta: “La idea no es solamente que haya contenido, sino un cambio actitudinal en los estudiantes, y que eso sirva para tener luego un ambiente cuidado por la misma sociedad. Y ver con ojos críticos el extractivismo y el consumo que siempre implica mucha basura y mucho plástico”.


viernes, 5 de marzo de 2021

En qué consiste el plan chino que busca manipular el clima

perfil.com

China anunció un proyecto de manipulación del clima, que promete modificar lluvias, granizo y nieve a una escala nunca antes vista.



El Consejo de Estado chino, anunció oficialmente la intención del país de controlar el clima. Si bien China ya viene utilizando programas de manipulación climática, este proyecto promete ir más allá y alcanzar una escala nunca antes vista. Esta vez, el gobierno se comprometió manipular las nubes y cambiar los regímenes de lluvia, granizo y nieve de manera artificial para obtener un mayor control sobre su agricultura, los desastres naturales y los ecosistemas.

El documento emitido por el gobierno chino, prevé que el país “tendrá un sistema de modificación del clima desarrollado para 2025”, que abarcará una superficie total superior a 5,5 millones de kilómetros cuadrados para la operación de lluvia o nieve artificial. Además, para la supresión del granizo debería superar los 580.000 kilómetros cuadrados. Esto representa más de la mitad del territorio chino, casi el 60%.

Del mismo modo, el comunicado prevé que “para 2035, la modificación del clima de China debería llegar a un nivel avanzado mundial en términos de operación, tecnologías y servicios”.

Impactos ambientales de la “siembra de nubes”

Según explicó el Consejo chino, la modificación del clima implicará una solución fundamental para ciertos fenómenos que asechan el territorio. En este sentido, el gobierno promete la gestión de “desastres como sequías y granizo”, como así también la asistencia de catástrofes, de la producción agrícola y la respuesta ante incendios forestales y de pastizales.

Lo cierto es que, el proceso de “siembra de nubes” no es algo nuevo. Fue a finales de la década del 40, cuando se descubrió la posibilidad de que los cristales de yoduro de plata pueden formar cristales de hielo en vapor de agua. Desde entonces, los científicos han estado trabajando para comprender cómo alterar la manera en que el agua se forma y se mueve dentro de las nubes.

Según explicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM): “Los programas operativos para modificar artificialmente el tiempo -entre los que están incluidos los diseñados para disipar la niebla, estimular las precipitaciones de lluvia y nieve, y disminuir el granizo-, están teniendo lugar en más de 50 paises”.

Sin embargo, según la OMM este tipo de procesos presentaron dificultades históricas a la hora de demostrar los impactos de estas intervenciones en el clima. “A pesar de décadas de investigación, un profundo escepticismo rodea todavía a la siembra de nubes, debido, en parte, al reto de verificar su eficacia, estableciendo causas y efectos”, explicaron en un informe.

Particularmente, en cuanto al impacto ambiental que las políticas propuestas por el gobierno chino, Xulio Ríos, Director del Observatorio Política China y fundador y presidente del Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional (IGADI), manifestó a Perfil que “es difícil establecer previsiones fundamentadas ya que son pocas las experiencias en este ámbito y más aún a esa escala”. Pero explicó: “Indudablemente, para China de lo que se trata es de mejorar la gestión de sus recursos hídricos, muy deteriorados en los últimos 40 años como consecuencia del desarrollismo”.

En este sentido, Ríos hizo hincapié en que “no se han realizado estudios suficientes que permitan evaluar los efectos derivados del uso masivo del yoduro de plata”. Sin embargo, afirmó que, considerando el escenario chino y el deterioro de sus recursos, “para Pekín, cualquier riesgo es asumible a la espera de evaluar más en detalle las consecuencias ambientales generales”.
 
Posibles tensiones regionales

Según explicó Ríos, este proyecto puede traer aparejados una serie de conflictos regionales. “El impacto, en la medida que afecte a países limítrofes, puede añadir elementos de discordia en su diplomacia de vecindad”, afirmó.

