martes, 22 de abril de 2014

ONU: Sudán del Sur puede enfrentarse a la peor hambruna mundial dentro de dos meses  

actualidad.rt.com




Sudán del Sur se enfrentará a una de las hambrunas más devastadoras de la historia en cuestión de semanas si antes de la temporada de la siembra no se toman medidas radicales para aliviar el hambre generalizada en el país africano, advierte la ONU.
Según cita el portal Care2.com al representante especial del secretario general adjunto de la Misión de la ONU en Sudán del Sur, Toby Lanzer, los dos próximos meses son cruciales para el país más joven del mundo y requerirían unos 230 millones de dólares en ayuda internacional. Si esto no se hace de forma rápida, el país africano se encontraría al borde de la peor epidemia de hambre en África desde la década de 1980, cuando centenares de miles de etíopes murieron a causa de la inanición.  

A conclusiones similares llegaron los jefes de organismos de las Naciones Unidas como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) durante sus visitas a los campos y pueblos de desplazados y refugiados de Sudán del Sur. 

De acuerdo con la ONU, casi un tercio de los 10,8 millones habitantes de Sudán del Sur se enfrentan a la inanición de manera inminente. Si estas evaluaciones son correctas, hay de tiempo hasta dentro de poco más de un mes antes de que termine la crucial temporada de siembra y empiecen las lluvias, que complicarán el acceso humanitario a las comunidades remotas. Entonces ya será demasiado tarde para implementar cualquier tipo de medida.  

Según los especialistas, los problemas del país son complejos y tienen múltiples facetas. Sin embargo, el factor principal de la crisis es la fuerte ola de violencia tribal que comenzó a mediados de diciembre de 2013 y que prácticamente ha detenido la producción agrícola y ha desplazado de sus tierras a 800.000 personas. Y eso teniendo en cuenta que el acceso a los recursos en el país ya era escaso. 

Aunque el esfuerzo para restaurar el equilibrio debe hacerse tanto a nivel político como a través de la ayuda humanitaria, la cuestión más urgente es el dinero. Los funcionarios de la ONU creen que otras crisis, como la siria, están desviando el presupuesto de Sudán del Sur, que ha recibido solo un tercio de los 1.270 millones de dólares que se asignaron al país para el 2014.  

lunes, 21 de abril de 2014

Descubren un planeta “habitable” y similar a la Tierra

Orbita una estrella enana a unos 500 millones de años luz. Podría existir agua en forma líquida, ideales para la vida en su superficie.
CLARIN.COM
Un diagrama compara los dos sistemas alrededor de las estrellas. (NASA)


La NASA anunció la existencia de un planeta de tamaño similar al de la Tierra y en el cual podría existir agua en forma líquidaanunció la Agencia Espacial Estadounidense (NASA).

El mismo orbita la estrella enana Kepler-186, a unos 500 millones de años luz. Se lo llamó Kepler-186f, debido al telescopio espacial que fue el primero que notó su existencia.

Posteriormente, fue analizado por el telescopio Géminis Norte de ocho metros y su vecino, el telescopio Keck II de diez metros, ambos en Mauna Kea, Hawai. “Es extremadamente difícil detectar y confirmar estos planetas del tamaño de la Tierra y ahora que hemos encontrado uno queremos encontrar más", dijo en una teleconferencia Elisa Quintana, investigadora del Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI).

Si bien por un “censo” realizado por el Kepler se estimaba que una de cada 5 estrellas similares al Sol podría tener planetas habitables, esta es la primera confirmación en un 99,98% de que hay planetas similares a la Tierra en otras galaxias.

"Las observaciones de Keck y de Géminis combinadas con otros datos y cálculos numéricos nos permiten confiar un 99,98 por ciento en que Kepler-186f es real", confirmó Thomas Barcklay, del Instituto de Investigación Ambiental del Área de la Bahía en Ames.

En febrero pasado la NASA anunció que el telescopio Kepler, que orbita a 149,5 millones de kilómetros de la Tierra desde hace cinco años, había añadido 715 exoplanetas a la lista de un millar de cuerpos que orbitan estrellas a una distancia que hace posible la existencia de agua y por lo tanto de vida.

La búsqueda de planetas similares a la Tierra es una de las aventuras mayores en la investigación espacial actual y, aunque se han detectado ya cientos de planetas del tamaño de la tierra y más pequeños, ellos circulan en órbitas demasiado cercanas a su estrella como para que haya agua líquida en su superficie.

El Kepler-186f es el quinto y más alejado de un sistema de cinco planetas, todos con tamaño casi terrestre. La intensidad y el espectro de radiación de la estrella coloca al Kepler-186f en la zona estelar habitable, esto es que, si el planeta tuviera una atmósfera y agua en su superficie, como la Tierra, esa agua probablemente exista en forma líquida.

