miércoles, 3 de agosto de 2016

EUROPA

Restos de podas agrícolas para producir energía
noticiasdelaciencia.com

El proyecto EuroPruning ha desarrollado y demostrado nuevas maquinarias y herramientas logísticas para superar las barreras que existen a la hora de utilizar podas agrícolas con fines energéticos. El proyecto, que comenzó en abril de 2013 y finalizó la semana pasada, ha puesto en práctica estos avances tecnológicos en tres regiones europeas donde también se han investigado las implicaciones ambientales y socio-económicos del uso de la poda para la obtención de energía, demostrando el importante potencial que suponen estos residuos biomásicos.

La iniciativa, financiada por la Comisión Europea a través del 7º Programa Marco, ha estado coordinada por el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE) (España) y ha contado con la participación de 17 socios de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Suecia y Bélgica. Junto a CIRCE, otros socios españoles han tomado parte también en EuroPruning: Cooperativas Agro-alimentarias de España y Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón, quienes han ejercido como nexo de unión con los agricultores y cooperativas, facilitando la realización de los trabajos de investigación en campo. También la empresa Gruyser S.L., que ha llevado a cabo en las tareas de transporte de la biomasa durante las actividades de demostración realizadas en España.

En la Unión Europea se generan, cada año, más de 13 millones de toneladas de poda (base seca), pero solo una cantidad muy limitada se utiliza como materia prima para la obtención de energía (biomasa). Una serie de barreras técnicas y no técnicas, como la complejidad de la cadena de valor o una limitada concienciación y preocupación por la sostenibilidad, impiden el uso masivo de este recurso. Sin embargo, tal y como explica Fernando Sebastián, investigador de CIRCE y coordinador del proyecto, "EuroPruning ha demostrado que, si se dan las condiciones adecuadas en el lugar de actuación, el aprovechamiento energético de los residuos de poda puede merecer la pena desde el punto de vista técnico, ambiental y económico."

El ámbito del proyecto ha estado centrado en los restos de podas agrícolas de frutales, olivos y viñedos. Para superar las barreras identificadas en cuanto a la utilización de estos residuos, el proyecto ha desarrollado nuevas maquinarias específicas de cosecha, como una empacadora y una astilladora. Estas maquinarias permiten en un solo paso hilerar y recoger las podas y realizar un primer tratamiento (empacado, astillado) que mejoran su aprovechamiento final.


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Empacadora. (Foto: CIRCE)


Además del desarrollo de estas máquinas, EuroPruning ha creado una herramienta y plataforma informática (SmartBoxTool) que permite optimizar la logística tanto de recogida en campo como de entrega en lugares de almacenamiento. Así se evitan recursos innecesarios y se optimizan los transportes, reduciendo el coste de la cadena logística. La herramienta también permite realizar un seguimiento de la calidad de la poda (trazabilidad), con el fin de satisfacer en todo momento los requisitos establecidos por el mercado.

Para validar estas soluciones garantizando su extensión a otras regiones, las nuevas tecnologías se han puesto a prueba en tres zonas con climas europeas diferentes. En España ha sido la región de Aragón donde se ha probado su eficacia para determinar así las mejores prácticas para el mantenimiento de la calidad del suelo y el almacenamiento de la poda. En el proyecto también han participado la región alemana de Brandenburgo y la francesa de Aquitania.

Gracias a dichos ensayos, se ha llegado a la conclusión de que el uso de restos de poda con fines energéticos no es incompatible con una gestión sostenible, ni compromete la fertilidad del suelo a largo plazo. Por otro lado también se ha demostrado que las podas pueden lograr los requisitos de calidad que el mercado exige a este tipo de biomasa.


Adicionalmente, se han realizado evaluaciones medioambientales, económicas y sociales para mostrar los beneficios que puede aportar a las regiones que cuenten con este tipo de recurso. Los resultados finales no son idénticos para cada especie evaluada pero en todos los casos han demostrado que desde el punto de vista social, medioambiental y económico la nueva cadena de valor generada con las podas puede suponer la puesta en mercado de productos competitivos suponiendo grandes ventajas desde el punto de vista social y medioambiental. La nueva cadena logística permite obtener valor a partir de un residuo, generando nuevos negocios y empleos a nivel local, promoviendo al mismo tiempo el uso de una fuente renovable. Finalmente, estas evaluaciones han permitido diseñar modelos de negocio para impulsar la cadena de valor e incorporar estos productos al mercado en el corto y medio plazo.