En este sentido, destacó las próblemáticas que hoy giran en torno al río Mekong, el cual fluye a través de seis países: China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. “Sobre ese río se registra desde hace años cierta polémica por los embalses y plantas de energía chinas que no tienen en cuenta el impacto río abajo”, agregó. En este contexto, opinó que “podría existir un serio problema con los recursos hídricos de la región”.

Si bien se espera que el proyecto ayude a la reducción de desastres y a la protección del medio ambiente evitando incendios o temperaturas muy altas y sequías, provocar que las nubes descarguen en un país puede traer consecuencias en los países vecinos. Por lo cual, podría afectar a la India (país con el que China ya tiene problemas fronterizos en el Himalaya), Nepal, Birmania, Vietnam, entre otros.

Incluso, un informe de investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán advirtió que la falta de coordinación en actividades de manipulación del clima puede llevar a acusaciones sobre el "robo de lluvia" entre países vecinos.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Proteger los bosques es proteger el sustento de millones de personas y salvar al planeta
news.un.org

Cerca del 80% de las especies silvestres terrestres viven en los bosques y casi un 90% de las personas más pobres del mundo dependen de algún modo de los recursos forestales. Sin embargo, cada año se pierden 4,7 millones de hectáreas de esos ecosistemas. En la jornada mundial dedicada a la vida silvestre, la ONU llama a tomar medidas para preservarlos, haciendo caso de los conocimientos ancestrales de las comunidades que los han gestionado a lo largo del tiempo.

La pérdida anual de bosques equivale a una superficie mayor que la Dinamarca y esta destrucción implica no sólo una merma enorme de biodiversidad en la Tierra, sino un freno menos al avance del cambio climático y la destrucción del sustento de millones de familias pobres en el mundo, recuerda la ONU este miércoles 3 de marzo, Día Mundial de la Vida Silvestre.

Los servicios del ecosistema boscoso y los recursos que proporciona, como el filtrado y el almacenamiento de agua dulce para garantizar la fertilidad de los suelos o para regular el clima, son esenciales para la economía mundial y para las personas en todo el mundo.

Este año, el Día Mundial llama la atención sobre el papel central de los bosques, las especies forestales y los ecosistemas en los medios de vida de cientos de millones de personas.

Prácticas indígenas

La jornada también reconoce y promueve las prácticas de manejo de los bosques y la vida silvestre que se adaptan tanto al bienestar humano como a la conservación a largo plazo de los bosques, como las que han llevado a cabo durante siglos numerosas comunidades indígenas.

En su mensaje para la jornada, el Secretario General de las Naciones Unidas pidió a todos los individuos y gobiernos del mundo que multipliquen los esfuerzos de protección de los bosques y apoyo a las comunidades forestales.

“Si lo hacemos, contribuiremos a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible para las personas, el planeta y la prosperidad de todos”, dijo António Guterres, destacando que los bosques ayudan a regular el clima, son hogar de alrededor del 80% de las especies silvestres terrestres y proveen un medio de vida para millones de hogares.

Las familias que de alguna manera dependen de los recursos forestales constituyen el 90% de las personas más pobres del mundo, algo especialmente cierto para las comunidades indígenas que viven en esos ecosistemas o cerca de ellos.

Custodios históricos

En esos casos, argumentó Guterres, además de proporcionarles un medio de vida, los bosques les dan “identidad cultural”.

Según los datos de la ONU, más de 800 millones de personas viven en bosques tropicales y sabanas en países en desarrollo. Las comunidades indígenas y rurales mantienen una relación particularmente estrecha con esos sistemas naturales.

Esos colectivos dependen de los bosques para satisfacer prácticamente todas sus necesidades esenciales, desde alimentos y refugio hasta energía y medicamentos, pero también mantienen una fuerte relación personal, cultural y espiritual con esos entornos, por lo que se han convertido en los custodios históricos de las reservas más importantes de diversidad biológica.

