viernes, 5 de marzo de 2021

En qué consiste el plan chino que busca manipular el clima

perfil.com

China anunció un proyecto de manipulación del clima, que promete modificar lluvias, granizo y nieve a una escala nunca antes vista.



El Consejo de Estado chino, anunció oficialmente la intención del país de controlar el clima. Si bien China ya viene utilizando programas de manipulación climática, este proyecto promete ir más allá y alcanzar una escala nunca antes vista. Esta vez, el gobierno se comprometió manipular las nubes y cambiar los regímenes de lluvia, granizo y nieve de manera artificial para obtener un mayor control sobre su agricultura, los desastres naturales y los ecosistemas.

El documento emitido por el gobierno chino, prevé que el país “tendrá un sistema de modificación del clima desarrollado para 2025”, que abarcará una superficie total superior a 5,5 millones de kilómetros cuadrados para la operación de lluvia o nieve artificial. Además, para la supresión del granizo debería superar los 580.000 kilómetros cuadrados. Esto representa más de la mitad del territorio chino, casi el 60%.

Del mismo modo, el comunicado prevé que “para 2035, la modificación del clima de China debería llegar a un nivel avanzado mundial en términos de operación, tecnologías y servicios”.

Impactos ambientales de la “siembra de nubes”

Según explicó el Consejo chino, la modificación del clima implicará una solución fundamental para ciertos fenómenos que asechan el territorio. En este sentido, el gobierno promete la gestión de “desastres como sequías y granizo”, como así también la asistencia de catástrofes, de la producción agrícola y la respuesta ante incendios forestales y de pastizales.

Lo cierto es que, el proceso de “siembra de nubes” no es algo nuevo. Fue a finales de la década del 40, cuando se descubrió la posibilidad de que los cristales de yoduro de plata pueden formar cristales de hielo en vapor de agua. Desde entonces, los científicos han estado trabajando para comprender cómo alterar la manera en que el agua se forma y se mueve dentro de las nubes.

Según explicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM): “Los programas operativos para modificar artificialmente el tiempo -entre los que están incluidos los diseñados para disipar la niebla, estimular las precipitaciones de lluvia y nieve, y disminuir el granizo-, están teniendo lugar en más de 50 paises”.

Sin embargo, según la OMM este tipo de procesos presentaron dificultades históricas a la hora de demostrar los impactos de estas intervenciones en el clima. “A pesar de décadas de investigación, un profundo escepticismo rodea todavía a la siembra de nubes, debido, en parte, al reto de verificar su eficacia, estableciendo causas y efectos”, explicaron en un informe.

Particularmente, en cuanto al impacto ambiental que las políticas propuestas por el gobierno chino, Xulio Ríos, Director del Observatorio Política China y fundador y presidente del Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional (IGADI), manifestó a Perfil que “es difícil establecer previsiones fundamentadas ya que son pocas las experiencias en este ámbito y más aún a esa escala”. Pero explicó: “Indudablemente, para China de lo que se trata es de mejorar la gestión de sus recursos hídricos, muy deteriorados en los últimos 40 años como consecuencia del desarrollismo”.

En este sentido, Ríos hizo hincapié en que “no se han realizado estudios suficientes que permitan evaluar los efectos derivados del uso masivo del yoduro de plata”. Sin embargo, afirmó que, considerando el escenario chino y el deterioro de sus recursos, “para Pekín, cualquier riesgo es asumible a la espera de evaluar más en detalle las consecuencias ambientales generales”.
 
Posibles tensiones regionales

Según explicó Ríos, este proyecto puede traer aparejados una serie de conflictos regionales. “El impacto, en la medida que afecte a países limítrofes, puede añadir elementos de discordia en su diplomacia de vecindad”, afirmó.

En este sentido, destacó las próblemáticas que hoy giran en torno al río Mekong, el cual fluye a través de seis países: China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. “Sobre ese río se registra desde hace años cierta polémica por los embalses y plantas de energía chinas que no tienen en cuenta el impacto río abajo”, agregó. En este contexto, opinó que “podría existir un serio problema con los recursos hídricos de la región”.

Si bien se espera que el proyecto ayude a la reducción de desastres y a la protección del medio ambiente evitando incendios o temperaturas muy altas y sequías, provocar que las nubes descarguen en un país puede traer consecuencias en los países vecinos. Por lo cual, podría afectar a la India (país con el que China ya tiene problemas fronterizos en el Himalaya), Nepal, Birmania, Vietnam, entre otros.