Fuente: agencias

sábado, 19 de abril de 2014

La mala imagen fuerza a Monsanto a cambiar de estrategia
El gigante agrícola intenta acercarse al consumidor para revertir el rechazo a los transgénicos y destina millones a evitar que sea obligatorio etiquetar los alimentos modificados genéticamente
Un agricultor examina el maíz transgénico que cultiva. / NORBERTO DUARTE

El futuro de los alimentos genéticamente modificados se juega en la opinión pública. La batalla entre partidarios y detractores de los transgénicos es feroz y en Monsanto son muy conscientes de ello. Tras años acumulando una pésima reputación, la mayor compañía de semillas del mundo ha decidido cambiar de estrategia: acercarse más al consumidor para tratar de convencer a escépticos y críticos sobre la seguridad de sus productos, y sus efectos positivos para la agricultura mundial.
"En los últimos veinte años casi todas nuestras actividades de comunicación y educación han estado enfocadas a los granjeros, y han ido muy bien. Pero el error que cometimos es que no pusimos suficiente esfuerzo en los consumidores. Pensamos que ese era el trabajo de la industria de alimentación", admitió el vicepresidente ejecutivo y responsable tecnológico de Monsanto, Robert Fraley, en un encuentro reciente con periodistas europeos en la sede central de la empresa en San Luis. La visita, organizada por el gigante agrícola, es un reflejo de su creciente interés por divulgar más sus actividades.
En 2011 la multinacional estadounidense, especializada desde hace dos décadas en desarrollar semillas alteradas genéticamente para resistir herbicidas y repeler insectos, fue considerada la compañía "más malvada" del mundo en una encuesta en Internet. Y el profundo rechazo que generan sus prácticas en capas de la población a lo largo del planeta se visualizó ampliamente en mayo del año pasado cuando en un mismo día se celebraron manifestaciones contra Monsanto en 436 ciudades de 52 países. La iniciativa la engendró una sola persona en Facebook y tras el abrumador éxito de convocatoria se repetirá el próximo 24 de mayo. Para cerrar el círculo, los sondeos indican que tres cuartas partes de los estadounidenses se declaran preocupados por la presencia de transgénicos en su comida -que están ampliamente autorizados y rondan el 80% de todos los alimentos-, la mayoría por el temor a efectos nocivos. En Europa -que solo permite un tipo de maíz-, el rechazo es del 61%, mientras en España del 53%, según las últimas encuestas, de 2010.
Todo ello ha llevado a Monsanto en el último año a repensar por completo su estrategia. "Los consumidores nos ven como el primer escalón de la cadena de alimentación y quieren oír más de nosotros [...] Tenemos que hacerlo mejor", explicó el directivo. La empresa -que elabora principalmente semillas modificadas de soja, maíz, algodón y colza, al margen de otras convencionales- ha redoblado su comunicación en las redes sociales, donde son muy fuertes sus oponentes, y ha facilitado más información en su página web.
En paralelo, a finales de 2013 amplió su relación con Fleishman Hillard, una de las principales firmas de relaciones públicas, para impulsar una nueva campaña internacional, según Holmes Report, una plataforma que analiza el sector. Un portavoz de Monsanto confirmó que son clientes de esa agencia , pero evitó entrar en concreciones. Además, Monsanto -con una destacada presencia en América Latina, con soja y maíz transgénico, al margen de Estados Unidos- impulsó en septiembre, junto al resto de grandes grupos biotecnológicos, una página web con detallada información sobre estos alimentos.
Los expertos avisan, sin embargo, que la mala imagen no desaparece de la noche a la mañana. “Nunca es fácil. Es como correr un maratón, no un esprín”, apunta por teléfono Aaron Perlut, socio de Elasticity, una consultoría de San Luis especializada en reputación corporativa. Mientras, desde las organizaciones contrarias a los transgénicos creen que el giro conciliador y más transparente de Monsanto es falso y denota nerviosismo. “Se ha dado cuenta de que la era genética ha terminado. El público no aceptará una tecnología impredecible y peligrosa”, clama Ronnie Cummins, de la Organic Consumer Association. “Al mismo tiempo, está gastando millones en luchar contra el derecho a saber de los consumidores, por lo que no importa cuanto destine a refrescar su marca. Es sospechoso”, ahonda, por su parte, Colin O’Neil, del Center for Food Safety.
