miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un hallazgo en la Antártida, clave para entender el canto de las aves
clarin.com

Un fósil que permitirán entender el origen de algunas aves. Un equipo de científicos del Conicet, en Argentina, y otros países descubrió que hace 70 millones de años había aves adaptados para emitir sonidos.

Orgullosos. De izquierda a derecha, los miembros del equipo investigador, Fernando Novas, Federico Agnolin, Marcelo Isasi y Daniel Martinioni, mostraron ayer miércoles restos del aparato fonador de ave más antiguo conocido hasta el momento. Revelaron datos sobre la comunicación de especies parientes de los patos actuales, y que descienden de algunas formas de dinosaurios.
Orgullosos. De izquierda a derecha, los miembros del equipo investigador, Fernando Novas, Federico Agnolin, Marcelo Isasi y Daniel Martinioni, mostraron ayer miércoles restos del aparato fonador de ave más antiguo conocido hasta el momento. Revelaron datos sobre la comunicación de especies parientes de los patos actuales, y que descienden de algunas formas de dinosaurios.



Hoy, existen más de 10.000 especies de aves en el mundo. Muchas de ellas cantan, hacen llamados o emiten graznidos, y deleitan o asombran a los seres humanos. Ahora se sabe que hace 70 millones de años ya había formas avanzadas de aves que contaban con un aparato fonador que les permitía emitir sonidos. La prueba son los restos fósiles de una especie de ave con el aparato fonador intacto que se preservó con el paso del tiempo en la Antártida.


El ave prehistórica de 70 millones de años.
El ave prehistórica de 70 millones de años.


Los restos fósiles fueron encontrados en 1992 por científicos del Instituto Antártico Argentino que estaban estudiando rocas en la Isla Vega, una pequeña isla de la península Antártica. Estaban muy bien preservados, a pesar de los cambios ambientales del lugar. Incluían un ala, el tórax articulado, y la columna vertebral del ejemplar. Los geólogos le acercaron los restos al paleontólogo Fernando Novas, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, y se puso a estudiarlos. Uno de sus colaboradores, Marcelo Isasi, fue separando con cuidado los pedazos de piedras que estaban adosados a los restos del ave. Para que no se desmorone, el tórax quedó con roca.


En 1999, los restos fueron transportados a los Estados Unidos para que los analizara el investigador Sankar Chatterjee, quien a su vez los compartió con Julia Clarke, de la Universidad de Texas, en Austin. En 2005, Clarke con otros investigadores argentinos, como Claudia Tambussi y Jorge Noriega, publicaron la identificación del ave, que llamaron Vegavis iaai. Un nombre que tiene su explicación. “Vega” por la isla donde fue encontrado, “avis” por la palabra ave en latín; y “iaai” por las iniciales del Instituto Antártico Argentino, fundado por el Estado en 1951 y que apoyó la expedición que logró dar con los restos fósiles en el año 1992.


Para los científicos, los huesos del ave son como un tesoro, con más capas para descubrir. Hace tres años, pusieron los restos del tórax en un equipo de tomografía computarizada, como los que se utilizan para estudiar problemas de salud de los humanos. Al estudiar el tórax, se encontró en 2013 que contenía el aparato fonador de los pájaros, más conocido como “siringe”. Es la evidencia más antigua de aparato fonador en aves en el mundo, y ayer publicaron los detalles con un reporte en la revista Nature.


En el caso de los humanos, la laringe que se encuentra en la parte superior de la tráquea es clave para la emisión de la voz. Es el órgano de la fonación. En cambio, en las aves actuales, está la siringe en la base de la tráquea. Tiene una membrana a cada lado con la que se produce el sonido al pasar el aire.


“El ave estudiado tenía una siringe que estaba formada por anillos mineralizados. Esta característica aumentó las chances de que los restos de esa parte de anatomía blanda se conservaran”, contó a ClarínNovas, que es investigador del Conicet. “Dentro de la siringe, las membranas se arrugaban o estiraban, y producían el sonido. Por el tipo de siringe y por como son los demás huesos del ejemplar, estimamos que los sonidos que emitía eran parecidos a los de los patos actuales”, agregó. El equipo de investigación también realizó una reconstrucción en 3D del aparato fonador del ave de 70 millones de años. “Es notable la semejanza de la reconstrucción del ave prehistórico con los patos de hoy”, señaló Novas. Se buscaron estructuras similares en otras especies prehistóricas de más de 66 millones de años, pero no se halló nada igual a la siringe.