Incluso, un informe de investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán advirtió que la falta de coordinación en actividades de manipulación del clima puede llevar a acusaciones sobre el "robo de lluvia" entre países vecinos.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Proteger los bosques es proteger el sustento de millones de personas y salvar al planeta
news.un.org

Cerca del 80% de las especies silvestres terrestres viven en los bosques y casi un 90% de las personas más pobres del mundo dependen de algún modo de los recursos forestales. Sin embargo, cada año se pierden 4,7 millones de hectáreas de esos ecosistemas. En la jornada mundial dedicada a la vida silvestre, la ONU llama a tomar medidas para preservarlos, haciendo caso de los conocimientos ancestrales de las comunidades que los han gestionado a lo largo del tiempo.

La pérdida anual de bosques equivale a una superficie mayor que la Dinamarca y esta destrucción implica no sólo una merma enorme de biodiversidad en la Tierra, sino un freno menos al avance del cambio climático y la destrucción del sustento de millones de familias pobres en el mundo, recuerda la ONU este miércoles 3 de marzo, Día Mundial de la Vida Silvestre.

Los servicios del ecosistema boscoso y los recursos que proporciona, como el filtrado y el almacenamiento de agua dulce para garantizar la fertilidad de los suelos o para regular el clima, son esenciales para la economía mundial y para las personas en todo el mundo.

Este año, el Día Mundial llama la atención sobre el papel central de los bosques, las especies forestales y los ecosistemas en los medios de vida de cientos de millones de personas.

Prácticas indígenas

La jornada también reconoce y promueve las prácticas de manejo de los bosques y la vida silvestre que se adaptan tanto al bienestar humano como a la conservación a largo plazo de los bosques, como las que han llevado a cabo durante siglos numerosas comunidades indígenas.

En su mensaje para la jornada, el Secretario General de las Naciones Unidas pidió a todos los individuos y gobiernos del mundo que multipliquen los esfuerzos de protección de los bosques y apoyo a las comunidades forestales.

“Si lo hacemos, contribuiremos a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible para las personas, el planeta y la prosperidad de todos”, dijo António Guterres, destacando que los bosques ayudan a regular el clima, son hogar de alrededor del 80% de las especies silvestres terrestres y proveen un medio de vida para millones de hogares.

Las familias que de alguna manera dependen de los recursos forestales constituyen el 90% de las personas más pobres del mundo, algo especialmente cierto para las comunidades indígenas que viven en esos ecosistemas o cerca de ellos.

Custodios históricos

En esos casos, argumentó Guterres, además de proporcionarles un medio de vida, los bosques les dan “identidad cultural”.

Según los datos de la ONU, más de 800 millones de personas viven en bosques tropicales y sabanas en países en desarrollo. Las comunidades indígenas y rurales mantienen una relación particularmente estrecha con esos sistemas naturales.

Esos colectivos dependen de los bosques para satisfacer prácticamente todas sus necesidades esenciales, desde alimentos y refugio hasta energía y medicamentos, pero también mantienen una fuerte relación personal, cultural y espiritual con esos entornos, por lo que se han convertido en los custodios históricos de las reservas más importantes de diversidad biológica.

Pese a esto, la explotación insostenible de los bosques continúa y daña a esas comunidades, acelerando la pérdida de biodiversidad y la alteración del clima, agregó.




Uso insostenible

Al referirse a la creciente amenaza del uso insostenible de los recursos forestales y el tráfico de vida silvestre, Guterres apuntó que cada año el mundo pierde alrededor de 4,7 millones de hectáreas de bosques debido a la agricultura insostenible, el tráfico de madera, el crimen organizado y el comercio ilegal de especies de animales silvestres.

Subrayó que el comercio de animales silvestres es un delito que, además, aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas, como el COVID-19.

“En este Día Mundial de la Vida Silvestre, insto a los gobiernos, a las empresas y a las personas de todo el mundo a que intensifiquen sus esfuerzos por conservar los bosques y sus especies autóctonas y a que presten atención a las voces de las comunidades forestales y les den su apoyo”, enfatizó el Secretario General.

Conmemoración

La celebración de la jornada, que este año se realizó de forma virtual, estuvo a cargo de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) e incluyó un festival de cine y un concurso mundial de arte juvenil en el que artistas jóvenes destacaron las múltiples crisis ambientales globales que enfrentan los ecosistemas forestales, la vida silvestre y los seres humanos, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad.

La secretaria general de la CITES, Ivonne Higuero, explicó que el objetivo del evento fue dar voz a las comunidades indígenas que viven en los bosques, compartiendo sus conocimientos y experiencias de conservación forestal para inspirar el establecimiento de modelos de interacción verdaderamente sostenibles con los ecosistemas y la vida silvestre del planeta.