A lo largo de su ejecución, el proyecto ha despertado un gran interés entre la comunidad científica y empresarial del sector de la biomasa, habiendo llegado a ser presentado en más de 50 eventos internacionales. La semana pasada, durante la celebración de la clausura del mismo en Bruselas, EuroPruning fue presentado en el Parlamento Europeo donde expuso sus resultados, así como las necesidades que se han identificado para vencer barreras normativas y legislativas que ayuden a aprovechar estos residuos de forma generalizada.

Aunque el proyecto ha finalizado, EuroPruning permitirá el surgimiento de nuevas sinergias y ya ha dado lugar a otros proyectos para continuar sus investigaciones y seguir promoviendo el uso de restos de poda como fuente de energía.


Fuente: CIRCE

martes, 2 de agosto de 2016

ARGENTINA

El agro solo emite 28% de gases de efecto invernadero
mendozaopina.com


Los números son auspiciosos, el sector agropecuario de la Argentina es responsable de la contaminación de la atmósfera por gases de efecto invernadero (GEIs) solo del 28 por ciento en el país.

Los datos fueron vertidos a lo largo de una extensa jornada sobre cambio climático en el auditorio principal del predio de Palermo, en el marco de la edición aniversario 130° de la Exposición Rural Internacional que tuvo lugar durante 16 días.

Los gases efecto invernadero generados por el sector agropecuario, la agricultura y ganadería son de tres clases, dióxido de carbono, oxido nitroso (surgen del manejo agrícola del suelo) y metano.

El metano se produce el 14 por ciento por residuos de cosecha, los sistemas pastoriles el 33 y ganadería en pastoreo por los rumiantes, el 58 por ciento, mientras que es responsable en el 6 por ciento el fertilizante nitrogenado y un poco los arrozales inundados.

Las plantas vivas en tanto, al contrario, son secuestrantes de carbono, pero los pastizales sí emiten GEIs.

Cuando los residuos de cosechas provienen más de leguminosas y de celulosa, mayor es la emisión de metano, al igual que cuanto más lignina tiene la alimentación de los animales (por su boca sale el metano) y es menor su digestibilidad.

El director del Instituto de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Miguel Taboada, dejó en su disertación un mensaje fuerte y tranquilizador: "Teniendo en cuenta los índices de producción (ganadera) en la Argentina es que todavía son bajos con toda la heterogeneidad posible, creo que tenemos un largo camino a recorrer para mitigar la emisión de metano".

Dijo que no era necesario tomar medidas sofisticadas, ni caras, sino mejorar la productividad del agro.

Luego, se refirió al aumento de los almacenes de carbono y precisó: "Uno puede incrementarlos dentro del suelo, lo que se llama el secuestro de carbono, a través de la intensificación de la agricultura, dobles cultivos, pasturas consociadas, combinación de producciones silvo-pastoril y el uso de abonos orgánicos y reciclados de residuos, todo lo que es meter carbono en el suelo".

En un momento mostró una foto de los efectos del monocultivo de soja en el suelo, es decir, la sojización que tanto mal causa a la agricultura argentina, y señaló que el "solo hecho de rotar la soja con cultivos de cobertura de gramíneas mete carbono en el suelo", en vez de transformarlos en GEIs.

Sobre la silvicultura y la deforestación (sale el 21% de carbono), aconsejó "limitar el desmonte y la desaparición de las pasturas".

"Mejorando los índice de procreo, porcentajes de preñez, parición, de destete evitamos tener vacas secas que no producen nada y emiten metano", manifestó Taboada.

El gas oil, combustible que también se utiliza en el transporte de granos y animales es el mayor emisor de dióxido de carbono (54%).

Los últimos datos provienen de 2012 cuando en emisiones totales la Argentina lanzó 430 millones de toneladas de dióxido de carbono, 43 por ciento, o sea, 200 millones son del sector energético.

En tanto, las proyecciones oficiales de las emisiones son crecientes, 560 a 570 millones de toneladas es el compromiso asumido por la Argentina en la reunión de París del COP21, para emitir.

Estados Unidos (24%) y China (25%) son los responsables de la contaminación mundial.

La Argentina finalmente está entre los 25 mayores contaminantes del mundo, con el 1 % de la contaminación global, más que España, y quedó en claro que el balance energético argentino hay que reverlo y rediseñarlo con participación de energías renovables.