“Si bien se han identificado restos fósiles de aves más antiguas en la China, con huesos y plumas de más de 140 millones de años, hasta el momento nunca se había descubierto el aparato fonador. Significa que el ave que habitaba la actual Isla Vega en la Antártida sí lo tenía y podía comunicarse de manera compleja con otros individuos”, explicó Novas.

En los tiempos del Vegavis iaai, la Antártida era muy distinta a lo que se puede ver en la actualidad. Era del tamaño del pato de hoy y vivió cuando la Antártida no estaba cubierta de hielo sino que tenía un clima templado. “Era buceadora y convivía con otros animales vertebrados marinos, como los mosasaurios, tortugas marinas, plesiosaurios, un grupo de tiburones, amonites, especies del bosque Nothofagus y dinosaurios herbívoros del tamaño de un caballo”. Además de Novas, Chatterjee y Clarke, otros investigadores figuran como coautores del trabajo en Nature: Federico Agnolin (Fundación Azara), Zhiheng Li, Tobias Riede, Franz Goller, Marcelo Isasi, Daniel Martinioni (Cadic/Conicet en Ushuaia), y Francisco Mussel (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA). Contaron con financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. “El hallazgo –sostuvo Novas– tiene importancia mundial para entender la evolución de las aves. Es clave que el Estado argentino siga apoyando a la ciencia”.

martes, 8 de noviembre de 2016

FAO advierte de peor crisis alimentaria en Sudán del Sur en 2017
spanish.china.org.cn

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió hoy de la creciente crisis alimentaria en Sudán del Sur e indicó que la contracción económica y la inseguridad han deteriorado aún más la producción y comercialización de alimentos.

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Serge Tissot, un representante de la FAO, dijo que las evaluaciones recientes muestran que actualmente hay 3,7 millones de personas que enfrentan inseguridad alimentaria en el país, el 31 por ciento de la población sursudanesa y un incremento de más de un millón de personas en comparación con el mismo período del año pasado.

"Vemos un número sin precedentes de personas en inseguridad alimentaria durante la época de cosecha y muchas más personas estarán en riesgo de inanición en los siguientes meses cuando se agoten las provisiones. Tenemos que actuar ahora para evitar una catástrofe", advirtió Tissot en una declaración emitida en Yuba.

La FAO indicó que un creciente número de sursudaneses seguirán enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades alimentarias diarias en los próximos meses a pesar de las cosechas.

"La reanudación de la violencia ha tenido severas repercusiones en la producción agrícola y se tiene que restablecer la estabilidad para que los campesinos regresen a sus campos", dijo Tissot.

De acuerdo con la FAO, desde el inicio de los enfrentamientos en Yuba, capital de Sudán del Sur, y en otras partes del país, el precio de los cereales se ha incrementado más de 500 por ciento interanual.

El comercio ha quedado arruinado por el aumento de la inseguridad en las principales rutas comerciales, lo que sumado a la dificultad de conseguir divisas duras para las importaciones ha llevado a los comerciantes a cerrar sus negocios.

"Con el colapso de los mercados y dado que muchas familias no tienen redes de seguridad para salir adelante, debemos empoderarlas con medios para que produzcan su propia comida", indicó Tissot.

La FAO busca alcanzar a 1,2 millones de personas con la distribución de vegetales y equipos de pesca y con la formación en técnicas agrícolas modernas para incrementar los rendimientos durante la campaña de la siguiente temporada seca.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Golfo de México tiene cuatro rutas migratorias de especies marinas
elmanana.com

Un nuevo estudio reveló la existencia de cuatro grandes “corredores migratorios” nunca antes observados, utilizados por las especies marinas en el Golfo de México.

Golfo de México tiene cuatro rutas migratorias de especies marinas


La investigación confirma que el Golfo de México “es una de las áreas más importantes” para la migración de las especies y sin embargo es también “una de las más desprotegidas”, indicó la organización ecologista “The Nature Conservancy”, responsable del estudio.

En total, en la investigación se identificaron cuatro rutas o "puntos calientes" de migración, usados por las tortugas, peces, ballenas, manatíes y aves.

"Si pudiéramos pelar la superficie del Golfo, veríamos vías con mucho tráfico marino que rivalizan con algunas de las grandes rutas migratorias terrestres de la Tierra como la de Serengeti", dijo Bob Bendick, director del Programa del Golfo de México de The Nature Conservancy.