Pese a esto, la explotación insostenible de los bosques continúa y daña a esas comunidades, acelerando la pérdida de biodiversidad y la alteración del clima, agregó.




Uso insostenible

Al referirse a la creciente amenaza del uso insostenible de los recursos forestales y el tráfico de vida silvestre, Guterres apuntó que cada año el mundo pierde alrededor de 4,7 millones de hectáreas de bosques debido a la agricultura insostenible, el tráfico de madera, el crimen organizado y el comercio ilegal de especies de animales silvestres.

Subrayó que el comercio de animales silvestres es un delito que, además, aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas, como el COVID-19.

“En este Día Mundial de la Vida Silvestre, insto a los gobiernos, a las empresas y a las personas de todo el mundo a que intensifiquen sus esfuerzos por conservar los bosques y sus especies autóctonas y a que presten atención a las voces de las comunidades forestales y les den su apoyo”, enfatizó el Secretario General.

Conmemoración

La celebración de la jornada, que este año se realizó de forma virtual, estuvo a cargo de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) e incluyó un festival de cine y un concurso mundial de arte juvenil en el que artistas jóvenes destacaron las múltiples crisis ambientales globales que enfrentan los ecosistemas forestales, la vida silvestre y los seres humanos, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad.

La secretaria general de la CITES, Ivonne Higuero, explicó que el objetivo del evento fue dar voz a las comunidades indígenas que viven en los bosques, compartiendo sus conocimientos y experiencias de conservación forestal para inspirar el establecimiento de modelos de interacción verdaderamente sostenibles con los ecosistemas y la vida silvestre del planeta.

Por su parte, el ministro de Agricultura y Riego de Perú, Federico Tenorio Calderón, afirmó que la vida silvestre puede generar los medios de vidas de las comunidades que comparten sus hábitats siempre y cuando se utilice de manera sostenible, como lo han demostrado muchos colectivos indígenas a través de la historia.

La jornada mundial

El Día Mundial de la Vida Silvestre, conmemorado cada 3 de marzo, fue establecido en 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para celebrar y crear conciencia sobre la importancia de la flora y la fauna del mundo.

La fecha también marca el día en que se adoptó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973.



jueves, 25 de febrero de 2021

Aseguran que proteger a los humedales es cuidar la salud humana
telam.com.ar

En el día en el que se conmemora el aniversario 50 de la firma de la Convención sobre los Humedales en Ramsar, Irán, al que Argentina adhirió hace 30 años, varios especialistas argumentaron sobre la necesidad de proteger esos espacios ante el cambio climático y el uso de los suelos para la ganadería y la agricultura.

La destrucción de hábitats naturales y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de los virus por lo que se debe proteger a los humedales de Argentina, que representan más del 20% de los ecosistemas del país, aseguraron organizaciones socioambientales y reiteraron su pedido por una ley de protección al conmemorarse el Día Mundial de los Humedales.




"La destrucción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de virus. En este contexto, resulta necesario mantener a los ecosistemas naturales en un buen nivel de salubridad con políticas públicas", aseguró Rubén Quintana, presidente de Fundación Humedales e investigador principal del Conicet.

"Esperemos que esta dura experiencia que nos atraviesa con la actual pandemia nos haga reflexionar sobre la necesidad de repensar la relación de la sociedad con la naturaleza", expresó al explicar por qué la salud está "estrechamente ligada" a la salud ambiental.

En Argentina, los humedales ocupan una superficie estimada en 600.000 km2, más del 20% del territorio.

Entre ellos, se destacan las turberas de Tierra del Fuego y los mallines de la Patagonia, los Esteros del Iberá, las lagunas de altura y salares de la Puna y el Delta del río Paraná.

"En Argentina tenemos una tendencia a la degradación y desaparición en grandes áreas de humedales, que es algo que se ve a nivel mundial. Se están perdiendo estos ecosistemas. No hay datos específicos de pérdidas, pero sí sabemos que desde 1700 en todo el mundo se ha perdido el 87% de los humedales", dijo a Télam Daniel Blanco director de la Fundación Humedales.