Justamente en Palermo se entregaron los premios CITA a la innovación tecnológica y el "oro" fue para un establecimiento, "La Micaela", que, desde los residuos ganaderos genera energía eléctrica por medio de biogas y la inyecta en la red de luz de la ciudad de Carlos Tejedor en Buenos Aires, toda una innovación.

Nora Capello, subsecretaria de Negociaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, expresó que "La estabilización de emisiones de gases de efecto invernadero se tiene que hacer sin amenazar la producción de alimentos".

lunes, 1 de agosto de 2016

El descubrimiento argentino que va a revolucionar la energía solar
diariodecultura.com.ar

Un equipo de científicos del Conicet descubrió una familia de materiales compuestos que permiten maximizar el aprovechamiento de la energía solar -pasando de absorber el 4% al 43% de la luz del sol- para transformarla en química o eléctrica, un trabajo que generó sorpresa en la comunidad científica internacional.

energia solar


El grupo compuesto por el doctor en física Eugenio Otal y los doctores en química Manuela Kim e Ismael Fabregas, del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef), trabajó durante un año sobre materiales denominados MOFs (del inglés Metal Organic Frameworks) hasta desarrollar fotocatalizadores que permiten realizar sobre estos un proceso similar a la fotosíntesis que generan las plantas para obtener sus nutrientes.

“Los MOFs que desarrollamos son fotocatalizadores, es decir, agregamos una antena que capta la luz solar y permite transformar su energía en energía química, como las plantas que realizan fotosíntesis para generar sus nutrientes”, explicó Otal en diálogo con Télam.

“A diferencia de los fotocatalizadores conocidos, como el dióxido de titanio, que solo absorben la luz ultravioleta, los que desarrollamos absorben además toda la luz visible, esto significa pasar de absorber el 4% al 43% de la luz del sol, haciéndolos potencialmente más eficientes”, detalló el científico de 38 años.

Los MOFs, según explicó Otal, son “una nueva familia de materiales que unen propiedades de las nanopartículas inorgánicas y los polímeros orgánicos de manera sinérgica”, lo que permite generar compuestos con las propiedades deseadas “simplemente combinando bloques de construcción”.

Esto da la posibilidad de “sintetizar nanopartículas, manipularlas con precisión superior a los métodos actuales, ordenarlas, agregar funciones orgánicas y lo más importante, producirlas a gran escala para aplicaciones tecnológicas que provean a un mercado de consumo”.

De todas maneras, la nanotecnología no puede satisfacer las demandas para la producción masiva de bienes de consumo excepto en casos muy puntuales, por lo que “para pasar de una revolución en áreas académicas a una en áreas productivas, como lo fue la revolución en la industria automotor o textil, se debe poder sintetizar y manipular nano-objetos a escalas de producción”.

Los resultados del trabajo de este equipo -de Conicet, RPIDFA y UTN, con lugar de trabajo en Unidef- fueron publicados en mayo en la contratapa de la renombrada revista científica Chemical Communications, de la Real Sociedad Química del Reino Unido, que publica resultados de alto impacto en todas las áreas de la química.

Si bien existen ejemplos académicos de celdas solares -a escala laboratorio- que utilizan materiales MOFs, “los desarrollados en nuestro laboratorio cuentan con la ventaja de absorber toda la luz visible proveniente del sol”, explicó Otal.

“Por otro lado, el escalado de la producción de los MOFs desarrollados en nuestro grupo es factible y también su utilización en celdas solares, con un mínimo de inversión. Después de este paso, la tecnología es directamente transferible a la sociedad”, cotinuó.

Además del mayor aprovechamiento de la energía solar, entre las ventajas de utilizar estos materiales está el bajo costo de las materias primas que se utilizan y la de una vida útil más extensa.

“Muchas de los materiales orgánicos desarrollados en los últimos años tienen problemas de estabilidad con la humedad, esto reduce los tiempos de vida útil a alrededor de 1.000 horas, lo que equivale a unos pocos meses de uso. Nuestros materiales se preparan en agua, por lo que la humedad no es un problema”, indicó el científico.