"Si bien hemos sabido durante muchos años que miles de millones de pájaros vuelan a través y alrededor del borde del Golfo en la primavera y el otoño, este informe indica que un gran número de especies migran a través de sus aguas también", señaló.

La organización ecologista elaboró en un primer informe los mapas de las rutas migratorias de más de dos docenas de especies de interés y evalúo las áreas migratorias en el Golfo de 26 especies, incluyendo peces como el atún aleta azul y el sábalo atlántico.

Todos estos animales pasan parte o la totalidad de su tiempo en el Golfo de México y pueden viajar tan lejos como seis mil 400 kilómetros en 80 días.

La investigación reveló la existencia de cuatro corredores migratorios “particularmente significativos”, incluyendo la confluencia del río Mississippi y el Golfo de México ; el sur de la Florida y el estrecho de la Florida; la zona norte de la Península de Yucatán y el noroeste de Cuba.

Estos corredores en el golfo “están muy desprotegidos”, advirtió The Nature Conservancy.

Más del 99 por ciento de los corredores acuáticos y más del 80 por ciento de los puntos de descanso para las aves identificadas en la investigación carecen de cualquier tipo de protección del medio ambiente. Estas áreas son administradas por los tres países que rodean el Golfo: Estados Unidos, México y Cuba.

El estudio indicó que las especies del Golfo están constantemente en movimiento: Las especies acuáticas, como las de los pájaros, tienen patrones de migración extremadamente variadas.

Los peces migran a lo largo del año, las tortugas marinas principalmente a finales de la primavera y el verano y los mamíferos marinos principalmente durante el invierno. Esto difiere de las especies de aves que migran periódicamente durante la primavera y el otoño.

The Nature Conservancy señaló que el entender las vías migratorias de animales marinos y aves es fundamental no sólo para la supervivencia de las especies, sino también a la salud general delGolfo de México del gran ecosistema marino.

Informó que el estudio fue realizado para motivar a los administradores de recursos y otros con capacidad de decisión a entender las amenazas a las especies migratorias y contribuir a su conservación.

"La investigación existente muestra que todavía no entendemos completamente todos los factores que suponen una amenaza para las migraciones a través del Golfo, pero lo que sí sabemos con certeza es que muy pocas de las áreas dentro de esta red migratoria increíble están protegidos", dijo Jorge Brenner, científico principal del estudio.

"Esperamos que esta información de lugar a una mayor investigación y, finalmente, a nuevas medidas de conservación para proteger este ecosistema marino increíblemente importante", expreso.

viernes, 4 de noviembre de 2016

La nueva ley en París que busca crear jardines urbanos por toda la ciudad
laprimeraplana.com.mx


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París es conocida como una de las ciudades más bellas del mundo. Para los que no creían que la “ciudad de la luz” podía ser aún más atractiva visualmente, una nueva ley fue aprobada que les demostrará lo contrario.

Ahora, a los parisinos no sólo se les permitirá sino que también se les animará a tener sus propios huertos urbanos. Los residentes podrán recibir permisos renovables de tres años para el desarrollo de jardines y el cultivo de hortalizas, frutas, flores y otras plantas.

De acuerdo con el proyecto de ley, estos jardines deberán mantenerse sólo con métodos sostenibles, lo que significa que no podrán utilizarse pesticidas ni otros productos químicos.


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El ayuntamiento parisino proporcionará a cada jardinero un “kit de siembra” (que incluye semillas y tierra) para comenzar sus proyectos de jardinería urbana.Esta iniciativa es parte del plan de la alcalde Anne Hidalgo de añadir 100 hectáreas de espacios verdes a la ciudad para el 2020.

jueves, 3 de noviembre de 2016

ARGENTINA

Descubren el primer sensor de temperatura de las plantas
noticiasdelaciencia.com

Investigadores del CONICET y de la Fundación Instituto Leloir, en Argentina, comprobaron que un receptor lumínico de los vegetales también actúa como “termómetro” e influye sobre su crecimiento y desarrollo.

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Jorge Casal, Martina Legris y Cecilia Costigliolo. (Foto: gentileza Fundación Instituto Leloir)


“Ya se habían identificado en plantas receptores de luz y de hormonas, pero nunca se había descubierto de manera inequívoca ningún sensor de temperatura”, afirma el líder del hallazgo publicado en revista Science, el doctor Jorge Casal, investigador superior del CONICET y jefe del Laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas de la Fundación Instituto Leloir.