Por su parte, el ministro de Agricultura y Riego de Perú, Federico Tenorio Calderón, afirmó que la vida silvestre puede generar los medios de vidas de las comunidades que comparten sus hábitats siempre y cuando se utilice de manera sostenible, como lo han demostrado muchos colectivos indígenas a través de la historia.

La jornada mundial

El Día Mundial de la Vida Silvestre, conmemorado cada 3 de marzo, fue establecido en 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para celebrar y crear conciencia sobre la importancia de la flora y la fauna del mundo.

La fecha también marca el día en que se adoptó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973.



jueves, 25 de febrero de 2021

Aseguran que proteger a los humedales es cuidar la salud humana
telam.com.ar

En el día en el que se conmemora el aniversario 50 de la firma de la Convención sobre los Humedales en Ramsar, Irán, al que Argentina adhirió hace 30 años, varios especialistas argumentaron sobre la necesidad de proteger esos espacios ante el cambio climático y el uso de los suelos para la ganadería y la agricultura.

La destrucción de hábitats naturales y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de los virus por lo que se debe proteger a los humedales de Argentina, que representan más del 20% de los ecosistemas del país, aseguraron organizaciones socioambientales y reiteraron su pedido por una ley de protección al conmemorarse el Día Mundial de los Humedales.




"La destrucción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de virus. En este contexto, resulta necesario mantener a los ecosistemas naturales en un buen nivel de salubridad con políticas públicas", aseguró Rubén Quintana, presidente de Fundación Humedales e investigador principal del Conicet.

"Esperemos que esta dura experiencia que nos atraviesa con la actual pandemia nos haga reflexionar sobre la necesidad de repensar la relación de la sociedad con la naturaleza", expresó al explicar por qué la salud está "estrechamente ligada" a la salud ambiental.

En Argentina, los humedales ocupan una superficie estimada en 600.000 km2, más del 20% del territorio.

Entre ellos, se destacan las turberas de Tierra del Fuego y los mallines de la Patagonia, los Esteros del Iberá, las lagunas de altura y salares de la Puna y el Delta del río Paraná.

"En Argentina tenemos una tendencia a la degradación y desaparición en grandes áreas de humedales, que es algo que se ve a nivel mundial. Se están perdiendo estos ecosistemas. No hay datos específicos de pérdidas, pero sí sabemos que desde 1700 en todo el mundo se ha perdido el 87% de los humedales", dijo a Télam Daniel Blanco director de la Fundación Humedales.

Según explicaron los especialistas, los humedales se ven amenazados por el cambio climático y por el uso de los suelos para la agricultura, ganadería y urbanizaciones.

El año pasado en el Delta del Paraná según las estimaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se perdieron 328 mil hectáreas arrasadas por incendios como consecuencia de la acción humana.

"Lo del 2020 fue un panorama desastroso. La sequía histórica en el Río Paraná producida por el cambio climático y las modificaciones en el uso de la tierra por el avance de los monocultivos de soja y la ganadería produjeron que grandes extensiones de humedales que están secas como pajonales se prendieran fuego", explicó Blanco.

"Creemos que en lugar de respuestas de emergencia a la situación, es tiempo de tener políticas públicas que anticipen, prevengan y minimicen los riesgos e impactos asociados a las quemas. Los humedales están para ser aprovechados pero hay que pensar formas de producción innovadoras y más amigables con el medio ambiente", opinó Blanco.

Este martes se conmemora el aniversario 50 de la firma de la Convención sobre los Humedales en Ramsar, Irán, al que Argentina adhirió hace 30 años al igual que otros 171 países.

Allí se definió la Red de Sitios Ramsar, que nuclea a aquellos humedales considerados de importancia internacional por ser "esenciales para la vida en el planeta" y busca generar un compromiso por parte de los países para protegerlos y conservarlos para la gente y la naturaleza.

Los humedales en la Argentina

En la Argentina, se han designado hasta el presente 23 Sitios Ramsar, que abarcan una superficie total de 5.687.651 hectáreas de ambientes diversos, tales como lagunas altoandinas, zonas costeras marinas, lagunas endorreicas, turberas y llanuras de inundación, entre otros.

A pesar de la suscripción de Argentina al acuerdo de Ramsar, desde las organizaciones socioambientales se alertó que, por fuera de los sitios definidos, los humedales no cuentan con una legislación que los proteja, por lo que reiteraron la necesidad de aprobar una Ley de Humedales.

"A la fecha no hay ley que ampare a los humedales. Esto permite que industrias, como la ganadera y la inmobiliaria, desarrollen sus negocios sobre humedales, lo que modifica directamente su composición y sus funciones como ecosistema. Por eso, necesitamos urgentemente la sanción de una ley que proteja los humedales", sostuvo Leonel Mingo, coordinador de clima y energía de Greenpeace.