También está la ventaja de desarrollar tecnologías verdes, al obtener energía sin la quema de combustibles fósiles o la descontaminación de agua.

miércoles, 27 de julio de 2016

ARGENTINA

En el NOA, ¿un desierto de agua salada?
tiempopatagonico.com

La alta tasa de desmonte en el noroeste del país está íntimamente relacionada con el veloz ascenso de las napas, las inundaciones y la degradación de los suelos. ¿Existe algún manejo sustentable para revertir esta situación?


En el NOA, ¿un desierto de agua salada?


En el Chaco Semiárido, el ascenso de napas con agua salada provoca un grave deterioro de suelos y ecosistemas. Una investigación llevada a cabo entre la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) mostró que este problema depende del balance entre la superficie desmontada, las distintas capacidades de bosques y cultivos para transpirar agua del suelo, el momento en que caen las lluvias y la existencia, o no, de cobertura vegetal del suelo. La conclusión es inequívoca: los cultivos no compensan la capacidad de los bosques perdidos para absorber el agua del suelo y devolverla a la atmósfera. De no implementarse un manejo adecuado en el marco de un ordenamiento territorial, las consecuencias podrían ser graves.

"Los bosques funcionan como grandes bombas: toman el agua del suelo y la transpiran a la atmósfera a través de sus hojas. Al desmontar, los productores quitan esa vegetación para implantar cultivos, que a pesar de que funcionan de manera parecida a los bosques, sólo están presentes una parte del año. Eso significa que existen pequeñas ventanas de tiempo en las que la precipitación llega al suelo y, al no haber una cobertura vegetal, infiltra y va directo a las napas, provocando que asciendan", explicó Laura Amdan, docente del departamento de Métodos Cuantitativos de la
FAUBA al sitio de divulgación científica Sobre la Tierra.

La investigadora comentó que este proceso de recarga y ascenso de napas se da en no sólo en el Chaco Semiárido sino también en otras llanuras como la Pampeana. Sin embargo, en los ecosistemas secos es común que los suelos contengan gran cantidad de sales en profundidad, lo cual agrava las consecuencias. En el caso del Chaco Semiárido, luego de casi 40 años de agricultura sobre desmonte, el proceso de ascenso de agua es evidente y en algunos casos, especialmente en zonas con riego, el agua ya se encuentra cerca de la superficie.

"Bajo agricultura continua, las napas siempre ascienden. La velocidad de este proceso puede variar según el tipo de suelo, pero nunca se detiene. Cuando finalmente llegan a la superficie, el agua se evapora y las sales quedan sobre el suelo. Este es un problema muy serio ya que una vez alcanzado ese punto pierde sentido pensar en cambiar la cobertura con pasturas u otras plantas: un sistema salinizado pierde definitivamente su capacidad para producir alimentos", señaló Laura.

Una característica de una región desmontada es, según Amdan, la de dejar superficies con bosque desperdigadas entre áreas de agricultura. Su investigación demostró que el efecto de bombeo de esos retazos de bosque es local y no alcanzaría para compensar la recarga que ocurre en las partes cultivadas. "En términos de sustentabilidad del ecosistema, nuestros resultados indican que la agricultura no puede convivir con los montecitos a su alrededor. Tarde o temprano, los montes también se verán afectados por el ascenso de agua y sales. Una desventaja de esto es que ya no se podría pensar en realizar una modificación regional para decidir dónde se puede desmontar y dónde no, porque no se puede compensar territorio. Una eventual ventaja es que quedaría en mano de los productores el destino que quieran para sus tierras. Obviamente, en un marco de legislación nacional sería distinto. A priori, no habría un diseño de paisaje posible que permita amortiguar este proceso", puntualizó la investigadora.

Diseñar estrategias

En el escenario planteado por Amdan, en el que mantener la coexistencia de bosques fragmentados y agricultura no tendría sentido en el marco de la salinización, resultaría clave que el tipo de uso de la tierra no sea constante en el tiempo. Así lo explicó a SLT: "En el Chaco Semiárido, un cultivo no debería durar, como sucede, 50 ó 60 años, ya que tarde o temprano las sales van a subir con el agua. Aún realizando el doble cultivo trigo-soja van a aparecer esas ventanas temporales a través de las cuales, al no haber cobertura vegetal, las precipitaciones drenan en profundidad. Además, se debe fomentar la regeneración de los bosques o de ecosistemas nuevos, distintos a los bosques, que
cumplan las mismas funciones”.