En la década de 1950, Harry Borthwick, Sterling Hendricks y sus colaboradores, del Centro de Investigaciones de Beltsville del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, descubrieron que las plantas contenían diferentes receptores de luz a los que llamaron “fitocromos”. Estas estructuras, dispersas en partes como las hojas, el tallo y las raíces, funcionan como ojos que le “informan” al vegetal acerca de las variaciones de la luz ambiental a lo largo del día y de las estaciones.

Pero ahora, de manera inesperada, Casal y su equipo descubrieron que un tipo de fitocromo (B) también registra o “sensa” la temperatura. “Es un resultado bastante sorprendente, porque uno no habría esperado que un receptor de la luz, conocido desde hace poco más de medio siglo, también lo fuera de la temperatura”, señala el investigador. Es como si un detector lumínico también tuviera un termómetro incorporado.

“Este sensor informa a la planta sobre si hace frío o calor, durante el día y en las distintas estaciones. A partir de esta información, se desencadenan reacciones moleculares que inducen su desarrollo y crecimiento cuando las condiciones climáticas son favorables”, agrega Casal, quien también es vicedirector del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET-UBA).

De acuerdo con el científico, el hallazgo sienta bases para el desarrollo futuro de cultivos que se adapten a diferentes condiciones climáticas. “Mediante la intervención de los mecanismos moleculares que regulan el sensor de temperatura, se podrían crear herramientas para ajustar determinados cultivos a temperaturas para las cuales no están acostumbrados. Por esta razón, nuestro trabajo cobra relevancia en el contexto del cambio climático”, afirmó.

El doctor Casal y su equipo identificaron el receptor de temperatura realizando experimentos con plantas de la especie Arabidopsis thaliana, que comparte características genéticas con el trigo, el maíz, la papa y otros cultivos claves para la seguridad alimentaria mundial.

Explica Casal: “Cuando empezamos los experimentos, no imaginamos que íbamos a llegar a estos resultados. De alguna manera, pensábamos que la temperatura iba a perturbar al fitocromo en su capacidad para sensar en el espectro lumínico la luz roja y la roja lejana, indicadores respectivos de mayor o menor luz ambiental. Y esperábamos que en cierta medida aparecieran mecanismos compensatorios para que el fitocromo pudiera cumplir bien su función”.

“Sin embargo, para nuestra sorpresa, descubrimos que el fitocromo integra al mismo tiempo los datos de luz y temperatura, hace un balance de esa información y la comunica a la planta para que ‘sepa’ las condiciones del ambiente”, indica Casal, quien el año pasado ganó el Premio de Investigación George Forster concedido por la Fundación Alexander von Humboldt, en Alemania, por la relevancia de sus proyectos que apuntan a mejorar la productividad agrícola. Para dar ese “reporte meteorológico”, el fitocromo activa genes y proteínas.

Con el objeto de confirmar que el fitocromo B también es un sensor de temperatura, Casal y sus colegas lo estudiaron in vitro como molécula aislada, luego dentro de una célula vegetal y, por último, en plantas sometidas a variaciones de luz y temperatura.

“Los estudios in vitro nos permitieron mirar la estructura del fitocromo B a nivel molecular y percibir sus transformaciones a medida que se sometía de manera simultánea a variaciones de luz y de temperatura. Pudimos observar que esa molécula responde rápidamente y hace un balance entre ambas informaciones”, indica Casal.

El siguiente paso fue ver qué ocurría a nivel celular en plantas normales y otras con mutaciones genéticas cuyos receptores eran sensibles a la luz, pero no a la temperatura. Desde hace tiempo se sabía que las variaciones de luz modifican la distribución de los fitocromos en el núcleo de la célula. “Utilizando equipos de microscopia confocal, observamos que la temperatura también determinaba la concentración o dispersión de esos sensores en el núcleo de la célula. Y que el balance entre temperatura y luz era lo que determinaba esa distribución”, añade.

Por último, Casal y su grupo realizaron experimentos para estudiar el impacto de las variaciones ambientales sobre el funcionamiento de los fitocromos y el crecimiento y desarrollo de las plantas. Para ello, pusieran plantas normales y mutantes (con fitocromos incapaces de registrar la temperatura) en cubas. Y las evaluaron mediante un espectrofotómetro: un equipo que sirve para medir y registrar los cambios físicos y químicos del fitocromo B a medida que se alteran la luz y la temperatura

“El análisis demostró que el fitocromo B también registra y mide temperatura y hace un balance entre esa información y la de la luz. Ese promedio de datos ponen o no a esa molécula en un estado activo o en reposo. Y eso se traduce en el desarrollo y crecimiento de las plantas”, dice Casal.