Según la organización, la industria inmobiliaria ha generado daños severos al Delta del Paraná.

Datos de Fundación Humedales de 2018 registraban 543 urbanizaciones cerradas, construidas y proyectadas en el Delta del Paraná y en las planicies de inundación de los ríos y arroyos.

"Sólo el 2.5% del agua del planeta es dulce y menos del 1% puede utilizarse. Por esta razón, la protección de los humedales, que son nuestras reservas de agua dulce, debe ser una prioridad", concluyó Mingo.


martes, 23 de febrero de 2021

 La naturaleza debe regir la toma de decisiones si queremos sobrevivir

news.un.org

La alteración del clima, la pérdida de biodiversidad y la contaminación amenazan nuestra viabilidad como especie. Lograr un futuro sostenible depende de abordar esas tres emergencias de forma integral y de entender que no podemos retrasar más la transformación de nuestro sistemas de producción y consumo, advierte un nuevo informe de la ONU. “Estamos librando una guerra suicida contra la naturaleza. El 2021 es el año decisivo para evitar lo irreversible ”, alerta António Guterres.

“Durante demasiado tiempo, hemos estado librando una guerra suicida y sin sentido contra la naturaleza”, dijo el Secretario General de la Naciones Unidas este jueves en la presentación de un estudio que expone la gravedad de las tres crisis ambientales que amenazan al planeta y, por ende, a la especie humana.

António Guterres advirtió que no puede haber más retrasos en la transformación de la forma en que vemos y valoramos la naturaleza.

“Debemos reflejar el verdadero valor de la naturaleza en todas nuestras políticas, planes y sistemas económicos. Con una nueva conciencia, podemos dirigir la inversión a políticas y actividades que la protejan y restauren”, puntualizó.

Planeta inhóspito por la acción humana

El informe “Hacer las paces con la naturaleza”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), da cuenta de cómo los seres humanos han hecho de la Tierra un planeta cada vez más inhóspito con patrones de explotación y consumo que han generado un calentamiento global, una pérdida de biodiversidad y una contaminación que pone en peligro su propia existencia.

Según los científicos autores del documento, si no se hacen cambios radicales e inmediatos en los comportamientos económicos, sociales e individuales, la temperatura global se elevará al menos 3 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales para fines de este siglo, un número que duplica el objetivo acordado por los países en el Acuerdo de París y que significaría una debacle.

Este aumento sin control de las temperaturas agudizaría la gravedad de los problemas que ya se tienen actualmente como resultado de las crisis ambientales y que incluyen, entre muchos otros, la muerte de casi nueve millones de personas cada año a causa de enfermedades relacionadas con la contaminación.

Los estragos debidos a la acción humana también han dado como resultado que más de uno de los ocho millones de especies de plantas y animales del planeta estén en riesgo de extinción.

El informe señala que, además, el mundo vierte anualmente en el agua hasta 400 millones de toneladas de metales pesados, sustancias tóxicas y otros desechos industriales; que el 60% de los peces se pesca de forma insostenible; que hay más de 400 zonas marinas muertas sin oxígeno; y que la contaminación del mar con plástico se ha multiplicado por diez en tan sólo 40 años.

La explotación insostenible de la naturaleza también ha degradado los suelos afectando el sustento de más de 3000 millones de personas y apenas se mantienen intactos el 15% de los pantanos.

Patrón de crecimiento y miseria

El estudio señala que en los últimos 50 años la economía mundial se ha quintuplicado basándose en una extracción de recursos naturales y energía que se multiplicó por tres durante el mismo periodo. Al mismo tiempo, la población mundial su duplicó para alcanzar los 7800 millones de personas, de las cuales 1300 millones son pobres y 700 millones sufren hambre.

Este patrón de crecimiento y generación de miseria es insostenible y ha llegado a un punto en el que el futuro humano depende del uso cuidadoso de un planeta finito y de sus recursos restantes, así como de la protección y restauración de sus sistemas y tiempos naturales de autorrenovación y absorción de desechos.

Los científicos aseveran que para aliviar la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria y la salud de todos los habitantes de la Tierra, al igual que para alcanzar todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es imprescindible ponerle fin al deterioro ambiental en todas sus formas.

Esto requiere cambiar la forma de comer, de generar energía, de transportarse, de valorar la producción económica, de cultivar y de consumir bienes, y de cómo operen los fiscos nacionales, acciones que precisan de la participación de toda la sociedad en la toma de decisiones, apunta el PNUMA.

Los sistemas sociales, económicos y financieros actuales no brindan incentivos para gestionar los recursos protegiendo los ecosistemas.