Según Amdan, la regeneración de los bosques y sus servicios ecosistémicos no sólo es una cuestión de tiempo: "Al recorrer la región, intuitivamente una piensa en lo bueno que sería conservar los bosques que van apareciendo. Sin embargo, si miramos con atención, en muchos casos se nota la ausencia de los árboles más viejos. Más que bosques son arbustales, y están tan degradados que no generan un beneficio concreto. Entonces, si proponemos la conservación del bosque, también tenemos que pensar en que hay que recuperarlos. Por ejemplo, se debería promover el crecimiento de árboles como el quebracho colorado, que fueron (y siguen siendo) extraídos a altos niveles.

Una de las situaciones realmente ideales para este tipo de sistemas sería que existan bosques con dos estratos: uno alto, con árboles, y otro bajo con distintas pasturas. Ese sistema bombearía mucha agua a la atmósfera”. "A escala regional, el nivel de deforestación es muy elevado. Esto, sumado a la intensidad de las lluvias, explica los niveles de las napas —sostuvo Laura—. En muchos lugares de la Región Pampeana, las napas están demasiado cerca de la superficie como consecuencia del monocultivo, la falta de cobertura del suelo.
En el norte, la clave es la deforestación, incluso para explicar las inundaciones. Tartagal, en Salta, es un ejemplo. Siempre se dice que al estar aguas arriba de la deforestación no debería verse afectada por inundaciones. Pero es necesario remarcar que montañas arriba, las napas se siguen cargando. Si montaña abajo las aguas subterráneas están colapsadas, es muy probable que ocurran inundaciones. Habría que repensar un poco más el diseño del territorio en la Argentina”.


martes, 26 de julio de 2016

Las coníferas hacen la fotosíntesis de forma totalmente diferente, descubren científicos checos
radio.cz

Dos biofísicos de la Universidad de Olomouc han descubierto que el proceso de fotosíntesis realizado por las coníferas es distinto que en el de otros tipos de plantas. A pinos y abetos les faltan dos proteínas absorbentes de luz que sí existen en otros vegetales terrestres.


Los biofísicos checos Roman Kouřil y Petr Ilík han desatado un amplio debate internacional con su último artículo, publicado en una revista científica de prestigio. De acuerdo con sus observaciones, las plantas coníferas se distinguen de otros grupos vegetales terrestres por carecer de dos proteínas consideradas clave en su proceso de fotosíntesis.

De esta forma, pinos, abetos, cipreses y otras plantas de este grupo transforman la luz en energía de forma distinta, una diferenciación que pudo iniciarse tras la catástrofe planetaria conocida como Great Dying, explica Ilík.

Roman Kouřil y Petr Ilík, foto: Blanka Mazalová, ČRoRoman Kouřil y Petr Ilík, foto: Blanka Mazalová, ČRo

“Las coníferas como las conocemos hoy se desarrollaron en la Tierra hace aproximadamente 250 millones de años, cuando el planeta se vio afectado por una de sus mayores catástrofes naturales, la explosión de un supervolcán. Las condiciones de vida de la Tierra se vieron afectadas de forma fundamental. Durante la catástrofe se extinguió más de un 70% de todas las especies, tanto de animales como de plantas. Y con estas condiciones probablemente fue para estas plantas una ventaja no usar estas dos proteínas o eliminarlas de su genoma”.

La cuestión es pues por qué en su proceso evolutivo las coníferas perdieron estas proteínas. Una de las hipótesis es que tuvieron que enfrentarse a luz de alta intensidad, explica Kouřil.
Foto: Štěpánka BudkováFoto: Štěpánka Budková
“Las plantas que crecen en lugares donde hay alta intensidad de luz regulan de alguna forma estas dos proteínas. No las pierden, pero sí que regulan y reducen su cantidad”.

Como es lógico las próximas investigaciones de Kouřil e Ilík se enfocarán en desentrañar el misterio de qué ventaja tiene la ausencia de estas dos proteínas en las coníferas, ya que resulta imposible que a lo largo de 250 millones de años este rasgo haya permanecido sin que les otorgue algún tipo de ventaja evolutiva.

jueves, 21 de julio de 2016

La extensión del hielo marino del Ártico bate récords a la baja
tendencias21.net

Las temperaturas superficiales también superan los registros históricos, según análisis de la NASA


Las temperaturas superficiales globales y la extensión del hielo del Ártico han batido récords en el primer semestre del año, según análisis de la NASA sobre observaciones terrestres y datos de satélite. La extensión del hielo del Ártico cubre un 40 por ciento menos de superficie que a finales de 1970.