Por ejemplo, una variable fisiológica medida fue el crecimiento del tallo. Cuando hay luz, el tallo crece poco; pero si hay sombra o temperatura elevada, crece mucho. “Las respuestas de crecimiento promovido se atribuían a la activación del fitocromo por los cambios de luz. Pero con nuestro trabajo, también demostramos que las temperaturas elevadas remueven la forma activa del fitocromo y el tallo comienza a prolongarse”, precisa.

Los investigadores también armaron una base de datos con información de las plantas con fitocromos normales y mutantes creciendo en condiciones distintas de luz. “Con esta información, elaboramos un modelo matemático que nos permite averiguar cómo se va a comportar la planta tomando en cuenta si el fitocromo va a ser afectado por la temperatura o si va a ignorar su efecto. Eso nos permitió cuantificar el impacto de esa variable en el crecimiento de los modelos vegetales”, destaca Casal, quien agrega que este conocimiento sienta bases para el desarrollo de estrategias que impacten en la productividad de cultivos a gran escala.

En un contexto de cambio climático, saber cómo las plantas leen la información térmica brinda una herramienta que permite pensar en ampliar el rango de temperatura propicio para distintos cultivos. “En estos momentos, estamos estudiando distintos genotipos de maíz y analizaremos su respuesta combinada a temperatura y luz en articulación con estudios genéticos del fitocromo B”, anuncia Casal.

“La producción de alimentos debe aumentar a un ritmo más rápido para satisfacer la demanda de una población humana en aumento. Necesitamos generar una segunda revolución verde, y para ello es necesario realizar un trabajo en conjunto entre científicos de diferentes disciplinas, incluyendo biólogos moleculares, biotecnólogos y agrónomos, sectores de la producción y tomadores de decisión”, concluye Casal.

Del avance también participaron Martina Legris, primera autora del paper y becaria doctoral del CONICET; Cecilia Costigliolo, becaria doctoral de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica; y el ingeniero Maximiliano Neme. Y colaboraron investigadores de las universidades de Cambridge, en el Reino Unido, de Friburgo, en Alemania, y de Washington, en San Luis, Estados Unidos. (Fuente: CONICET/DICYT)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

AUSTRALIA

La Gran Barrera de Coral se muere de calor
lavanguardia.com

Nuevos estudios muestran que, en la zona noroeste de Australia, el fenómeno de blanqueamiento sigue siendo muy grave

La Gran Barrera de Coral se muere de calor


La Gran Barrera de Coral australiana -el mayor conjunto de arrecifes coralinos del mundo- registró a finales del año pasado y principios de este año el episodio de blanqueamiento y muerte de corales más grave de su historia reciente.

El 80% de los arrecifes analizados en la costa noroeste de Australia mostraban síntomas importantes de este fenómeno de pérdida de color por efecto de situaciones estrés como el aumento de la temperatura del agua. En las zona central y sur de la Gran Barrera, la situación era menos grave pero también se detectaba blanqueamiento en el 10% y el 35% de los corales.

Seis meses después de la última gran observación aérea de la zona noroeste, científicos del centro especializado en corales de la Agencia de Investigación Científica de Australia (ARC) y de la Universidad James Cook han vuelto a sobrevolar 83 de los arrecifes estudiados en el tercio norte de la Gran Barrera de Coral y los datos que se presentan este miércoles 26 de octubre no indican nada bueno.

"Millones de corales en el norte de la Gran Barrera de Coral murieron rápidamente de estrés por calor en marzo y desde entonces, muchos más han muerto más lentamente", ha indicado el profesor Greg Torda, líder del equipo que acaba de regresar de los estudios topográficos en el arrecife de la isla Lizard.

Los científicos han difundido una colección de fotografías y vídeos (disponibles parcialmente en un mapa publicado por la ARC) en las que se puede observar la gravedad de la pérdida de color de los corales; que en muchos casos supone la muerte de estos organismos.

Blanqueamiento de corales en Porites Coral Head
El blanqueamiento del coral se produce cuando, por factores ambiental como el aumento de la temperatura del agua, el coral se ve sometido a una situación de estrés que provoca la pérdida de color, expulsión o muerte de su protozoo simbionte, denominado zooxanthellae. Los episodios de blanqueo más importantes registrados hasta ahora en Australia se produjeron los años 1998 y 2002.