Un futuro sostenible implica también aprender las lecciones de la pandemia de COVID-19 para evitar nuevas emergencias sanitarias. El informe subraya cómo la degradación de los ecosistemas aumenta el riesgo de que los patógenos pasen de los animales a los humanos y la importancia del enfoque de “Una sola salud”, que considera la salud humana, animal y ambiental en conjunto.

Medidas urgentes

El informe pide, entre otras cosas, acabar con el uso de combustibles fósiles y eliminar los subsidios a las industrias extractoras y productoras de ese y los demás sectores que degraden el medio ambiente.

Para los autores del estudio, los gobiernos no deben gravar el trabajo o la producción sino el uso dañino de los recursos naturales. Asimismo, consideran que el desempeño económico debería valorar tanto la naturaleza como el Producto Interno Bruto.

Entre las acciones que pueden emprender los distinto sectores de la sociedad, el documento identifica:

Los gobiernos pueden incluir el capital natural en las medidas de desempeño económico, poner un precio al carbono y reorientar billones de dólares que actualmente se destinan a subsidiar los combustibles fósiles o la agricultura y el transporte no sostenibles hacia soluciones bajas en carbono.

Las organizaciones internacionales pueden promover el enfoque de “Una sola salud” (humana, animal y ambiental) y metas Internacionales ambiciosas para la biodiversidad, como las redes de áreas protegidas más amplias
 
Las organizaciones financieras pueden dejar de extender préstamos a proyectos de combustibles fósiles y desarrollar mecanismos de financiamiento innovadores para la conservación de la biodiversidad y la agricultura sostenible.
 
Las empresas pueden adoptar los principios de la economía circular para minimizar el uso de recursos y los residuos, y comprometerse a mantener cadenas de suministro transparentes y libres de deforestación.

Las organizaciones no gubernamentales pueden crear redes de diversos actores para garantizar su plena participación en las decisiones sobre el uso sostenible de los recursos.

Las organizaciones científicas pueden proponer tecnologías y políticas de punta para reducir las emisiones de carbono, aumentar la eficiencia de recursos y elevar la resiliencia de ciudades, industrias, comunidades y ecosistemas.

Las personas pueden reconsiderar su relación con la naturaleza, aprender acerca de la sostenibilidad, cambiar sus hábitos para reducir el desperdicio de alimentos, agua y energía, y adoptar dietas más saludables.


Año decisivo

En la conferencia de prensa de presentación del informe, el Secretario General consideró que las conferencias internacionales que celebrará la Asamblea General de la ONU sobre cambio climático, productos químicos, biodiversidad, desertificación y océanos, pueden dar impulso al cambio de rumbo hacia la sostenibilidad.

En este sentido, se refirió con esperanza a la readhesión de Estados Unidos al Acuerdo de París.

“Esto fortalece la acción global. El compromiso del presidente Joe Biden con las emisiones netas cero significa que los países que producen dos tercios de la contaminación mundial por carbono están persiguiendo el objetivo de la neutralidad del carbono para 2050”, dijo António Guterres, aludiendo al compromiso de China.

“Pero tenemos que hacer que esta coalición sea verdaderamente global y transformadora”, acotó.

Recordó que el nuevo gobierno de Estados Unidos ya tomó una serie de medidas en diferentes aspectos relacionados con la energía y el clima, además de anunciar que reiniciaría su apoyo financiero al mundo en desarrollo con respecto al cambio climático.

Cuando se le preguntó cuáles serían las primeras medidas que esperaría de parte de ese país, Guterres respondió que habría dos contribuciones fundamentales: primero, un compromiso de reducción significativa de sus emisiones de carbono para 2030, y segundo, un compromiso sólido con la negociación internacional necesaria para el éxito de la COP26.

“Debemos construir una coalición global para el cero neto. Debemos poner un nuevo énfasis en la adaptación y cambiar del 20% al 50% el financiamiento a la adaptación [al cambio climático], y debemos garantizar al mundo en desarrollo que se cumplirán las promesas que se hicieron en París, es decir, aportar 100.000 millones de dólares en fondos para la adaptación y mitigación, así como la movilización de las instituciones financieras internacionales y la creación de condiciones para que el sector privado invierta masivamente en la acción climática, no sólo en el Norte global, sino también en el Sur global”, puntualizó.

Finalmente, el Secretario General insistió en que el 2021 es el año decisivo para el planeta y para la humanidad. 

“No es demasiado tarde, pero debemos asegurarnos no sólo de crear las condiciones para una reducción drástica de emisiones en la próxima década de manera de limitar a 1,5 grados el aumento de la temperatura. Este es el año en el que necesitamos tener un nuevo marco para preservar la biodiversidad, y este es el año en el que debemos tomar una serie de medidas cruciales para reducir la contaminación. Quiero decir, es un año de éxito o fracaso porque los riesgos de que las cosas se vuelvan irreversibles están ganando cada vez más terreno”.