Según explicaron los especialistas, los humedales se ven amenazados por el cambio climático y por el uso de los suelos para la agricultura, ganadería y urbanizaciones.

El año pasado en el Delta del Paraná según las estimaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se perdieron 328 mil hectáreas arrasadas por incendios como consecuencia de la acción humana.

"Lo del 2020 fue un panorama desastroso. La sequía histórica en el Río Paraná producida por el cambio climático y las modificaciones en el uso de la tierra por el avance de los monocultivos de soja y la ganadería produjeron que grandes extensiones de humedales que están secas como pajonales se prendieran fuego", explicó Blanco.

"Creemos que en lugar de respuestas de emergencia a la situación, es tiempo de tener políticas públicas que anticipen, prevengan y minimicen los riesgos e impactos asociados a las quemas. Los humedales están para ser aprovechados pero hay que pensar formas de producción innovadoras y más amigables con el medio ambiente", opinó Blanco.

Este martes se conmemora el aniversario 50 de la firma de la Convención sobre los Humedales en Ramsar, Irán, al que Argentina adhirió hace 30 años al igual que otros 171 países.

Allí se definió la Red de Sitios Ramsar, que nuclea a aquellos humedales considerados de importancia internacional por ser "esenciales para la vida en el planeta" y busca generar un compromiso por parte de los países para protegerlos y conservarlos para la gente y la naturaleza.

Los humedales en la Argentina

En la Argentina, se han designado hasta el presente 23 Sitios Ramsar, que abarcan una superficie total de 5.687.651 hectáreas de ambientes diversos, tales como lagunas altoandinas, zonas costeras marinas, lagunas endorreicas, turberas y llanuras de inundación, entre otros.

A pesar de la suscripción de Argentina al acuerdo de Ramsar, desde las organizaciones socioambientales se alertó que, por fuera de los sitios definidos, los humedales no cuentan con una legislación que los proteja, por lo que reiteraron la necesidad de aprobar una Ley de Humedales.

"A la fecha no hay ley que ampare a los humedales. Esto permite que industrias, como la ganadera y la inmobiliaria, desarrollen sus negocios sobre humedales, lo que modifica directamente su composición y sus funciones como ecosistema. Por eso, necesitamos urgentemente la sanción de una ley que proteja los humedales", sostuvo Leonel Mingo, coordinador de clima y energía de Greenpeace.

Según la organización, la industria inmobiliaria ha generado daños severos al Delta del Paraná.

Datos de Fundación Humedales de 2018 registraban 543 urbanizaciones cerradas, construidas y proyectadas en el Delta del Paraná y en las planicies de inundación de los ríos y arroyos.

"Sólo el 2.5% del agua del planeta es dulce y menos del 1% puede utilizarse. Por esta razón, la protección de los humedales, que son nuestras reservas de agua dulce, debe ser una prioridad", concluyó Mingo.


martes, 23 de febrero de 2021

 La naturaleza debe regir la toma de decisiones si queremos sobrevivir

news.un.org

La alteración del clima, la pérdida de biodiversidad y la contaminación amenazan nuestra viabilidad como especie. Lograr un futuro sostenible depende de abordar esas tres emergencias de forma integral y de entender que no podemos retrasar más la transformación de nuestro sistemas de producción y consumo, advierte un nuevo informe de la ONU. “Estamos librando una guerra suicida contra la naturaleza. El 2021 es el año decisivo para evitar lo irreversible ”, alerta António Guterres.

“Durante demasiado tiempo, hemos estado librando una guerra suicida y sin sentido contra la naturaleza”, dijo el Secretario General de la Naciones Unidas este jueves en la presentación de un estudio que expone la gravedad de las tres crisis ambientales que amenazan al planeta y, por ende, a la especie humana.

António Guterres advirtió que no puede haber más retrasos en la transformación de la forma en que vemos y valoramos la naturaleza.