Trozos de hielo marino, estanques de fusión y aguas abiertas, vistas desde 450 metros el pasado sábado. Fuente: NASA/Goddard/Operación IceBridge.
Trozos de hielo marino, estanques de fusión y aguas abiertas, vistas desde 450 metros el pasado sábado. Fuente: NASA/Goddard/Operación IceBridge.

Dos indicadores clave del cambio climático -las temperaturas superficiales globales y la extensión del hielo del Ártico- han roto numerosos registros en la primera mitad de 2016, según los análisis de la NASA de observaciones en tierra y datos de satélite. 

Cada uno de los seis primeros meses de 2016 estableció un récord como el mes más cálido a nivel mundial en el registro de temperatura moderno, que data de 1880, de acuerdo con científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de Nueva York (EE.UU.). El período de seis meses de enero a junio fue también el medio año más caliente de la historia, con un promedio de temperatura de 1,3 grados centígrados más caliente que a finales del siglo XIX. 

Cinco de los seis primeros meses de 2016 también superaron por debajo los registros récord mensuales de hielo marino en el Ártico desde que comenzaron los registros satelitales sistemáticos en 1979, según los análisis desarrollados por los científicos del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Greenbelt (Maryland). La única excepción, marzo, registró el segundo dato más pequeño para ese mes. 

En todo caso, los científicos de la NASA dicen en la nota de prensa oficial que es más significativo que la temperatura global y el hielo marino del Ártico continúen sus tendencias de cambio de las últimas décadas. 

La extensión de hielo marino del Ártico en el pico de la temporada de deshielo del verano ahora normalmente cubre un 40 por ciento menos de superficie que a finales de 1970 y principios de 1980. La extensión en septiembre, el punto más bajo de la temporada en el ciclo anual, se ha ido reduciendo a un ritmo de un 13,4 por ciento por década. 

"Si bien el fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical este invierno dio un impulso a la temperatura global a partir de octubre, es la tendencia subyacente la que está produciendo estas cifras récord", dice el director del GISS, Gavin Schmidt. 

Anteriores episodios de El Niño han conducido a temperaturas que entonces eran niveles récord, como en 1998. Pero en 2016, incluso con efectos reducidos del reciente El Niño, las temperaturas globales han aumentado mucho más allá de las de hace 18 años a causa del calentamiento general que ha tenido lugar en ese tiempo. 

La tendencia mundial de aumento de las temperaturas ha sido superada por el calentamiento regional del Ártico, dice Walt Meier, científico del hielo marino en Goddard.

lunes, 18 de julio de 2016

Un 'Gran Cañón' se esconde bajo el glaciar gigantesco de Groenlandia
actualidad.rt.com

Una red de cañones que hace millones de años estaba lleno de agua ahora está cubierta por el glaciar groenlandés.



Recientes estudios científicos de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, revelan que debajo del glaciar de Jakobshavn Isbrae, el más grande de Groenlandia, se esconde una cadena de cañones comparables por su tamaño con el famoso Gran Cañón del Colorado, en EE.UU.

La red de cañones, que hace millones de años estaban llenos de agua, actualmente está cubierta por el glaciar groenlandés. Uno de los miembros del equipo científico, Michael Cooper, explica a la revista 'Live Science' cómo se produjo ese descubrimiento.

Recurrieron a la tecnología de radares para estudiar con más profundidad el glaciar de Jakobshavn Isbrae, lo que dio a los investigadores la posibilidad de descubrir todo un mundo desconocido bajo capa de hielo.

"Me imagino que ese paisaje estaba habitado por una enorme variedad de organismos", dice Cooper. El conjunto de cañones se formó hace tres millones y medio de años. En aquel entonces las temperaturas eran más altas y los bosques que rodeaban los ríos estaban llenos de vida, afirma el científico. Ahora pocos de esos lechos son recorridos por las aguas.

Los científicos suponen que la red de cañones puede tener cierta relación con el hecho de que el glaciar de Jakobshavn Isbrae se desplace hacia el mar a una velocidad sin precedentes (17 kilómetros cada año). Durante ese movimiento, toneladas de hielo caen al mar, así que el deshielo de glaciares de Groenlandia es una de las principales causas que provoca el aumento del nivel de océano.