Cómo funcionarios de EE.UU. y Bayer presionaron a México para que modifique su política contra el glifosato

actualidad.rt.com

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto ordenando a las instituciones públicas "sustituir" el uso de este agroquímico.



Funcionarios de varias agencias estadounidenses y la multinacional Bayer presionaron al Gobierno mexicano para que reconsidere la prohibición del uso del glifosato, un herbicida muy usado en agricultura al que expertos y grupos ecologistas atribuyen efectos adversos sobre la salud.

Mediante solicitudes de transparencia, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) obtuvo correos electrónicos que revelan que funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) intercambiaron información con CropLife America sobre la postura de México respecto al uso del controvertido agroquímico.

CropLife America es un gremio que representa a gigantes del sector agroquímico, entre ellos Bayer, que a su vez es dueña de Monsanto, la polémica compañía que comercializó el glifosato a través del producto Roundup, el herbicida más vendido del mundo.

En las comunicaciones internas de funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio, reveladas por el diario británico The Guardian, queda de relieve cómo la industria de agroquímicos presiona para que EE.UU. incorpore este tema al acuerdo comercial que tiene con México y Canadá, conocido como T-MEC, conocido como USMCA por su siglas en inglés, que entró en vigor el 1 de julio de 2020.

La estrategia incluye la advertencia a México de que sus acciones respecto al glifosato y los cultivos transgénicos generan preocupación "respecto al cumplimiento" del T-MEC. De esta forma, la industria presionaría al país latinoamericano para que modifique su política a cambio de no enfrentar sanciones por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial.

"Cómo podríamos usar el USMCA para resolver estos problemas", se desprende de una comunicación interna de funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense.

En la información obtenida por el Centro para la Diversidad Biológica, se cita una comunicación de la directora de Asuntos Internacionales Gubernamentales de Bayer, Stephanie Murphy, con la entonces directora de Comercio Internacional y Política Ambiental de la Oficina del Representante de Comercio, Leslie Yang, sobre la postura de México respecto al uso del glifosato.

Murphy menciona el vínculo del T-MEC con esta cuestión y reconoce que ejecutivos de Bayer trabajaban "en estrecha colaboración" con el Servicio de Agricultura Extranjera (FAS, por sus siglas en inglés), que forma parte del Departamento de Agricultura estadounidense, en la Embajada de EE.UU. en México.

En un correo electrónico enviado el 5 de diciembre de 2019, Murphy hizo referencia a la decisión de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México de prohibir a un particular la importación de 1.000 toneladas de glifosato.

"Por ahora, Bayer no se ha visto afectada por las importaciones", señala Murphy, aunque advierte que la compañía podría ser perjudicada en el futuro.

Por su parte, el 19 de mayo de 2020, el entonces representante de comercio estadounidense, Robert Lighthizer, le envió una carta a la secretaria de Economía de México, Graciela Márquez, en la que instaba al Gobierno latinoamericano a "reevaluar" su postura respecto a la importación del glifosato, un herbicida que ha estado asociado con varias afectaciones a la salud, "desde mareos e irritaciones en la piel hasta el desarrollo de cáncer", según denuncia Greenpeace México.

"El glifosato tiene un historial de seguridad demostrado y es uno de los herbicidas más rigurosamente estudiados en el mundo. Insto a México a reevaluar estas solicitudes y otorgar permisos de importación", señaló Lighthizer en la misiva, advirtiendo que podrían incumplirse ciertas obligaciones del T-MEC, lo que tendría impactos en el comercio bilateral.
 
Presión de la industria

La presión de la industria de agroquímicos y de funcionarios estadounidenses fue expuesta por el entonces titular de la Semarnat, Víctor Toledo.

En una conversación privada que fue filtrada a medios, Toledo se quejó de que el Gobierno estadounidense y funcionarios de "20 embajadas en México" mostraron una respuesta "apabullante" tras la intención de la Semarnat de prohibir 111 herbicidas y pesticidas catalogados como altamente peligrosos.

Hasta el momento, la presión de la industria de agroquímicos y de los funcionarios estadounidenses no han tenido el efecto esperado sobre la nación latinoamericana.

Decreto en México

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF), obligando a las instituciones públicas a "sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país".

En el decreto, se ordena que estos agroquímicos sean sustituidos "por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas", que resulten "seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente".