Se refiere a la multimillonaria ofensiva de Monsanto, junto a otras empresas, para frenar las iniciativas en 27 de los 50 estados de EE UU a favor de que sea obligatorio -como ocurre en más de sesenta países, entre ellos los de la UE y Brasil- especificar en los envoltorios de los alimentos si contienen componentes modificados genéticamente. Ahí es donde se juega la verdadera batalla entre los partidarios y detractores de los transgénicos, pues el etiquetado podría suponer un punto de inflexión en la percepción del consumidor. En las próximas semanas la Cámara de Representantes de Vermont podría aprobar una ley en ese sentido, con lo que se convertiría en el primer estado con etiquetado obligatorio en EE UU. En 2012 California y en 2013 Washington celebraron votaciones populares sobre este asunto, en las que se impuso el 'no' por un estrecho margen. Las multinacionales invirtieron 46 y 22 millones de dólares respectivamente en la campaña contra el sellado forzoso, dos y tres veces más que los grupos a favor.
"No hay estudios que examinen a largo plazo riesgos potenciales de los transgénicos sobre la salud. En ausencia de esa información, los consumidores deberían poder escoger si quieren o no comerlos", sostiene O'Neil. Los activistas recuerdan que el 93% de los estadounidenses están a favor del etiquetado y que en 2007 Barack Obama hizo una promesa en ese sentido antes de convertirse en presidente de EE UU. Desde Monsanto argumentan que "no hay duda" que la comida transgénica es igual de segura que la convencional y que así lo han certificado científicos y reguladores. A lo que opositores, como Cummins, replican denunciando los nexos entre Monsanto y las autoridades estadounidenses. Por ejemplo, el caso de Michael Taylor, que trabajó en la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos, luego se pasó a Monsanto donde fue vicepresidente, y ahora vuelve a estar en la FDA, según revelan los registros oficiales recopilados por el Center for Responsive Politics, una organización civil. No es un episodio aislado: un 72% de los cabilderos de Monsanto en 2013 habían trabajado antes en la Administración o en el Capitolio, según el Center.Se trata de una práctica habitual entre las grandes corporaciones.
El gigante agrícola aboga por el etiquetado voluntario de los transgénicos porque "pone el foco en las empresas que quieren usarlo como una ventaja de mercadotecnia", aduce Fraley, pero se opone a que sea obligatorio porque lo considera discriminatorio al equipararse a la información negativa sobre las grasas y sales que tiene un alimento. En este sentido, Monsanto apoya -a través de una coalición de un centenar de compañías- la propuesta de ley presentada el pasado miércoles por un congresista republicano que busca prohibir el etiquetado obligatorio, para así frenar los intentos de los estados, y dar más poder a la FDA, que se decanta por la vía voluntaria. La norma tiene pocas opciones de prosperar, dada la división que suscita en el Capitolio.
Pero para remediar una pésima reputación, primero hay que explorar las causas. "Realmente no la puedo explicar", reconoció Fraley, que la atribuyó sobre todo al hecho de ser vista como una empresa estadounidense y al "vilipendio" de la agricultura y la producción alimentaria. Pero también, a regañadientes, al pasado oscuro de Monsanto, como su producción del herbicida agente naranja que EE UU usó en la guerra de Vietnam o la contaminación en Alabama de unos componentes químicos. "Indudablemente el legado del pasado es un desafío para toda compañía", admitió. Aunque en su informe anual avisa de que la "aceptación pública" puede afectar sus ventas, de momento los beneficios de Monsanto siguen creciendo: hasta febrero ganó 1.670 millones de dólares, un 13% más que el año anterior. Ahora, su reto es lavar su imagen y ganar la batalla de la opinión pública, pero eso se presume mucho más complejo.