“Debemos reflejar el verdadero valor de la naturaleza en todas nuestras políticas, planes y sistemas económicos. Con una nueva conciencia, podemos dirigir la inversión a políticas y actividades que la protejan y restauren”, puntualizó.

Planeta inhóspito por la acción humana

El informe “Hacer las paces con la naturaleza”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), da cuenta de cómo los seres humanos han hecho de la Tierra un planeta cada vez más inhóspito con patrones de explotación y consumo que han generado un calentamiento global, una pérdida de biodiversidad y una contaminación que pone en peligro su propia existencia.

Según los científicos autores del documento, si no se hacen cambios radicales e inmediatos en los comportamientos económicos, sociales e individuales, la temperatura global se elevará al menos 3 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales para fines de este siglo, un número que duplica el objetivo acordado por los países en el Acuerdo de París y que significaría una debacle.

Este aumento sin control de las temperaturas agudizaría la gravedad de los problemas que ya se tienen actualmente como resultado de las crisis ambientales y que incluyen, entre muchos otros, la muerte de casi nueve millones de personas cada año a causa de enfermedades relacionadas con la contaminación.

Los estragos debidos a la acción humana también han dado como resultado que más de uno de los ocho millones de especies de plantas y animales del planeta estén en riesgo de extinción.

El informe señala que, además, el mundo vierte anualmente en el agua hasta 400 millones de toneladas de metales pesados, sustancias tóxicas y otros desechos industriales; que el 60% de los peces se pesca de forma insostenible; que hay más de 400 zonas marinas muertas sin oxígeno; y que la contaminación del mar con plástico se ha multiplicado por diez en tan sólo 40 años.

La explotación insostenible de la naturaleza también ha degradado los suelos afectando el sustento de más de 3000 millones de personas y apenas se mantienen intactos el 15% de los pantanos.

Patrón de crecimiento y miseria

El estudio señala que en los últimos 50 años la economía mundial se ha quintuplicado basándose en una extracción de recursos naturales y energía que se multiplicó por tres durante el mismo periodo. Al mismo tiempo, la población mundial su duplicó para alcanzar los 7800 millones de personas, de las cuales 1300 millones son pobres y 700 millones sufren hambre.

Este patrón de crecimiento y generación de miseria es insostenible y ha llegado a un punto en el que el futuro humano depende del uso cuidadoso de un planeta finito y de sus recursos restantes, así como de la protección y restauración de sus sistemas y tiempos naturales de autorrenovación y absorción de desechos.

Los científicos aseveran que para aliviar la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria y la salud de todos los habitantes de la Tierra, al igual que para alcanzar todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es imprescindible ponerle fin al deterioro ambiental en todas sus formas.

Esto requiere cambiar la forma de comer, de generar energía, de transportarse, de valorar la producción económica, de cultivar y de consumir bienes, y de cómo operen los fiscos nacionales, acciones que precisan de la participación de toda la sociedad en la toma de decisiones, apunta el PNUMA.

Los sistemas sociales, económicos y financieros actuales no brindan incentivos para gestionar los recursos protegiendo los ecosistemas.

Un futuro sostenible implica también aprender las lecciones de la pandemia de COVID-19 para evitar nuevas emergencias sanitarias. El informe subraya cómo la degradación de los ecosistemas aumenta el riesgo de que los patógenos pasen de los animales a los humanos y la importancia del enfoque de “Una sola salud”, que considera la salud humana, animal y ambiental en conjunto.

Medidas urgentes

El informe pide, entre otras cosas, acabar con el uso de combustibles fósiles y eliminar los subsidios a las industrias extractoras y productoras de ese y los demás sectores que degraden el medio ambiente.

Para los autores del estudio, los gobiernos no deben gravar el trabajo o la producción sino el uso dañino de los recursos naturales. Asimismo, consideran que el desempeño económico debería valorar tanto la naturaleza como el Producto Interno Bruto.