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citadas por la Semarnat, el 60,6 % de las hectáreas de producción en México utilizan herbicidas químicos. Aunque la dependencia desconoce la cantidad exacta del glifosato usado en el país, afirma que es la sustancia a la que más recurren.


martes, 26 de enero de 2021

Áreas protegidas: ¿una amenaza para América Latina?
www.dw.com

Más de un centenar de ONG advierten que la campaña de la 30x30 para aumentar las áreas protegidas mundiales, como los parques nacionales, podría desplazar a pueblos originarios.


Unos 136 millones de personas fueron desplazadas en el mundo debido a la creación de zonas protegidas, que cubren unos 8,5 millones de kilómetros cuadrados, según la ONG Rights and Resources Initiative. Igualmente, un artículo publicado en la revista académica Nature estima que la iniciativa 30x30 podría acabar con el desplazamiento de hasta a 300 millones de personas.

La iniciativa apunta a conservar al menos el 30% de la superficie terrestre y el 30% de la superficie marina para el año 2030. Está promovida por la Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y los Pueblos, un grupo intergubernamental de más de 50 países, entre los cuáles se encuentran Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y Perú, copresidido por Costa Rica y Francia.

Lanzada oficialmente en la cumbre ‘One Planet', se relaciona con el "Marco de la diversidad biológica posterior a 2020” que están preparando actualmente los gobiernos que forman parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) para la celebración de la 15 Conferencia de las Partes (COP 15) en Kunming, China, el próximo mes de mayo.

¿Solución o parche?

Para conseguir estas metas, la mirada se dirige hacia las llamadas soluciones basadas en la naturaleza y las áreas protegidas y zonas de conservación. No obstante, más de un centenar de ONG y expertos en medioambiente y derechos humanos alertan de los riesgos del aumento de las áreas protegidas mundiales.

Las áreas protegidas siguen los estándares marcados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). "La definición de área protegida dice que dentro de esa área no puede haber actividades humanas, sin hacer distinción entre subsistencia y actividad de explotación”, explica a DW Fiore Longo, directora de Survival Internacional en España y Francia, una de las organizaciones contrarias a la iniciativa. "Eso significa que los pueblos indígenas que dependen de esas tierras no van a poder acceder más ni para cazar, ni para recolectar, ni para hacer agricultura”, critica.

No obstante, desde la Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y los Pueblos apuntan que la iniciativa involucra a los pueblos indígenas y comunidades locales, como socios en el diseño y manejo de áreas protegidas y zonas de conservación "asegurando el cumplimiento del consentimiento libre, previo e informado y la alineación con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; y promoviendo la gestión indígena de áreas terrestres y marinas”.

Longo recuerda que dicha declaración "no es obligatoria”. "La Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo es el único instrumento obligatorio, una vez que los estados lo firman, para el reconocimiento colectivo de los derechos de los pueblos indígenas”, recalca. Por este motivo, asegura que "muchos de los países que están en esa coalición, incluso Francia, nunca van a firmar la convención, porque reconoce la autodeterminación de los pueblos indígenas”.

¿América Latina en riesgo?

En el caso de la región, recuerda que muchos países latinoamericanos firmaron la Convención 169, "por lo que es más difícil crear un área protegida en América Latina”. Igualmente, sostiene que "el movimiento indígena en América Latina es uno de los más fuertes del mundo” apuntando algunos de los logros conseguidos en el reconocimiento de sus derechos territoriales, como en Colombia y Bolivia, cuyas constituciones hablan de derechos territoriales de los pueblos indígenas. "Hay muchas leyes en Perú y Brasil que reconocen los derechos territoriales y colectivos”, añade.

A pesar de ello, existen casos en la región. "Muchos territorios de pueblos indígenas han sido categorizados como áreas naturales protegidas como parques naturales” explica a DW Julio Cusurichi, Presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD). "Dentro del Parque Nacional del Manu existen cuatro comunidades nativas, más de 1.300 personas, que están reconocidas”, puntualiza.

"Puedes sembrar tus productos, pero solamente tu comida. No puedes vender esos productos afuera, porque eso va en contra de las áreas naturales protegidas”, critica. Por ese motivo, aunque tienen servicios de salud y de educación, no tienen ingresos que permitirían solventar necesidades puntuales. "No puedes sacar gallinas para vender por la necesidad de comprar aceite, azúcar, cuadernos, medicina, porque en mi propio territorio me están diciendo que no haga eso, que podría resolver mi problema de educación, mi problema de salud, incluso de seguridad alimentaria, comprando alguna cosa que no produce mi comunidad”, detalla. "Esas son las limitaciones del indígena matsigenka en su propio territorio ancestral”, lamenta el también miembro de este pueblo originario.