El amplio entramado político de la multinacional

J. F.
Como la mayoría de grandes compañías de EE UU, Monsanto destina mucho dinero en tratar de granjearse una influencia política. En 2013 gastó 6,9 millones de dólares en hacer lobby en el Capitolio y en agencias de la Administración, según datos del Center for Responsive Politics (CRP), lo que la sitúa en la posición 61 de 4.126. Ya en 1998 destinó cuatro millones, y su nivel más alto llegó en 2008 con nueve millones. Otros grupos comparten objetivos similares a los de Monsanto. Por ejemplo, en pleno debate sobre el etiquetado, la Grocery Manufacturers Association disparó en 2013 por cuatro su gasto en lobby, hasta los 14,3 millones.
Monsanto también hace donaciones a políticos. Por ahora, en el ciclo de las elecciones legislativas del próximo noviembre, ha otorgado 424.600 dólares a comités de candidatos (el 72% del Partido Republicano), según el CRP. Desde 2002 sus donaciones han ido creciendo con fuerza hasta llegar a su pico en 2012 (654.300 dólares). Desde la compañía las minimizan y alegan que son "parte del sistema político estadounidense". La Organic Consumer Association y el Center for Food Safety también destinan dinero a hacer lobby e iniciativas políticas, pero en proporciones muy inferiores.
Uno de los más beneficiados por las donaciones de Monsanto es Roy Blunt, senador republicano por Misuri, un estado muy agrícola y en el que se ubica Saint Louis. En el ciclo de 2014, Monsanto es por ahora el séptimo contribuyente a su campaña de reelección por valor de 79.250 dólares. Las cifras han ido en aumento: 10.000 en 2008, 44.250 en 2010 y 74.250 en 2012. En algunos círculos Blunt, que también recibe donaciones de otras empresas agrícolas, ha sido apodado como el hombre de Monsanto en Washington. Él mismo reconoció que elaboró junto a Monsanto la polémica cláusula que se introdujo a última hora hace un año en una ley que forzaba al Departamento de Agricultura a ignorar hipotéticas decisiones judiciales que pudiesen bloquear sus aprobaciones a nuevas semillas transgénicas. La cláusula, que no se renovó a los seis meses, fue bautizada coloquialmente como la 'Monsanto Protection Act'.

jueves, 17 de abril de 2014

ENTRE UN 20% Y UN 40% MÁS
El tabaco modificado genéticamente es una alternativa para producir bioetanol

Los investigadores consideran que una de las alternativas al uso tradicional del tabaco podría ser la producción de biocombustible.

libertaddigital.com
Plantación de tabaco | Wikipedia
SINC 
Investigadores de la Universidad Pública de Navarra y del Instituto de Agrobiotecnología han realizado un estudio con plantas de tabaco, modificadas genéticamente, a partir de las cuales se puede producir entre un 20% y un 40% más de etanol, lo que aumentaría su viabilidad como materia prima para producir biocombustibles.
El tabaco, que se cultiva en alta densidad y es cortado varias veces a lo largo del ciclo, puede llegar a producir 160 toneladas de materia fresca por hectárea y convertirse en una fuente de biomasa idónea para la producción de bioetanol.
Según explica Jon Veramendi, responsable del grupo de investigación Agrobiotecnología vegetal que lidera un estudio sobre plantas de tabaco modificadas genéticamente: "Las plantas de tabaco como fuente de biomasa para producir bioetanol podrían ser una alternativa al cultivo tradicional de tabaco, que está en retroceso en EEUU y en Europa porque no pueden competir con países emergentes como China".
En el transcurso de la investigación, de la que se hace eco la revistaMolecular Breeding, se han cultivado plantas de tabaco de las variedades comerciales Virginia Gold y Havana. Las plantas fueron modificadas genéticamente para aumentar su producción de almidón y azúcares, lo que favorece el incremento en la producción de etanol. "Lo que se ha hecho ahora es un trabajo en campo con estas dos variedades de tabaco y se ha comprobado que, efectivamente, aumenta el almidón y azúcares en la hoja de tabaco", explica Veramendi.
El cultivo tradicional del tabaco deja que la planta se desarrolle y las hojas crezcan y se hagan más grandes, ya que la nicotina se sintetiza cuando la planta está más crecida.
Sin embargo, en el caso de utilizar las plantas para producción de biocombustibles, los investigadores apuestan por un cultivo de mayor densidad, similar al de las plantas forrajeras: "se siembran las plantas de tabaco muy próximas unas a otras y, a lo largo del ciclo, se realizan varias siegas. Cuando la planta alcanza aproximadamente 50 centímetros de altura, se corta y esa producción se lleva a la factoría de procesamiento de biomasa. Así, a lo largo del ciclo se pueden conseguir hasta 160 toneladas de materia por hectárea".
Además, integrando el tabaco en una biorrefinería se pueden extraer otros subproductos de interés como proteínas (constituyen hasta el 30% del peso seco de la planta, son nutricionalmente muy completas y tienen mayor tasa de eficiencia protéica que las procedentes de la leche de vaca o de soja, por lo que podrían utilizarse para alimentación humana o animal), solasenol (utilizado para producir vitaminas E y K) y xantofilas (aditivo en piensos para pollos).
En los últimos diez años, la superficie cultivada de tabaco se hareducido en Europa en un 45%. En España, la principal región tabaquera es Extremadura, seguida de Andalucía. Los investigadores consideran que una de las alternativas al uso tradicional del tabaco podría ser la producción de biocombustible.
A partir de ahora, deberían realizarse ensayos de cultivos de alta densidad para ver si se confirman los resultados obtenidos en el trabajo de campo, donde las superficies cultivadas son muy pequeñas.