        "Algunos corales se han recuperado pero muchos otros han muerto lentamente"

GREG TORDA
Agencia de Investigación Científica de Australia

La principal causa directa que puede haber provocando el blanqueo actual es el aumento de la temperatura del agua del mar debido al fenómeno El Niño, un proceso cíclico natural que se suma a los efectos del cambio climático.

”Seis meses después de la fase más grave del blanqueamiento, algunos corales han podido recuperar sus algas simbiontes y sobrevive, pero muchos otros han muerto lentamente por la ausencia de las algas que les proporcionan alimentos”, ha indicado el profesor Torda.

”En los arrecifes estudiados cerca de la isla de Lizard, la cantidad de coral vivo que cubre el arrecife ha caído desde alrededor del 40% en marzo, por debajo del 5% en la actualidad”, ha detallado este experto de la ARC.

Corales parcialmente afectados por el blanqueamiento en la Gran Barrera
”En marzo vimos muchos corales ramificados que estaban afectados por el blanqueamiento pero que todavía estaban vivos, ahora hemos visto muy pocos corales vivos en esta zona de Lizard, ha detallado el investigador Andrew Hoey.

”Además, los caracoles que se alimentan de corales se están congregando en las pocas zonas en las todavía hay corales vivos. Por otra parte, los corales debilitados por el blanqueamiento son más propensos a diversas enfermedades. Por suerte, los corales situados en la zona sur de la Gran Barrera presentan un mejor estado de conservación”, ha indicado Andrew Baird, uno de los responsables de los estudios.

El balance final sobre los daños causados por el episodio de blanqueamiento podrían darse a conocer a mediados de noviembre -según han avanzado los responsables de este estudio- pero no hay duda de que se trata de un sucesos mucho más grave que los registrados en 2002 y 1998.

martes, 1 de noviembre de 2016

PANAMÁ

Indígenas aprenden a pilotar drones para frenar deforestación
panamaamerica.com.pa

Durante el programa, los jóvenes indígenas aprendieron a hacer mapas, a interpretarlos, a leer señales de satélites, a montar y desarmar drones.



Madugandí (ACAN-EFE) Medio centenar de indígenas panameños han aprendido a pilotar drones en los últimos meses gracias un programa impulsado por la ONU que tiene como objetivo frenar la deforestación, uno de los males medioambientales que más aqueja a Panamá.

"Los drones les ayudan a hacer inventarios de los recursos forestales, a identificar las zonas en las que están teniendo lugar invasiones de colonos (expresión con la que se denomina a las personas que viven en las comarcas a pesar de nos ser indígenas), a detectar las talas ilegales y el abuso de la ganadería", explicó a Acan-Efe el oficial forestal de la FAO Lucio Santos.

Santos lidera un programa piloto que se ha desarrollado en Panamá, con un coste aproximado de 200.000 dólares y que pretende extenderse a los demás países de Mesoamérica.

Durante el programa, los jóvenes indígenas aprendieron a hacer mapas, a interpretarlos, a leer señales de satélites, a montar y desarmar drones y a programar su vuelo, indicó el técnico forestal.

"La idea es que estos jóvenes les vayan transmitiendo este conocimiento a sus comunidades porque la falta de bosques pone en riesgo su seguridad alimentaria, su vivienda y su supervivencia", apuntó.

El Ministerio de Ambiente calcula que cada año se pierden por la deforestación 11.415 hectáreas en Panamá, un país donde los bosques ocupan el 60 % del territorio y se encuentran en su mayoría en tierras indígenas.

"Los bosques tienen un sentido espiritual para nosotros. Los llamamos hermanos porque nos protegen frente al sol y la lluvia, porque nos dan alimentos y porque nos proporcionan medicinas para que nuestros hijos no se enfermen", reconoció el cacique de la Comarca de Madugandí, Otilio Matos, durante una visita de Acan-Efe a la comunidad de Akua Yala.

"Lo más difícil es el aterrizaje porque hay que tener en cuenta la velocidad del tiempo, del dron y el espacio donde quieres aterrizar", admitió Eliseo Quintero, un joven de la comarca Ngäbe-Buglé, que recibió la formación de FAO.

La provincia selvática de Darién, en la frontera con Colombia, y la comarca indígena Ngabé Buglé, en el Caribe panameño, son las más afectadas por la deforestación.