Entre las acciones que pueden emprender los distinto sectores de la sociedad, el documento identifica:

Los gobiernos pueden incluir el capital natural en las medidas de desempeño económico, poner un precio al carbono y reorientar billones de dólares que actualmente se destinan a subsidiar los combustibles fósiles o la agricultura y el transporte no sostenibles hacia soluciones bajas en carbono.

Las organizaciones internacionales pueden promover el enfoque de “Una sola salud” (humana, animal y ambiental) y metas Internacionales ambiciosas para la biodiversidad, como las redes de áreas protegidas más amplias
 
Las organizaciones financieras pueden dejar de extender préstamos a proyectos de combustibles fósiles y desarrollar mecanismos de financiamiento innovadores para la conservación de la biodiversidad y la agricultura sostenible.
 
Las empresas pueden adoptar los principios de la economía circular para minimizar el uso de recursos y los residuos, y comprometerse a mantener cadenas de suministro transparentes y libres de deforestación.

Las organizaciones no gubernamentales pueden crear redes de diversos actores para garantizar su plena participación en las decisiones sobre el uso sostenible de los recursos.

Las organizaciones científicas pueden proponer tecnologías y políticas de punta para reducir las emisiones de carbono, aumentar la eficiencia de recursos y elevar la resiliencia de ciudades, industrias, comunidades y ecosistemas.

Las personas pueden reconsiderar su relación con la naturaleza, aprender acerca de la sostenibilidad, cambiar sus hábitos para reducir el desperdicio de alimentos, agua y energía, y adoptar dietas más saludables.


Año decisivo

En la conferencia de prensa de presentación del informe, el Secretario General consideró que las conferencias internacionales que celebrará la Asamblea General de la ONU sobre cambio climático, productos químicos, biodiversidad, desertificación y océanos, pueden dar impulso al cambio de rumbo hacia la sostenibilidad.

En este sentido, se refirió con esperanza a la readhesión de Estados Unidos al Acuerdo de París.

“Esto fortalece la acción global. El compromiso del presidente Joe Biden con las emisiones netas cero significa que los países que producen dos tercios de la contaminación mundial por carbono están persiguiendo el objetivo de la neutralidad del carbono para 2050”, dijo António Guterres, aludiendo al compromiso de China.

“Pero tenemos que hacer que esta coalición sea verdaderamente global y transformadora”, acotó.

Recordó que el nuevo gobierno de Estados Unidos ya tomó una serie de medidas en diferentes aspectos relacionados con la energía y el clima, además de anunciar que reiniciaría su apoyo financiero al mundo en desarrollo con respecto al cambio climático.

Cuando se le preguntó cuáles serían las primeras medidas que esperaría de parte de ese país, Guterres respondió que habría dos contribuciones fundamentales: primero, un compromiso de reducción significativa de sus emisiones de carbono para 2030, y segundo, un compromiso sólido con la negociación internacional necesaria para el éxito de la COP26.

“Debemos construir una coalición global para el cero neto. Debemos poner un nuevo énfasis en la adaptación y cambiar del 20% al 50% el financiamiento a la adaptación [al cambio climático], y debemos garantizar al mundo en desarrollo que se cumplirán las promesas que se hicieron en París, es decir, aportar 100.000 millones de dólares en fondos para la adaptación y mitigación, así como la movilización de las instituciones financieras internacionales y la creación de condiciones para que el sector privado invierta masivamente en la acción climática, no sólo en el Norte global, sino también en el Sur global”, puntualizó.

Finalmente, el Secretario General insistió en que el 2021 es el año decisivo para el planeta y para la humanidad. 

“No es demasiado tarde, pero debemos asegurarnos no sólo de crear las condiciones para una reducción drástica de emisiones en la próxima década de manera de limitar a 1,5 grados el aumento de la temperatura. Este es el año en el que necesitamos tener un nuevo marco para preservar la biodiversidad, y este es el año en el que debemos tomar una serie de medidas cruciales para reducir la contaminación. Quiero decir, es un año de éxito o fracaso porque los riesgos de que las cosas se vuelvan irreversibles están ganando cada vez más terreno”.