"Hay una controversia entre nuestro enfoque con el de áreas naturales protegidas de conservación, dejando de lado a los pueblos indígenas”, aclara. "Tenemos derecho no solo de estar en el territorio, sino de participación y administración de estas grandes áreas”, argumenta reclamando un manejo integral del territorio.

Una demanda que se hará oír en el próximo congreso mundial de la UICN que se llevará a cabo el próximo mes de septiembre en Marsella, Francia. En ese congreso se podría cambiar la definición de las áreas protegidas. No obstante,Longo asegura que los gobiernos que forman parte dicha organización internacional "ni las empresas multinacionales ni las organizaciones conservacionistas tienen interés en respetar los derechos indígenas, porque van a perder poder y dinero”. (cp).

lunes, 4 de enero de 2021

Calentamiento global y el nacimiento de hojas de los árboles

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Científicos del medio ambiente de China y Finlandia descubrieron que el nacimiento de hojas de algunos árboles se presentan más rápido cada año. Su estudio podría demostrar que variabilidad climática es el factor que está contribuyendo directamente.




Un equipo internacional de investigadores de la Universidad del Este de Finlandia, de la Academia China de Ciencias y la Universidad Zhejiang, han descubierto que de cuatro especies de árboles europeos, el castaño de indias, pino silvestre, aliso y fresno, el intervalo de tiempo entre el despliegue de las hojas y la floración aumentó a un ritmo de 0.6 a 1.3 días por década entre 1950 y 2013.

Aún cuando en otros estudios se ha demostrado que el desarrollo de las hojas y la floración ocurre antes en relación con el calentamiento climático localizado, este trabajo es el primero a gran escala que examina ambos eventos fenológicos juntos y muestra que no avanzan al mismo ritmo en respuesta algunos efectos relacionados al cambio climático.

Como sabemos durante la primavera y en algunas regiones a finales del invierno el despliegue y la floración de las hojas son eventos anuales clave para los árboles y cada uno indica el inicio del crecimiento y la reproducción, respectivamente. Este es uno de los momentos cruciales para maximizar la vida vegetativa de un árbol.

Los investigadores

El Dr. Qianqian Ma, autor principal del estudio, dijo un reportaje para British Ecological Society: "el momento de los eventos fenológicos es muy sensible a los factores ambientales, siendo la temperatura particularmente importante en las plantas templadas. Los cambios en la fenología que observamos en nuestro estudio pueden afectar tanto el crecimiento como el desarrollo reproductivo en especies de árboles y, en última instancia, afectan el ecosistema, los ciclos de nutrientes y el almacenamiento de carbono ".

"Los avances desiguales del despliegue y la floración de las hojas pueden alterar la distribución de los recursos de los árboles entre el crecimiento y la reproducción y podrían dejar las flores u hojas vulnerables al daño por heladas tardías de la primavera si aparecen demasiado pronto", dijo el Dr. Jian-Guo Huang, miembro del grupo de investigación.

"Las plantas a menudo requieren una exposición a temperaturas frías durante el invierno como una señal para descansar antes de que el estallido de las yemas de las hojas o la floración puedan desencadenarse por una exposición suficiente a temperaturas más cálidas en primavera", explicó el Dr. Qianqian Ma.

Metodología y observaciones del ecosistema

Los cambios en los tiempos de floración podrían interrumpir las interacciones con los polinizadores, lo que afectaría la supervivencia de ambas especies con consecuencias para el ecosistema.

Para recopilar los datos sobre las cuatro especies de árboles, se utilizo la red Paneuropea de Fenología (PEP). Esta base de datos contiene observaciones anuladas de la fecha en que las hojas se despliegan por primera vez o se separan para los árboles de hoja perenne, y la fecha en que las flores emergen por primera vez para las especies de árboles en toda Europa.

Con estos datos, los autores calcularon los intervalos de tiempo entre la fecha de la primera hoja y la fecha de la primera flor entre 1950 y 2013 y lo evaluaron con los datos de temperatura correspondientes. Solo cuatro especies de árboles tenían registros de datos suficientes durante períodos de tiempo suficientemente largos y áreas geográficas suficientemente grandes.

Conclusiones de la investigación

Encontraron que las especies que producen flores antes que las hojas, podrían sufrir pérdidas en la producción de semillas si las flores fueran dañadas por heladas. En cuanto a las especies que producen hojas antes que las flores, como el castaño de indias, el daño de las heladas de la primavera tardía en las hojas podría reducir el crecimiento y la absorción de carbono.

El Dr. Jian-Guo Huang dijo: "Se necesitan más estudios que monitoreen simultáneamente el momento de los eventos fenológicos y la asignación de recursos dentro de las plantas para evaluar mejor las consecuencias de la fenología alterada bajo el calentamiento climático".